La escasez de agua: una amenaza a la estabilidad global
Foto: Claudia Delgado Barrios

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La escasez de agua: una amenaza a la estabilidad global

<p>Dos mil millones de personas viven con carencias extremas de agua en el mundo. La pobreza y la emigraci&oacute;n asociados con este problema amenazan la estabilidad geopol&iacute;tica, mientras que el negocio relacionado con el agua se dispara.</p>

por Claudia Delgado Barrios

Alrededor de 768 millones de personas no tienen acceso a agua potable y 2,5 mil millones no tienen acceso a una sanidad adecuada. En apenas 15 años, el déficit global de agua será de un 40%, según el último informe de la Organización de Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos. En medio de este panorama las tensiones por el líquido aumentan mientras que el negocio relacionado con la industria del agua crece a un ritmo vertiginoso.

La carencia de agua es un problema de profundas dimensiones y amenaza la estabilidad del planeta. En 2014, el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) colocó a la crisis del agua en tercer lugar en su lista de riesgos globales, por detrás de crisis fiscales en economías claves y el alto desempleo o subempleo estructural .

En medio de un aumento de la actividad económica y de crecimiento poblacional, la carencia mundial de agua desataría una competencia encarnizada por este bien líquido. Según el WEF, las tensiones geopolíticas por el acceso a recursos hídricos serán más recurrentes, vendrán acompañadas de sequías, generarán pobreza e inestabilidad social que podrían debilitar incluso la cohesión interna de los estados.

Como ejemplo de lo que se puede desencadenar, las sequías en Rusia de 2010 llevaron a restricciones en la exportación agrícola, elevando el precio de los granos en África del Norte y Oriente Medio, lo que agravó las tensiones que desembocaron en la Primavera Árabe.

Dada la importancia sistémica del agua en la actividad económica global, cualquier falla podría tener repercusiones en todo el planeta.

Según un informe del Bank of America Merrill Lynch, el negocio del agua mueve un mercado de  600 mil millones de dólares y ha tenido una tasa de crecimiento anual del 7%, muy por encima de las tasas de crecimiento globales. Destaca que el tratamiento, manejo, infraestructura y suministro y energía limpia representarán para 2020 un mercado de un billón de dólares.

El S&P Global Water Index es un índice bursátil que indica la exposición transable y líquida de 50 compañías de todo el mundo relacionadas con la industria del agua. En los últimos 10 años, ha superado los índices del oro, petróleo y gas en el mercado de valores.

 

Estrés hídrico

El Banco Mundial señala que actualmente enfrentamos un mayor estrés hídrico como consecuencia del crecimiento económico y demográfico, el cambio en el uso de los suelos, el cambio climático y la disminución de la calidad y disponibilidad de fuentes de agua.

En la actualidad 2.000 millones de personas habitan en países con escasez extrema de agua y se estima que para 2080, esta cifra se elevará a los 4.600 millones de seres humanos con carencias del líquido.

Alrededor de 2.500 millones de personas no tienen hoy acceso a saneamiento y de ellos 1.000 millones defecan al aire libre, mientras que la falta de saneamiento e higiene provocan anualmente 675 mil muertes prematuras.

Para poder mantener el ritmo de la demanda a la par del crecimiento poblacional, la agricultura –sector que exige más agua- necesitará producir un 60% más de alimentos en todo el mundo y un 100% en los países en desarrollo. Entre 2000 y 2050, el incremento en la demanda de agua del sector industrial se elevará en un 400%.

Por otra parte, se estima que el costo anual de reemplazar y mantener la infraestructura de aguas ronda los 1,3 mil millones de dólares y que a partir de 2015 se requerirían 772 mil millones de dólares anuales en disposición de aguas residuales.

 

Detonantes líquidos

El incremento de la frecuencia e intensidad de los desastres naturales es consecuencia del cambio climático. El nivel del mar está aumentando y gana terreno a zonas costeras, mientras que el derretimiento de glaciares cambia patrones de inundaciones y sequías.

De continuar el ritmo de emisión de gases de efecto invernadero, la temperatura del planeta aumentará en 4º C para finales de este siglo, desencadenando olas de calor extremo, disminución de la producción de alimentos y elevación de los océanos.

En los últimos tiempos se han evidenciado serias crisis por falta de agua, como, por ejemplo, la del estado de California, que entre el otoño de 2011 y el otoño de 2014 registró su período más seco desde 1895, ocasionando pérdidas que sólo en 2014 estuvieron por el orden de los 2,2 mil millones de dólares en ingresos y costaron 17.100 empleos temporales en el sector agrícola.

Científicos estimaron que se necesitan alrededor de 40 kilómetros cúbicos de agua, o unas 17 millones de piscinas olímpicas,  para que California pueda volver a su nivel normal.

Un poco más abajo, desde México hasta Panamá, la sequía que se extiende desde hace dos años amenaza con hacer perder las cosechas –principalmente de maíz y frijol- a 2,5 millones de personas, según el Programa Mundial de Alimentos de la Organización de Naciones Unidas. Se trata de la mayor sequía en Centroamérica desde hace casi medio siglo, que pone en riesgo de padecer hambre a unos 2 millones de personas e intensificar la emigración hacia otros países.

También una severa sequía ha llegado a Brasil –la mayor desde 1930-, afectando a unos 48 millones de personas de las principales zonas urbanas, donde ha habido un racionamiento del líquido e incluso se teme que por un recorte de la generación de energía hidroeléctrica. Paradójicamente, Brasil encabeza la lista como el país más rico del mundo en reservas hídricas, con 13,7% del agua disponible del planeta. Sin embargo, su mal uso, deforestación agresiva y fenómenos naturales han incidido en la actual escasez.

Corea del Norte informó que está atravesando su peor sequía en cien años y que casi un tercio de las 441 mil hectáreas de arroz se están secando. Este país sufre de una crisis alimentaria crónica desde la década de los 90 y este nuevo evento, que podría reducir su producción, podría agudizarla severamente.

Cuando las sequías castigan, los recursos de agua subterránea son especialmente valorados. Sin embargo, también éstos han mermado. Según información de satélites de la Nasa, 13 de los 37 mayores acuíferos se están secando debido a su uso intensivo y se desconoce cuánta agua queda en estas cuencas. 

Claudia Delgado Barrios