Masiva protesta en Hong Kong contra la ley que permitirá las extradiciones a China

Política y Conflictos

Masiva protesta en Hong Kong contra la ley que permitirá las extradiciones a China
Foto: Vincent Yu

Cientos de miles de personas se han manifestado este domingo en Hong Kong en contra de la propuesta de ley de extradición que permitiría que Pekín accediera a «fugitivos» en el territorio hongkonés para juzgarlos en China. Los detractores de esta medida consideran que dejará a la población a merced de un sistema judicial chino opaco y politizado.

El céntrico Victoria Park, donde se convocó a los manifestantes —que los organizadores han cifrado en un millón de personas—, estuvo abarrotado durante varias horas y coloreado de blanco, el color elegido para esta protesta, además de paraguas amarillos, símbolo de las manifestaciones en favor de la democracia de 2014 conocidas como la Revolución de los Paraguas.

Las calles que llevaban al parque, así como las estaciones de metro circundantes, estuvieron colapsadas de gente que apenas podía avanzar.

 

«Pekín se ha ido impacientando con Hong Kong desde nuestro movimiento de los paraguas de hace cinco años. Nos ve como un adolescente rebelde que no aprende a ser agradecido y obediente», ha asegurado la miembro del bando opositor del Consejo Legislativo de Hong Kong Claudia Mo a la radio-televisión de la excolonia británica RTHK.

Mo sostuvo que, con los nuevos proyectos de infraestructuras, sumados a leyes como contra la que hoy se protesta, el Gobierno chino busca asimilar Hong Kong —que pertenece a China pero cuenta con autonomía en campos como las leyes o la moneda— y «convertirla en una de sus numerosas ciudades». «Hong Kong se está hundiendo rápido, como un pequeño bote, pero no vamos a dejar que esto suceda: vamos a luchar contra eso», apuntó la política.

La nueva ley, propuesta en febrero y cuya votación final podría efectuarse antes del final de julio, permitiría a la Jefatura del Ejecutivo y a los tribunales de Hong Kong tramitar las solicitudes de extradición de jurisdicciones sin acuerdos previos —en particular, China y Taiwán— sin supervisión legislativa.

En teoría, los tribunales locales revisarían los casos de manera individual y podrían usar poder de veto para impedir ciertas extradiciones.

Oposición de periodistas, juristas y círculos financieros

El Ejecutivo hongkonés insiste en que el texto intenta tapar un vacío legal, pero el plan se ha topado con la oposición de periodistas, juristas, círculos financieros, políticos extranjeros y empresas. Los críticos han expresado su preocupación por el riesgo de que residentes en Hong Kong acusados de delitos —como activistas locales o disidentes— podrían ser enviados a la parte continental de China para ser juzgados.

El profesor de la Universidad de Hong Kong y miembro del Comité de Leyes Fundamentales Albert Chen ha explicado que el gobierno hongkonés ha introducido una serie de salvaguardas para casos sensibles a nivel político.

Así, Pekín «seguramente se contenga mucho a la hora de solicitar la extradición de gente involucrada en casos políticamente sensibles». «Bajo estos supuestos, creo que no quedan dudas de que la gente involucrada en los eventos del 4 de junio de 1989 (la masacre de Tiananmen) recibirá la protección de estos artículos y no sería extraditada aunque el gobierno central lo solicitara», ha indicado.

Sin embargo, numerosos manifestantes han afirmado que no se creían en los compromisos del ejecutivo de HongKong de no enviar al continente a los críticos del poder chino.

Masiva protesta en Hong Kong contra la ley que permitirá las extradiciones a China 1

Crédito: AP

La desconfianza hacia China ha ido en aumento desde que desaparecieron una serie de personalidades críticas con el poder chino, entre ellos un grupo de editores disidentes y un multimillonario, que reaparecieron después de estar detenidos en el continente.

El régimen comunista, carente de mecanismos de fiscalización y sin separación real de poderes, se comprometió en 1997 —cuando la soberanía de Hong Kong le fue devuelta de manos de Londres— a mantener el sistema dejado por los británicos hasta 2047, aunque la presión de Pekín sobre el archipiélago aumenta progresivamente.