Mahi Binebine, escritor, artista e hijo de bufón del rey: "Todos los marroquíes han perdonado a Hassan II"
Foto: Rodrigo Isasi

Cultura

Mahi Binebine, escritor, artista e hijo de bufón del rey: "Todos los marroquíes han perdonado a Hassan II"

Nieto e hijo de bufones reales, Mahi Binebine se crió sin padre. El rey Hassan II de Marruecos se lo arrebató. Mohamed, el progenitor de Mahi, dedicó su vida a servir al despótico soberano, día y noche.

por Rodrigo Isasi Arce

Actualizado:

Nieto e hijo de bufones reales, Mahi Binebine se crió sin padre. El rey Hassan II de Marruecos se lo arrebató. Mohamed, el progenitor de Mahi, dedicó su vida a servir al despótico soberano, día y noche. Cuando su hijo Aziz, un joven militar, participó en 1971 en un golpe de Estado contra el rey, todo su mundo se vino abajo. Para seguir al servicio de Su Majestad, Mohamed renunció a su mujer y a sus hijos y abandonó a su suerte a Aziz, cuya ausencia atormentó a su familia durante 20 años.

Contada con la gracia de las historias árabes de tradición oral, Yo , bufón del rey, traslada al lector al palacio del rey, donde lujo y miedo reinan por igual, donde los celos se avivan al caer la noche y donde el bufón ha de reinventarse cada día para ser el favorito y mantener su puesto.

Elegante y de buen porte, Hassan II fue un rey cruel y despiadado que durante los años de plomo de Marruecos (1966-1999) no dudó en gobernar con mano de hierro, sembrar el miedo y enviar a cientos de disidentes a la cárcel de Tazmamart, al pie del Atlas, uno de los centros de tortura y detención más famosos del país. Fue el autor de la primera Constitución de Marruecos, y toleró los partidos de oposición y una prensa relativamente libre que podía ofrecer opiniones sobre asuntos políticos, pero nunca las críticas a la monarquía, y la realidad es que gobernó como un monarca absoluto.

Pero más allá de ser un déspota, Hassan II fue un hombre con suerte. Los marroquíes, que le temían más que a la propia muerte, decían que tenía baraka –suerte por su capacidad para salir vivo, física y políticamente, de hasta seis rebeliones o tentativas de asesinato. La más famosa de ellas, la de 1971, cuando celebraba su 42 cumpleaños en uno de sus palacios, en Skhirat, al sur de Rabat. Y esa fue en la que participó Aziz.

El relato de Mahi, que no deja de sonreír durante nuestra conversación, es una historia de perdón, de reconciliación con el padre que no estuvo en su infancia y del que no quiso saber nada durante mucho tiempo, hasta que su hermano Aziz salió de prisión y lo cambió todo.

Cuéntame más sobre tu infancia, ¿cuál es tu mejor recuerdo?

Mis padres se separaron cuando yo tenía tres años, así que no conocí mucho a mi padre y viví con mi madre, que era secretaria y tenía siete hijos. Éramos pobres, pero mi madre estudió y siguió peleando para conseguir que sus siete hijos se convirtieran en gente formidable. Ella nos enseño a ser los mejores en todo lo que hacíamos. Incluso a mi hermano Aziz que se pasó 18 años en prisión, fue a la peor de las cárceles y lo superó —bromea—.

Yo crecí en ese entorno y era muy bueno en matemáticas en la escuela, así que estudié la carrera universitaria y me convertí en profesor de esa disciplina. Una vez que me ganaba la vida con ello, pude convertirme en artista, en pintor y escultor, y hacer lo que a mí verdaderamente me gustaba.

Mahi Binebine 1

Un tanque del ejército marroquí junto a los familiares de las víctimas del intento de golpe contra el rey Hassan II de Marruecos, durante un funeral en Rabat, 12 de julio de 1971. | Foto: Laurent Rebours/AP.

 

¿Por qué tardaste tanto en contar esta historia?

Porque antes de publicar este libro tenía que convertirme en una persona reposada y con un bagaje intelectual. Nací en una familia shakespeariana. Mi padre, al que no conocí demasiado, entró en palacio y se convirtió en cortesano, en bufón del rey Hassan II y mi hermano, participó en un Golpe de Estado en 1971 contra el rey. Cuando los militares entraron en el palacio para matar el rey, mi padre se encontraba junto a Hassan II escondido en un sótano del edificio.

Para conservar su empleo después del golpe de Estado, mi padre tuvo que renegar de su hijo, y esto lo hizo oficialmente, lo dijo en todas las radios y televisiones. Yo recriminé mucho a mi padre su decisión, y le acusé de cobarde y de haber optado por una acción vil, la de renegar de su sangre para conservar su empleo. No volví a ver a mi padre durante 15 años, no quería saber nada de él.

¿Has conseguido perdonar a tu padre?

Mi reencuentro con él fue cuando mi hermano salió de la prisión de Tazmamart, donde los reos vivían bajo tierra, en un sitio oscuro, y recibían tan solo agua sucia y fécula para alimentarse. El Gobierno quería matarlos lentamente. Cuando mi hermano salió de prisión, lo primero que me dijo es que quería que le llevara a ver a papá. Le dije que no, que ya no era su padre, que había renegado de él, pero insistió y acabé cediendo. Cuando se encontraron, se abrazaron y lloraron como niños.

