La dieta mediterránea nos protege de la contaminación

Energía y Medioambiente

La dieta mediterránea nos protege de la contaminación
Foto: Leadership Programs

La dieta mediterráneaPatrimonio de la Unesco, continúa ganando adeptos. Ya no solo se sabe que ayuda a reducir el riesgo de contraer uno de los peores tipos de cáncer de mama en un 40%, según el World Cancer Research Fund, sino que un nuevo estudio sostiene que puede protegerte de la contaminación ambiental.

«Se presume que la contaminación del aire causa efectos nocivos para la salud a través del estrés oxidativo y la inflamación, y la dieta mediterránea es muy rica en alimentos que son antiinflamatorios y tienen antioxidantes que podrían intervenir», dice el autor del estudio Chris Lim, estudiante de doctorado en la Escuela de Medicina de New York University (NYU) que presentó los hallazgos en la reciente Conferencia Internacional de la Sociedad Torácica Americana 2018 en San Diego.

Investigadores de NYU han analizado los hábitos alimenticios de 550.000 personas durante 17 años en Estados Unidos y estudiaron su reacción ante la exposición a la polución ambiental. El promedio de edad analizado fue de 62 años y el estudio se realizó específicamente en seis estados de Estados Unidos: California, Carolina del Norte, Nueva Jersey, Florida, Louisiana y Pensilvania, y en dos ciudades: Atlanta y Detroit. Durante ese tiempo, murieron 126.835 personas en el grupo de estudio.

Los científicos analizaron datos del Estudio de Dieta y Salud de la Asociación Estadounidense de Jubilados (AARP, por sus siglas en inglés) de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés) estadounidenses.

Los analistas agruparon a aquellos cuya alimentación se caracterizaba por ser mediterránea, rica en aceite de oliva, pescado, frutas, frutos secos, verduras y cereales, y aquellos con otros hábitos alimenticios.

Los analistas crearon cinco grupos de participantes en función de su nivel de adherencia a una dieta mediterránea, –rica en aceite de oliva, pescado, frutas, frutos secos, verduras y cereales– y relacionaron a los participantes con las estimaciones de exposición a largo plazo a partículas finas (PM2.5), óxido nitroso (NO2) y ozono (O3) según la información del censo, señala la revista Time.

Al comparar a los menos y más que se adhirieron a una dieta mediterránea, el estudio encontró que las muertes por todas las causas aumentaron en un 5% por cada 10 partes por mil millones (ppb) de aumento en la exposición promedio al NO2 a largo plazo en los menos adherentes, en comparación con el 2% entre los que más se adhirieron, añade el medio que ha publicado el análisis.

Las muertes por enfermedades cardiovasculares subieron en un 17% por cada 10 microgramos por metro cúbico (microgramo/m3) de aumento en la exposición promedio a largo plazo de PM2.5 en los que menos siguieron la dieta mediterránea, en comparación con el 5% entre los que más se adhirieron a esta alimentación. Las muertes por enfermedades cardiovasculares aumentaron un 10% por cada aumento de 10 ppb en NO2 de exposición en los que menos se adhirieron frente al 2% entre los que más siguieron esta dieta.

Las muertes por ataque cardiaco crecieron un 20% por cada aumento de 10 microgramos/m3 en la exposición a PM2.5 en los menos adherentes versus al 5% entre los más adherentes. Las muertes por ataque cardiaco subieron en un 12% por cada aumento de ppb en la exposición al NO2 en los menos adherentes, en comparación con el 4% entre los más adherentes.

Sin embargo, la adherencia a la dieta mediterránea no pareció proteger de los efectos nocivos de la exposición prolongada al O3. La dieta no redujo las muertes por todas las causas, ataque cardíaco u otras enfermedades cardiovasculares asociadas con la exposición al O3.