¿Por qué nuestros campos arden en invierno?
Foto: Pedro Arnestre

Cultura

¿Por qué nuestros campos arden en invierno?

Tendemos a pensar que los incendios forestales son sólo típicos del verano: hace calor, apenas llueve, la vegetación se seca... Sin embargo, la realidad es bien distinta. Nuestros campos arden tanto en agosto como en enero porque las circunstancias son las mismas: sequedad y abandono y, sobre todo, una mano que prende la llama. 

por The Objective

Tendemos a pensar que los incendios forestales son sólo típicos del verano: hace calor, apenas llueve, la vegetación se seca… Sin embargo, la realidad es bien distinta. Nuestros campos arden tanto en agosto como en enero porque las circunstancias son las mismas: sequedad y abandono y, sobre todo, una mano que prende la llama. 

A mediados de febrero se han producido numerosos incendios forestales en Cantabria. Las montañas de los municipios de Cabuérniga, Riotuerto, Liérganes y Los Tojos arden en pleno invierno –en cuatro días se han registrado 194 fuegos–. Este invierno ya se ha convertido en el de mayor número de focos y hectáreas quemadas de la década, con un total de 500 siniestros y más de 3.300 hectáreas arrasadas por las llamas. Para que nos hagamos una idea, la suma de los ocho años anteriores por estas fechas alcanza los 132. Y esto son sólo datos de enero, publicados en la Estadística General de Incendios Forestales elaborada por el Ministerio de Agricultura.

El sector ganadero y los cazadores, detrás de los incendios forestales

Desde Greenpeace aseguran que «detrás de estos incendios forestales está una parte del sector ganadero», que quema el terreno para ampliar la superficie de pasto y eliminar el matorral. Fuera conspiraciones, oscuros intereses o cambios de uso del suelo, porque el motivo, según la ONG ambientalista, está relacionado con el mantenimiento de los pastos. Una afirmación que también ha sido confirmada por expertos, que matizan la información pidiendo que «no se hagan juicios rápidos ni que se culpabilice a todo el sector». Y, precisamente porque la mayor parte de los incendios de invierno son provocados por ganaderos, más del 80% de lo que se quema es superficie forestal no arbolada, principalmente matorral.

Según la Estadística General de Incendios Forestales de España, que recopila datos desde finales de los años sesenta, los incendios de invierno-primavera del Noroeste peninsular suponen el 63% del total y el 46% de la superficie que se quema cada año en toda España. El año pasado, 25.000 hectáreas ardieron en todo el país, el mejor dato de la década en materia de incendios forestales.

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Twitter UME

En su informe, Greenpeace cuenta cómo históricamente, en las sociedades rurales cuya economía se ha sustentado en la actividad ganadera, la utilización del fuego ha sido la vía para ampliar la superficie de pasto y eliminar el matorral. Ellos lo llaman ‘quemas’. Y estas quemas se hacen durante el invierno, cuando el ganado está estabulado o en las zonas más bajas. Sin poder excluir el oportunismo de algún pirómano aislado, que son un porcentaje bajísimo de la causa de incendios, estas malas prácticas ganaderas están detrás de la mayoría de los incendios que se están produciendo estos días en las montañas de Cantabria.

Greenpeace asegura que los cazadores también queman el monte con la intención también de eliminar el matorral y atraer especies cinegéticas que tienden a desaparecer cuando el terreno forestal se cubre de matorral.

Baja 32 el número de incendios en Cantabria, por los que ya hay dos detenidos

Foto: EFE

No son pirómanos

El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, que ha visitado la zona desde la que se trabaja para extinguir uno de los focos más activos, ha hecho un llamamiento a la ciudadanía para que denuncie y ayude a identificar a los “pirómanos” que están causando los incendios forestales que afectan a la región. Por su parte, desde la ONG hacen otro llamamiento y afirman que no son pirómanos. 

En este sentido también se pronuncia la geógrafa Virginia Carracedo en un artículo publicado en Diario Montañés: «Responsables políticos hablando de pirómanos que queman el monte, ¡por favor!, hablemos con propiedad, un pirómano es una persona con una patología psíquica».

Según datos estadísticos del Ministerio, tan solo el 9,79% de los incendios desencadenados en 2018 fue provocado por una persona pirómana. En 2006, 2012 o 2017, cuando hubo oleadas incendiarias, tampoco se probó que hubiera una trama que las relacionara, desmontándose así la tesis de terrorismo ambiental.