Fue ahí, volviendo de ese viaje con mi hermano, cuando él me dijo: «Ya no tengo odio en mi interior, los que tuvieron odio en Tazmamart son los que primero murieron, porque el odio te destruye por dentro, te envenena el corazón». De los 29 que estaban en la cárcel junto a mi hermano, solo cuatro sobrevivieron, porque no tenían odio. Mi hermano no odiaba ni a mi padre, ni al rey. Según él, era su destino, «una prueba de Dios».

En ese momento, yo también dejé de tener odio, hacia mi padre, e incluso me encontré con una persona formidable que tenía un gran nivel cultural. Entiendo por qué el rey le dio ese empleo –bromea nuevamente–.

¿Y al rey Hassan II? Él te robó a tu padre y a tu hermano.

Sí, sí. Todos los marroquíes han perdonado al rey. El día que Hassan II murió la gente lloraba en las calles, yo no lo entiendo, pero es algo que suele pasar con los dictadores, porque su fotografía está en todas partes. Es como si perdieras a tu abuelo, incluso si tu abuelo era un mezquino –ríe–.

Es verdad que Hassan II me robó a mi padre y a mi hermano, mi infancia, pero es así y eso no se puede cambiar. Por eso escribí este libro, para hacer las paces con mi padre. Además, yo le he dejado hablar y él es el narrador. El libro tenía que tener una cierta dosis de esquizofrenia.

Mahi Binebine 2

El rey Hassan II enciende su cigarrillo durante una conferencia de prensa el 11 de noviembre de 1976 en Trianon, una parte del histórico castillo francés de Versalles. | Foto: Michel LipchitzAP.

Mohamed VI supone un avance político respecto a Hassan II, pero aún queda mucho camino por recorrer en Marruecos.

Absolutamente. Hay ámbitos que necesitan grandes mejoras, como el de la educación, porque mucha gente continúa siendo analfabeta, lo que no es normal. La salud también necesita mejoras, créeme, no quieres ponerte enfermo en Marruecos, por eso mucha gente viaja fuera para recibir tratamiento. Otro de los grandes problemas es la corrupción, que es la gangrena de la sociedad.

Pero bueno, lo que ha hecho Mohamed VI en los últimos 20 años, no lo hizo Hassan II en 40. Eso es indudable, pero es verdad que se ha acrecentado la diferencia entre pobres y ricos. El reto principal para Marruecos es crear una clase media que no existe.

¿Es difícil ser escritor en Marruecos? ¿Hay censura?

No, la verdad es que no. Me han dejado publicar este libro –ríe–. Es más difícil ser cineasta. Por ejemplo, la película Much Loved, que trata sobre cuatro amigas que viven de la prostitución en Marruecos, fue prohibida en nuestro país y su director sufrió amenazas de muerte. Hasta ahí es donde se puede llegar.

La diferencia con el libro es qué ¿quién va a leerlo? y ¿quién va a leerlo en francés? Por lo tanto, con los libros no hay verdadero peligro.

Mahi Binebine, escritor, artista e hijo de bufón real: "Todos los marroquíes han perdonado a Hassan II"

El rey Mohamed VI, a la derecha, y su hermano Moulay Rachid, a la izquierda, llevando el ataúd que contiene los restos de su padre, el rey Hassan II, el domingo 25 de julio de 1999. | Foto: AP.

¿Crees que a Marruecos le iría mejor con una separación de Estado y religión?

Mohamed VI está haciendo un buen trabajo. No podemos cambiar las cosas bruscamente. En Túnez van mucho más rápido que nosotros, en cuanto a herencia, por ejemplo. Aquí en Marruecos una mujer hereda la mitad que un hombre, y eso no es normal. Yo tengo tres hijas, y mis hermanos van a heredar más que ellas. Eso no está bien, pero las cosas son difíciles de cambiar en Marruecos. Por ejemplo, hubo una manifestación de mujeres en Casablanca contra la igualdad en la herencia.

El rey quiere cambiar las cosas pero está obligado a ir al mismo tiempo que la sociedad. Creo que podemos decir que se trata de un monarca iluminado, como nos gusta decir en Marruecos.

¿Quiénes son tus grandes referentes?

Es una pregunta muy difícil. Me encanta la literatura francesa, rusa, alemana, árabe o española. Mis referencias están un poco desperdigadas. En cuanto a la pintura, me gusta muchísimo la pintura española, soy un fanático de Goya. Nadie llega a Goya.

¿En qué estás trabajando ahora?

Estoy acabando un libro sobre la vida de una bailarina de la danza del vientre, porque nuestras bailarinas suelen ser un poco como geishas. Es una historia alocada que saldrá publicada a mediados de marzo en Francia y que se llamará La calle del perdón.

***

Mahi Binebine (Marrakech, 1959). Estudió Matemáticas en París pero más tarde decidió dedicarse a la pintura, la escultura y la literatura. Algunas de sus obras forman parte de la colección permanente del Museo Guggenheim de Nueva York, ciudad en la que residió durante varios años. La detención de su hermano Aziz por su participación junto a un grupo de jóvenes oficiales en el fallido golpe de Estado contra el rey Hasán II y su brutal encarcelamiento le marcaron profundamente.