Puigdemont pasará las Navidades en Bruselas mientras decide si regresa a España

Política y Conflictos

Puigdemont pasará las Navidades en Bruselas mientras decide si regresa a España
Foto: FRANCOIS LENOIR| Reuters

El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, que se encuentra en Bruselas desde finales de octubre y sobre el que pesa una orden de detención en España por apoyar la Declaración Unilateral de Independencia (DUI) de Cataluña declarada ilegal, quiere volver pero está sopesando los pros y los contras sin descartar quedarse en la capital belga, ha declarado su abogado en una entrevista concedida este sábado a Catalunya Ràdio. Por lo pronto, el dirigente independentista pasará las Navidades en Bruselas.

La lista de Junts per Catalunya encabezada por Pugdemont fue la segunda más votada detrás de Ciudadanos en las elecciones catalanas del 21D, y el bloque independentista cuenta con mayoría absoluta en el Parlament que se constituya en enero. Puigdemont ha expresado su deseo de ser investido presidente siempre que se le garantice que no entrará en prisión.

A la pregunta del periodista de Catalunya Ràdio de si Puigdemont está dispuesto a volver, su abogado Jaume Alonso-Cuevillas ha contestado: «en principio sí, pero mi consejo es que se tiene que valorar mucho que en el momento en el que vuelva aquí será detenido».

«Se tiene que valorar hasta qué punto vale la pena, si puede hacer más dentro o fuera, es evidente que si vuelve y es encarcelado, esto generará (…) un conflicto político muy importante», ha añadido el letrado.

«Contemplamos todos los escenarios», ha comentado, por su parte, la directora de campaña del partido de Puigdemont, Elsa Artadi, en declaraciones a la cadena de radio catalana Rac1, desde Bruselas.

Artadi ha insistido en la idea de que la victoria de los independentistas, con un 47,5% de los votos pero 70 escaños, dos más de las mayoría absoluta, fue la de «todos» los partidos independentistas que, en su opinión, tendrían que sentarse a dialogar para formar un gobierno. También ha reiterado un llamamiento al «diálogo con el gobierno español» de Mariano Rajoy, como ya hizo la noche electoral. Rajoy dijo este viernes estar dispuesto a sentarse a dialogar con el futuro gobierno catalán siempre que cumpla con la legalidad.

Puigdemont afronta la difícil tarea de formar gobierno con Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), con quien gobernó en coalición la legislatura anterior pero en unas circunstancias muy diferentes a las de hace dos años. Si sobre Puigdemont y otros cuatro exconsellers que están en Bruselas pesa una orden de detención en España, el líder de ERC y exvicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, que se presentó como cabeza de lista de su partido el 21D, está en prisión desde primeros de noviembre por apoyar la DUI.

No está claro si el juez del Tribunal Supremo que lleva el caso, Pablo Llarena, concederá o no permiso a Junqueras para acudir al Parlamento catalán cuando se constituya y recoger su acta de diputado. Antes de que eso ocurra, el día 4, juez decidirá si mantiene o en prisión al líder republicano. En la misma situación se encuentran el exconseller, Joquim Forn, en la cárcel de Estremera con Junqueras, y el expresidente de la Asamblea Nacional Catalan, Jordi Sánchez, en prisión preventiva en Soto del Real, y candidato electo por Junts per Catalunya. Sánchez está en prisión desde octubre junto a Jordi Coixart, presidente de Òmnium Cultural, que declinó la oferta de ir en una lista electoral.

En el caso de Puigdemont, como ha recordado su abogado, hay una orden judicial para detenerlo en cuanto entre en España y llevarlo ante el juez que será quien decida si entra o no en prisión. La decisión sobre si vuelve o no a España «se tomará en los próximos días». Por lo pronto, el expresidente pasará las Navidades en Bruselas, ha asegurado Alonso-Cuevillas, quien ha descartado la posibilidad legal de que Puigdemont pueda ser investido presidente de la Generalitat desde la distancia, pero ha denunciado la dureza de la situación de su cliente «porque la comunicación por internet no puede sustituir la presencia física».