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La cristiana Asia Bibi deja Pakistán para reunirse con su familia en Canadá

Redacción TO
Foto: Asad Karim | Reuters

La cristiana Asia Bibi, absuelta del delito de blasfemia por el que había sido condenada a la pena de muerte, ha abandonado Pakistán para reunirse con su familia en Canadá, tras ser absuelta en enero pasado por el Tribunal Supremo de esa nación asiática, han afirmado a la agencia Efe fuentes oficiales.

"Asia Bibi llegó a Canadá anoche. Abandonó Pakistán junto a su marido ayer después de que el Gobierno les permitiese partir. Tomó tiempo, pero finalmente está a salvo gracias a Dios", ha afirmado uno de los abogados de la cristiana, Saif Ul Malook.

Una fuente diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores, que ha pedido el anonimato, ha explicado que Bibi es "una ciudadana libre que puede ir a donde quiera" y "abandonó Pakistán por voluntad propia y con el apoyo total del Gobierno".

Canadá ofreció asilo a Bibi, su marido, sus hijas y a su abogado Joseph Nadeem, "que estuvo cuidando de la familia desde la condena de muerte y ha recibido amenazas de muerte", añadió la fuente.

Bibi superó el pasado enero el último escollo al que se enfrentaba para recuperar la libertad, cuando la máxima autoridad judicial del país desestimó una apelación contra su absolución del delito de blasfemia por supuestamente haber insultado al profeta del islam. El 31 de octubre pasado, el Supremo retiró la sentencia a muerte contra la madre de cinco hijos, denunciada en 2009 por dos mujeres por supuestamente insultar al profeta Mahoma y condenada en 2010.

La mujer cristiana fue liberada de la cárcel el 7 de noviembre pero hasta ahora había permanecido en un lugar "seguro", según el Gobierno, y no había podido salir del país. Su liberación provocó violentas protestas por parte de grupos islamistas y el arresto de miles de manifestantes.

La dura ley antiblasfemia paquistaní fue establecida en la época colonial británica y fue reformada por el dictador Zia-ul-Haq en la década de 1980, permitiendo el abuso de la norma. Desde entonces, se han producido un millar de acusaciones por blasfemia, un delito que en Pakistán puede llevar aparejada la pena capital, aunque nunca se ha ajusticiado a ningún convicto al respecto.