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Australia

La pereza del Homo erectus facilitó su extinción, según un estudio

Redacción TO
Foto: Sapiens Ergsap | Flickr

La pereza contribuyó, en parte, a la extinción del Homo erectus, un homínido extinto que habitó la Tierra en un periodo que abarca entre unos 1,8 millones de años y 350.000 años antes de la era del Homo sapiens, según un estudio de la Universidad Nacional Australiana (ANU) y publicado en la revista científica PLoS One. La investigación se apoya en las evidencias halladas en las excavaciones arqueológicas que se realizaron en 2014 en el yacimiento de Saffaqah (Arabia Saudí) sobre las antiguas poblaciones humanas que datan de la Edad Temprana de Piedra.

El estudio ha revelado que esta especie extinta utilizó “estrategias de menor esfuerzo” para fabricar herramientas y recolectar sus materias primas en ese lugar de la Península Arábiga.
La pereza de los Homo erectus se sumó a la incapacidad de adaptarse a los cambios climáticos, lo que probablemente fue clave en su extinción, según Ceri Shipton, autor del estudio. “Realmente da la impresión de que ni se esforzaron ni buscaron la exploración que caracteriza a la especie del Homo sapiens“, ha comentado Shipton en un comunicado de la ANU.

Shipton ha explicado que las evidencias recogidas en Saffaqah muestran que los Homo erectus fabricaban sus herramientas con las rocas que encontraron cerca de su campamento, en lugar de desplazarse un poco más lejos a una cantera con material de mejor calidad. “Ellos sabían que los mejores materiales estaban allí, en un lugar más elevado, pero parece que debido a que ya tenían suficientes recursos adecuados pensaron que no debían molestarse”, ha añadido el experto.

Las evidencias de ese yacimiento arqueológico muestran que sus herramientas “eran comparativamente de menor calidad” que las que produjeron especies como los primeros Homo sapiens o los neandertales. “No solo fueron perezosos sino también conservadores”, ha enfatizado el experto. Los restos de sedimentos del ambiente que les rodeaban han mostrado que este cambiaba, pero estos homínidos seguían comportándose y haciendo lo mismo en lugar de adaptarse. “Creo que al final el ambiente fue demasiado seco para ellos”, ha manifestado el académico de la ANU. Informa Efe.