Johnson amenaza con echar a los conservadores rebeldes y asegura que no retrasará el Brexit

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Johnson amenaza con echar a los conservadores rebeldes y asegura que no retrasará el Brexit
Foto: Simon Dawson| Reuters

El primer ministro británico, Boris Johnson, ha amenazado este lunes con echar a los diputados conservadores que no apoyen al Gobierno y se alíen con la oposición para impedir una salida de la Unión Europea sin acuerdo, en el inicio de una semana crucial en el proceso del Brexit. Horas después, ha asegurado que no quiere convocar unas elecciones generales anticipadas y que «bajo ninguna circunstancia» pedirá una prórroga a Bruselas para la salida del bloque.

“Respáldenme o les echo”, ha dicho Johnson a los diputados rebeldes, según declaraciones recogidas por el diario The Daily Telegraph.

Johnson ha advertido de que los tories que voten en contra del Gobierno, como hizo él mismo y varios de sus ministros contra la ex primera ministra británica Theresa May, no podrán presentarse a unas nuevas elecciones.

El Gobierno británico, con el apoyo del partido unionista de Irlanda del Norte DUP, tiene una mayoría de un solo diputado, por lo que la amenaza de echar a los diputados rebeldes ha alimentado los rumores sobre unas elecciones legislativas anticipadas. Boris Johnson ha asegurado que no es esta su intención, pero ha advertido de que si el Parlamento aprueba una ley que bloquee la posibilidad de un Brexit sin acuerdo, la negociación que lleva a cabo con Bruselas se hará «imposible».

“Francamente, no parece haber un gran esfuerzo para convencernos de respaldar al Gobierno esta semana. Creo que están preparados para que haya una rebelión y purgar a quienes la apoyen”, ha dicho el exministro de Justicia David Gauke a BBC.

La semana pasada, Boris Johnson anunció que suspenderá el Parlamento entre la segunda semana de septiembre y el 14 de octubre. Oficialmente, esta decisión se toma para permitir al Ejecutivo presentar su programa de política nacional, pero sus detractores han denunciado que se trata de una maniobra para obstaculizar cualquier acción contra un Brexit sin acuerdo, pues dejaría a la oposición casi sin tiempo para impedirlo.

Varios diputados conservadores se han mostrado dispuestos a votar contra el Gobierno para crear una ley urgente que obligue al Ejecutivo a pedir un nuevo aplazamiento si no hay acuerdo con la Unión Europea el 31 de octubre, la fecha fijada para que se lleve a cabo el Brexit.