La enfermería escolar, una solución para la epidemia del siglo XXI

Política y Conflictos

La enfermería escolar, una solución para la epidemia del siglo XXI

“La obesidad infantil está aumentando a un ritmo alarmante”, asegura la Organización Mundial de la Salud

por María Cayuela

La obesidad infantil es uno de los problemas más graves de salud pública no solo a nivel nacional, sino mundial. “Está aumentando a un ritmo alarmante”, asegura la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los niños obesos tienen una mayor probabilidad de muerte prematura, discapacidad y ser obeso en la edad adulta. Pero no todos los efectos son a largo plazo, ya que la obesidad infantil se asocia a dificultades respiratorias, a un mayor riesgo de fracturas e hipertensión, y a enfermedades como las de tipo cardiovascular o diabetes. Por lo tanto, es muy importante desarrollar medidas de prevención para frenar lo que ya se conoce como «la epidemia del siglo XXI».

La obesidad infantil se debe a un proceso multifactorial. Las dos causas principales son el aumento de la ingesta de alimentos de alto contenido calórico ricos en grasas, lo que supone un abandono de la dieta mediterránea, y el incremento del sedentarismo. También afecta que los menores no desayunen o que realicen un desayuno escaso, que jueguen continuamente con el ordenador y vean la televisión más de dos horas diarias, que no duerman el tiempo recomendado y, en algunos casos, influye el bajo nivel socioeconómico y educativo de los padres.

España es el segundo país europeo con un mayor porcentaje de niños y niñas obesos, según el informe Health and Glance: Europe 2018 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). En concreto, un 18% de los menores españoles con edades comprendidas entre los 7 y 8 años son obesos, una cifra elevada teniendo en cuenta que la media de la Unión Europea es del 12%.

La enfermería escolar como solución

Para poner fin a este problema, el Sindicato de Enfermería (Satsedemanda la incorporación de un profesional de enfermería en cada uno de los centros escolares de España. “Esto supondría un gran paso en la lucha contra la obesidad infantil y juvenil”, asegura a The Objective Mar Rocha, portavoz de Satse.

Las escuelas son muy importantes en los hábitos de vida de los menores, ya que algunos pasan más tiempo allí que en sus casas durante la semana, y otros incluso realizan dos de sus comidas principales en el colegio. “Por ello, la enfermera escolar se convierte en una figura de referencia en la educación de estos niños y es necesaria para realizar un seguimiento, tanto de si ha habido cambios en los hábitos de vida como en el peso”, comenta Sandra Rubert Naranjo, vocal de la Asociación Madrileña de Enfermería en Centros Educativos Nacional e Internacional (AMECE.N.I.).

Esta figura tendría como función general atender las necesidades sanitarias de los estudiantes (administrar tratamientos, controlar su alimentación, asistirlos en caso de enfermedad o accidente…). En lo que a obesidad se refiere, llevaría a cabo una labor informativa y formativa fundamental sobre los hábitos saludables en niños y jóvenes en lo referente a su alimentación y actividad física. “Por ejemplo, podría impartir talleres y charlas para alumnos, padres y profesores sobre los beneficios de unos buenos hábitos alimenticios, así como de los riesgos y consecuencias de una mala alimentación en edades tempranas”, afirma Rocha. Otra de sus funciones sería la de desarrollar una labor de vigilancia y asesoramiento respecto a los desayunos y meriendas que los niños y jóvenes llevan de casa al centro educativo, así como sobre las comidas incluidas en los menús escolares en caso de que el niño se quede a comer en el comedor.

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El Sindicato de Enfermería (Satse) crea la Plataforma Estatal de Enfermera Escolar | Instagram: Satse

La enfermería escolar ya está presente en algunos de los colegios españoles, pero la mayoría de los centros que tienen esta figura son los de escolarización preferente para alumnos con discapacidad motora. “Nuestra función es básicamente atender a los alumnos y ayudarlos a que realicen de la forma más autónoma e independiente sus actividades básicas de la vida diaria”, asegura a The Objective Borja Mediero, enfermero en el Instituto Europa Rivas, en Madrid. “Todos sabemos lo necesaria que es la enfermería escolar pero no todos los colegios ni institutos tienen esta figura”.

