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Imputado Fridman, dueño de Dia, por las irregularidades en la caída del grupo Zed

Redacción TO
Foto: Sergei Karpukhin | Reuters

El juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón ha acordado citar como investigado a Mikhail Fridman, el máximo accionista de la cadena de supermercados Dia, en la causa de las supuestas irregularidades en la caída del grupo tecnológico Zed, según ha confirmado el tribunal.

El titular del Juzgado Central de Instrucción número 6 ha aceptado la petición de investigar al empresario ruso que hizo la Fiscalía Anticorrupción, que considera que Fridman controló varias maniobras de la tecnológica para adquirirla por 20 millones de euros, un precio que se sitúa muy por debajo del habitual en el mercado.

La Fiscalía Anticorrupción solicitó su imputación por supuestos delitos contra el mercado, administración desleal e insolvencia punible.

El juez quiere citarlo a mediados del mes de septiembre para interrogarle sobre su versión acerca de la gestión que hizo de la compañía. Por su parte, el fiscal del caso Zed, José Grinda, considera que el entramado societario controlado por Fridman llevó a cabo una absorción ilegal mediante una combinación de estrategias que acabó en un “bloqueo institucional y económico” de Zed.

La compañía Zed WorldWide, que llegó a estar valorada en más de 1.500 millones de euros, entró en quiebra en mayo de 2017 y tras su liquidación hubo sospechas de una presunta desviación de fondos a familiares de políticos e inversores rusos.

Unos meses más tarde, en noviembre, cuando ya había sido detenido el expresidente de la empresa, Javier Pérez Dolset, Fridman se dirigió a la Fiscalía Anticorrupción y se desmarcó de la responsabilidad en las decisiones que llevaron a Zed WorldWide a la quiebra.

Los accionistas rusos entraron en Zed WorldWide en el año 2008, lo que permitió que la empresa experimentara un gran crecimiento en su cifra de negocio. Esto, según la Fiscalía, esto otorgó a Fridman una “posición dominante” y de “privilegio” en el grupo Zed. Asegura que fue entonces cuando los socios rusos emprendieron una “acción de presión” y “ahogo económico definitivo” contra Zed, mediante una “estrategia ilegal de interrupción de pago de dividendos” de las filiales rusas que llevó una “falta total de liquidez” de la empresa, que acabó en la quiebra.