Un estudio francés halla una causa potencial de la dislexia

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Un estudio francés halla una causa potencial de la dislexia
Foto: Manuel Balce Ceneta

Un estudio realizado por investigadores franceses parece haber hallado una causa anatómica y, al parecer, tratable de la dislexia, que estaría localizada en unas minúsculas células receptoras de luz en los ojos. Su hallazgo ha sido publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B.

Cuando el sujeto ve una imagen, el cerebro elige la señal enviada por el ojo dominante – el ser humano tiene uno que prima sobre el otro – para recrearla. Por el contrario, entre los disléxicos, esta zona es simétrica en ambos ojos, según el estudio. Esto hace que el cerebro no sea capaz de elegir entre las dos señales enviadas por ambos ojos, lo que explicaría la confusión que sufren los disléxicos a la hora de leer y escribir, por ejemplo, las letras «b» y «d».

«Nuestras observaciones nos permiten pensar que hemos hallado una causa potencial de la dislexia«, afirmó uno de los autores del estudio, Guy Ropars, de la Universidad francesa de Rennes, en declaraciones a la agencia AFP. Este diagnóstico es «relativamente simple» tanto en los adultos como en los menores, ya que se determina observando los ojos, ha explicado el científico.

Ropars y su colega Albert Le Floch llegaron a estas conclusiones comparando dos grupos de 30 estudiantes, uno disléxico y otro no. Su tratamiento también podría estar al alcance de la mano: «Descubrimos que hay un lapso de tiempo entre la imagen primaria», vista por el ojo, «y la imagen espejo», recreada por el cerebro, «y esto nos permitió desarrollar un método para borrar la imagen espejo que tanto confunde a los disléxicos», mediante una lámpara LED.

A pesar del descubrimiento de este estudio, los investigadores han advertido de que son necesarios nuevos estudios para confirmar que la técnica funciona realmente. «Existen otras posibilidades de tratamiento para contrarrestar esta simetría, utilizando la plasticidad del cerebro», afirma Ropars. Cabe recordar que la dislexia afecta a unas 700 millones de personas en el mundo, es decir, a una de cada diez.