Mediero afirma haber notado una mejoría en los hábitos de los menores gracias a su labor en el centro. “Lo importante y más gratificante es cuando tras una charla de nutrición, los alumnos te buscan, te van contando sus progresos, lo que han comido el fin de semana, las horas que han empleado en realizar algún deporte y las que han reducido frente al televisor o jugando a la consola”.

Otro colegio en el que la enfermería escolar ha obtenido muy buenos resultados ha sido el CEIP Miguel Delibes, donde la enfermera ha puesto en marcha un proyecto llamado “Al Delibes con salud”, cuyo objetivo es mejorar los hábitos alimenticios y de ejercicio físico de los alumnos. Los resultados obtenidos son positivos, logrando un aumento en el consumo de verduras y frutas y un descenso del de bollería industrial y chucherías, llegando en algunos a casos a cero.

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Andrew Harnik | AP

Por lo tanto, es fundamental que los centros escolares desarrollen actividades en materia de prevención y educación sobre la obesidad infantil. Aunque la clave no está en la educación que reciben los menores sino los padres.

“Nosotros como profesionales podemos enseñar a que los chavales adquieran hábitos saludables, pero si la cadena se rompe en casa y ellos tienen libertad de decidir qué comer sin control alguno, nuestro trabajo se rompe”, afirma Mediero.

AMECE recalca la importancia de concienciar a los adultos con programas de sensibilización, información y educación sobre las consecuencias de una dieta poco sana y de una vida sedentaria. “Debe estar enfocado a la actividades más cotidianas, como puede ser hacer la compra o preparar la cena, ofreciendo recomendaciones sobre cómo realizar una buena compra, planificar las cenas semanales,o preparar platos sanos pero apetitosos”, comenta Rubert Naranjo.

¿Que hace el Gobierno al respecto?

España es uno de los 25 países que forma parte de la Iniciativa COSI, impulsada por la Región Europea de la OMS tras la Conferencia Ministerial Europea contra la Obesidad. El objetivo de esta es conseguir que todos los Estados miembros tengan un sistema armonizado de vigilancia de la obesidad infantil. Para esta vigilancia la OMS estableció que se midiese a los niños entre los 6 y los 9 años, porque en ese rango de edad se puede intervenir y educar para prevenir la aparición de obesidad y llegar a adquirir hábitos saludables.

El Ministerio de Sanidad y Consumo puso en marcha en 2005 la estrategia NAOS para promover varias iniciativas que lograsen una sensibilización sobre el problema que la obesidad supone para la salud y lograr un aumento de la alimentación saludable y la prevención del sedentarismo. El objetivo es disminuir la prevalencia de la obesidad y el sobrepeso promoviendo una alimentación sana y variada y estimular la actividad física y el deporte. Uno de los ámbitos en los que se ha centrado este programa es el escolar.

Los hábitos de alimentación de los niños se inician entre los 2 y 3 años, y un 32% de la población realiza las comidas en el comedor del colegio. Por esta razón, la estrategia NAOS estableció una serie de medidas para los comedores escolares promovidas por el Ministerio de Sanidad y Consumo en colaboración con el Ministerio de Educación y Ciencia. También se estableció la realización de talleres para los niños en los que se fomentasen hábitos de vida saludables.

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Seth Perlman | AP

Una de las estrategias de la estrategia NAOS fue poner en marcha el programa PERSEO en algunas Comunidades Autónomas. El objetivo era enseñar en qué consistía una alimentación saludable e introducirla en los menús escolares, a la vez que se estimulara la actividad física y el deporte. Para desarrollar este programa fue necesaria la valoración de medidas antropométricas, la toma de constantes vitales y una educación para la salud en relación a la alimentación, la actividad física y las consecuencias del sobrepeso y la obesidad. Para realizar todas estas mediciones y desarrollar toda la labor docente de educación para la salud es necesaria la enfermería escolar.