Los empleados de Nissan en Barcelona se movilizan y queman neumáticos en señal de protesta

Economía y Capital

Los empleados de Nissan en Barcelona se movilizan y queman neumáticos en señal de protesta
Foto: Alejandro Garcia

El fabricante automotor japonés Nissan cerrará su planta en Barcelona como parte de un plan de reestructuración. La planta empleaba directamente a 3.000 personas, además de los 25.000 y 30.000 puestos de trabajo dependen indirectamente de ella. La decisión, aunque ya esperada, ha llevado a los sindicatos a concentrarse en la Zona Franca este jueves, donde han quemado neumáticos en señal de protesta, anunciado futuras movilizaciones y llamado a los trabajadores a mantener la huelga indefinida que se inició el pasado 4 de mayo.

El presidente de la compañía, Makoto Uchida, ha informado de su decisión tras dar a conocer los resultados del año fiscal cerrado el pasado marzo, que terminó con números rojos por primera vez en once años. Uchida no ha precisado cuándo se efectuará el cierre. Según las versiones de la prensa nipona, la producción de la planta de Barcelona será asumida por Renault.

Aunque la decisión de la multinacional de cerrar sus plantas en Cataluña no ha cogido a nadie por sorpresa, ni a administraciones ni a sindicatos ni a la plantilla, no por ello la noticia es más fácil de encajar, dado el fuerte impacto económico y laboral que supone y el momento en que se hace pública. «Lamentamos esta decisión de Nissan, no solo de marcharse de España, sino de marcharse de Europa, un mercado de 700 millones de consumidores, y de centrar sus actividades en Asia, y todo esto pese a enormes esfuerzos del gobierno para mantener la actividad empresarial», ha declarado la ministra española de Exteriores, Arancha González Laya.

Nissan dispone en Barcelona de varias instalaciones, paralizadas desde comienzos de mayo por una huelga indefinida de una parte de sus empleados, que han venido reclamando un plan de inversión tras saber que ya estaba previsto un recorte del 20% de la plantilla.

El ministerio de Industria ha señalado que la continuidad de la planta de Barcelona tenía «sentido económico para Nissan», al «ser más rentable invertir que asumir el coste del cierre, que podría superar los 1.000 millones de euros». La planta «tenía sentido estratégico», ha apuntado la ministra de Economía, Nadia Calviño, en Televisión Española.

El sector del motor, el segundo más grande en Cataluña detrás de la alimentación, está integrado por 10.895 empresas, que representan un 10 % del PIB catalán. Pese al varapalo, el gobierno insistió en que se buscarán alternativas «para mantener las capacidades industriales y el empleo en el sector de automoción de la provincia de Barcelona», tal como dijo a AFP un portavoz del ministerio de Industria. Dichas opciones podrían incluir la búsqueda de un posible inversor, aunque de momento no hay detalles.

El Gobierno analizará el plan de salida junto con Nissan. «Vamos a explorar todas las opciones posibles, porque lo que nos preocupa es mantener ese empleo«, ha insistido González Laya.

Nissan, en una alianza con Renault y Mitsubishi, había anunciado previamente su intención de suprimir 12.500 empleos hasta marzo de 2023, aunque la crisis derivada de la pandemia podría ampliar esta cifra, según había avanzado la prensa japonesa.

La de ahora es la peor situación en la que se han encontrado nunca los trabajadores de la marca nipona, que en 2009 ya tuvieron que hacer frente a un anuncio de un recorte de 1.680 trabajadores, lo que provocó una feroz protesta que permitió reducir este número hasta las 581 salidas.