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Muere el científico australiano de 104 años por suicidio asistido en Suiza

Redacción TO
Última actualización: 23 Nov 2018, 6:00 pm CET
Foto: Jamie Keaten | AP

David Goodall, el famoso científico australiano de 104 años, ha fallecido este jueves en Basilea (Suiza) tras un suicidio asistido que le denegaron en Australia a principios de 2018. El veterano profesor de la universidad Edith Cowan de Perth, que viajó a Suiza para morir y para visitar a su hijo, “falleció apaciblemente por una inyección de Nembutal, un fármaco de la fundación Exit Internacional.

A pesar de que Goodall no tenía ninguna enfermedad terminal, consideraba que su calidad de vida había empeorado y por eso no quería seguir viviendo. “Habría preferido terminar en Australia y lamento mucho que mi país esté atrasado con respecto a Suiza” en esta cuestión, comunicó este miércoles en una rueda de prensa en un hotel de Basilea. El anciano ha muerto en un apartamento, rodeado de sus nietos y de un amigo.

Goodall pidió que su cuerpo sea entregado a la ciencia o que sus cenizas se esparzan en Suiza en caso de que sea rechazado. También pidió que no se celebre ninguna ceremonia después de su fallecimiento. Para manifestar su serenidad ante la muerte, Goodall cantó un fragmento en alemán del Himno de la Alegría de la novena sinfonía de Beethoven, su pieza favorita, en la rueda de prensa. Posteriormente, los asistentes le ovacionaron.

Este jueves, comió con su familia pescado frito con patatas y pastel de queso y después se dirigió a su cama para que un asistente de la fundación suiza Eternal Spirit, organizadora del suicidio asistido, le colocara una vía intravenosa en el brazo. El propio Goodall abrió la válvula para liberar un sedante de pentobarbital de sodio muy potente que, en altas dosis, es capaz de detener los latidos del corazón.

Uno de los deseos del fallecido fue que su caso sirva en el futuro para que los países legalicen la eutanasia. Esta es ilegal en la mayor parte del mundo, como en Australia, donde el estado de Victoria ha aprobado una ley que la autorizará a partir de 2019 a pacientes en fase terminal con una esperanza de vida de menos de seis meses. En Suiza, no obstante, la ley permite a cualquier persona con buena salud mental recurrir a la muerte voluntaria asistida (MVA) si expresa de forma reiterada su deseo de morir, informa AFP.