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Francia

Tensión en París en un nuevo sábado de protestas de chalecos amarillos

Redacción TO
Última actualización: 20 Abr 2019, 9:15 pm CET
Foto: POOL ANNE-CHRISTINE POUJOULAT | AFP

Tras cinco meses de movilizaciones, miles de chalecos amarillos han salido a las calles en el 23º sábado consecutivo de protestas, dando lugar a escaramuzas y enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes, que se han saldado con más de 180 detenciones. La Policía ha cargado en varias ocasiones contra los manifestantes con granadas de dispersión y gases lacrimógenos en un gran bulevar del centro de París, entre las plazas de la Bastilla y de la República de la capital, informa AFP.

A media jornada, la Policía había detenido a 189 personas en París y había practicado más 17.500 controles preventivos, según la Policía. A las cuatro de la tarde (hora local), se había decretado detención preventiva para 122 personas en la capital, incluyendo cuatro menores, según la fiscalía.

Según el recuento de las autoridades a las siete de la tarde, unos 27.900 chalecos amarillos se manifestaban en Francia, 9.000 de los cuales lo hacían  en París. El sábado anterior, 31.100 personas se manifestaron en todo el país, y 5.000 de ellos en la capital, según cifras oficiales, rebatidas por el movimiento de los chalecos amarillos.

“Vivir dignamente”

La manifestación en París empezó con calma, con las tradicionales reivindicaciones a favor de un alza del poder adquisitivo y más democracia directa. Otra marcha, que partió de la basílica de Saint Denis, al norte de la ciudad y mucho menos numerosa, se desarrolló sin el menor incidente. “Queremos vivir dignamente. Yo tengo mi pensión pero estoy aquí por las generaciones futuras”, afirma Joël Blayon, pescador jubilado.

En el ambiente, a unos días de que el jefe del Estado, Emmanuel Macron, desvele las medidas que pretende tomar tras su gira por todo el país, reinaba la desconfianza. El presidente explicará su programa el próximo jueves, tras haber retrasado el anuncio a causa del incendio en la catedral de Notre Dame, el lunes.

El incendio de Notre Dame también estuvo presente en las protestas, especialmente por los cientos de millones de euros prometidos para la reconstrucción del templo. “[Que se dedique ese dinero a Notre Dame] es algo bueno, pero cuando vemos cuánto se puede desbloquear en solo unas horas…”, comenta Jean-François Mougey, trabajador jubilado de la compañía de ferrocarriles SNCF. “Me gusta mucho Notre Dame, soy católico, pero el mayor de los patrimonios son la mano y la cabeza que trabajan”, insiste Jean-Marie, un profesor jubilado.

“Bien valemos una catedral”

“Bien valemos una catedral”, proclamaba una pancarta de un chaleco amarillo de Montpellier, escenario de altercados, como otras ciudades, en este acto número 23. En Burdeos, plaza fuerte del movimiento, una pequeña multitud se ha reunido en la plaza de la Bolsa antes de iniciar la marcha, mientras que la policía bloqueó el acceso a las calles del centro.

En Toulouse, miles de personas se han reunido en una céntrica plaza. “Tengo miedo pero eso no impidió que viniera”, asegura Claudine Sarradet, jubilada. En Marsella, cerca de un millar de chalecos amarillos se concentraron para manifestarse en el Viejo Puerto. En Lille, varios cientos de personas se manifestaron pacíficamente. “Macron no puede dar respuestas porque no quiere cambiar de política, esa de ‘todo para los ricos'”, dice Stéphanie, ama de casa de 27 años.

Según una fuente de la Policía, entre 200 y 300 personas se manifestaron en Ruán, pese a que estaba prohibido. Como en semanas anteriores, las autoridades han prohibido las manifestaciones en los lugares emblemáticos de varias ciudades, como la avenida de Campos Elíseos o las inmediaciones de Notre Dame, en París, adonde varios chalecos amarillos pretendían llegar. Más de 60.000 policías y gendarmes fueron movilizados en todo el país, según el ministro de Interior, Christophe Castaner, que el viernes afirmó temer la vuelta de los “vándalos”.