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Las altas tasas de radiación cósmica mortal amenazan la conquista de Marte

Redacción TO
Foto: Pat Rawlings | NASA/JSC/SAIC

La lucha por conquistar Marte podría verse truncada, al menos de momento. Ya sabíamos que enviar misiones tripuladas a Marte sería peligroso, pero no que los astronautas sufrirían horribles dosis de radiación cósmica.

Esto es lo que se desprende de los datos recopilados por el Satélite para el estudio de Gases Traza (TGO) de ExoMars presentados esta semana en Berlín, Alemania, durante el Congreso Europeo de Ciencia Planetaria EPSC. Según los cálculos de los investigadores, el viaje de 12 meses de ida y vuelta a Marte expondría a los astronautas a 600 mSv de radiación, es decir, quedarían expuestos como mínimo al 60% del límite de radiación total recomendado para toda su carrera.

Esta radiación es el equivalente a alrededor de 600 radiografías de tórax, la cantidad máxima de exposición a la radiación que los expertos predicen que los astronautas podrían soportar sin aumentar sustancialmente el riesgo de cáncer, daño al sistema nervioso central y enfermedades degenerativas. Los cálculos de TGO ni siquiera tienen en cuenta la exposición a la radiación que experimentará un astronauta mientras esté en Marte o en su órbita, solo la radiación que soportarán durante el viaje.

En la Tierra, un potente campo magnético y una atmósfera gruesa nos protegen del bombardeo incesante de rayos cósmicos galácticos, fragmentos de átomos procedentes del exterior de nuestro Sistema Solar que viajan casi a la velocidad de la luz y poseen un alto nivel de penetración en el material biológico. No obstante, en el espacio, tienen el potencial de causar graves daños a los humanos.

 

En 2016, las agencias espaciales europeas y rusas lanzaron el ExoMars Trace Gas Orbiter (TGO) , una sonda orbital diseñada para monitorear la atmósfera marciana. El TGO también recopiló datos de radiación durante su viaje de la Tierra a Marte, por lo que ahora sabemos cuánta radiación encontrarán los astronautas en el camino y a qué nos enfrentamos. El siguiente paso, en el que ya trabajan la ESA y la NASA, es encontrar alguna forma de proteger a las tripulaciones de astronautas de esta peligrosa radiación.