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Las inundaciones ceden pero persiste el riesgo de polución química en Texas

Redacción TO
Última actualización: 1 Sep 2017, 9:41 am CEST

Aunque las inundaciones ya mermaron, el estado de Texas se encuentra enfrentando los efectos de la tormenta Harvey, después de que se desatase un incendio en una planta química y un hospital tuviese que  evacuar a sus pacientes por fallas en el suministro de agua, informa AFP.

Los 2,3 millones de habitantes de Houston, la cuarta ciudad más poblada de Estados Unidos, se mostraron aliviados cuando por fin el nivel de las aguas comenzó a bajar, casi una semana después de que Harvey impactara en la costa estadounidense del Golfo de México como huracán de categoría cuatro, dejando al menos 38 muertos y unas inundaciones sin precedentes. Sin embargo, en muchos otros lugares de este estado del sur estadounidense la situación continua siendo muy difícil, y autoridades y voluntarios siguen luchando para ayudar a las víctimas de este desastre, que dejó decenas de miles de millones de dólares en daños. "Todavía hay personas con el agua por la cintura", sintetizó Tom Bosser, asesor de Seguridad Interna del presidente Donald Trump.

En este sentido, Bosser calculó en 100.000 el número de viviendas afectadas por Harvey, y ha asegurado que la Casa Blanca pedirá fondos adicionales al Congreso. Por su parte, el mandatario estadounidense, Donald Trump, ha prometido donar un millón de dólares de su propio dinero para las labores de recuperación tras el paso de la tormenta Harvey. Para ello ha solicitado a los reporteros que le ayuden a decidir a qué organizaciones debe donar su dinero, según han señalado la portavoz Sarah Huckabee Sanders.

Por su parte, el vicepresidente Mike Pence ha viajado a Texas para evaluar los destrozos y reunirse con las víctimas. "Vamos a quedarnos con ustedes hasta que Texas sea un lugar mejor y más grande que antes", le dijo a los residentes.

Mientras continuaban las labores de rescate, dos fuertes explosiones tuvieron lugar en una planta química inundada en Crosby, un pueblo de unas 3.000 personas a 40 km de Houston. Las autoridades ordenaron la evacuación de las personas que vivieran a menos de tres kilómetros de las instalaciones de esta fábrica de peróxidos orgánicos usados en la elaboración de plásticos y productos farmacéuticos. Por su parte, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) ha descartado por el momento señales de toxicidad peligrosa en la humareda, si bien quince agentes policiales que habían acudido a combatir las llamas fueron hospitalizados, aunque horas posteriores fueron dados de alta.

Hasta ahora, Texas ha registrado más de 1.270 mm de lluvia, mientras que en Luisiana se han contabilizado 610 mm.

Por otro lado, las autoridades esperan que la cifra de muertos aumente cuando el agua vaya achicando, aunque estiman que muchas de las personas reportadas desaparecidas puede que simplemente no tengan acceso a un teléfono o a electricidad. Más de 30.000 personas se refugiaron en alberques en todo Texas, según la Agencia Federal de Emergencias (FEMA).

En Houston, donde se ha emitido un toque de queda nocturno para ayudar en los esfuerzos de búsqueda y frenar potenciales saqueos, los dos aeropuertos principales operaban de manera limitada.

El Centro Nacional de Huracanes ha degradado a Harvey a depresión tropical el miércoles, pero advirtió que el peligro de inundaciones persiste en partes de Texas y Luisiana. Mientras la tormenta desiste, se asoman los costos del daño, estimados entre 48.000 millones y 75.000 millones de dólares, según Enki Research.