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Sea Shepherd renuncia a su campaña contra la caza de ballenas en Japón

Redacción TO

La organización ecologista Sea Shepherd ha decidido renunciar a su campaña anual de acoso a los balleneros japoneses por su impotencia frente a la indiferencia de las autoridades, tal y como ha comunicado este martes. Desde hace doce años, la ONG lleva a cabo espectaculares operaciones en alta mar para impedir la caza de ballenas, campañas que dieron a conocer las actividades ilegales de los balleneros en todo el mundo.

Japón asegura que caza ballenas con fines científicos, pero las asociaciones ecologistas afirman que es una excusa y que las autoridades niponas aprovechan de manera deshonesta una excepción a la moratoria de pesca de ballenas decretada en 1986. El fundador de Sea Shepherd, el canadiense Paul Watson, ha anunciado en un comunicado que los barcos de la organización no zarparán este año y que se necesitan nuevas estrategias de lucha.

"Hemos descubierto que ahora Japón usa vigilancia militar para seguir en directo por satélite los movimientos de los barcos de Sea Shepherd", ha afirmado en el comunicado. "Si saben en todo momento dónde están nuestros barcos, nos pueden evitar fácilmente. (...) No podemos luchar contra su tecnología militar".

Watson ha acusado al gobierno de Tokio de aprobar leyes específicamente destinadas a luchar contra su organización, y ha asegurado que incluso podría desplegar a su marina para proteger a sus balleneros. De acuerdo con Watson, este es el motivo por el que cada vez es más difícil enfrentarse a ellos. También a nivel financiero, pues este sector tiene el apoyo de "una superpotencia económica mundial".

Además, el activista de 66 años denuncia que Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda no apoyan a su organización. El gobierno japonés ha intentado poner fin a las campañas de Sea Sheperd en los tribunales, acusando a la asociación de métodos "terroristas" por haber embestido a los balleneros lanzado cuerdas contras las hélices. La ONG, fundada en 1977, asegura por su parte haber sido blanco de granadas aturdidoras y acusa a los balleneros de intentar sabotear a sus barcos.