La amenaza del ébola se expande
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La amenaza del ébola se expande

<div id=":3r.co" class="JL"> <div id=":3w.ma" class="Mu SP"> <div id=":3w.co">El &eacute;bola cruza fronteras. Los esfuerzos por contener el virus en los pa&iacute;ses africanos m&aacute;s afectados han fracasado. Naciones de todo el mundo se preparan para enfrentar una enfermedad <a href="http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs103/es/)">cuya letalidad alcanza a 90%</a>. Plantarle cara costar&aacute;, adem&aacute;s de vidas humanas, <a href="http://www-wds.worldbank.org/external/default/WDSContentServer/WDSP/IB/2014/10/07/000456286_20141007140300/Rendered/PDF/912190WP0see0a00070385314B00PUBLIC0.pdf">cientos de millones de euros</a>.</div> </div> </div>

por The Objective

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En el año 2012 el virus del ébola sólo causó 88 víctimas fatales. Dos años más tarde, ha puesto al mundo entero en alerta sanitaria. Hay razones para ello. Se estima que 1,4 millones de personas se verán infectadas para 2018 si no se toman medidas drásticas. Además, aunque el virus no es contagioso hasta que aparecen los síntomas, su tasa de letalidad puede llegar a 90%, según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

No existe cura para el ébola, ni vacuna probada para evitar contraerlo. El virus se reproduce al inyectar su genoma dentro de la célula humana. Esto implica que cuando la célula huésped se replica, también lo hace el virus. El ébola es capaz de invadir muchos tipos de células receptoras, convirtiéndose en una enfermedad sumamente agresiva y versátil.

Aunque a finales de agosto la OMS estableció como meta detener la transmisión del virus en los países afectados en un lapso de seis a nueve meses, así como prevenir su difusión a nivel internacional, el virus ya escapó de África. El 30 de septiembre se conoció el primer caso en Estados Unidos, un hombre que había estado en Liberia y falleció la semana pasada después de ser tratado en la ciudad de Dallas. La secretaria de salud de Estados Unidos, Sylvia Burkwell admitió que puede haber más casos en el país. Poco después, se confirmó el primer caso de contagio en territorio estadounidense.

También llegó a Europa. Teresa Romero, una enfermera española de 44 años, que trató al misionero infectado Manuel García Viejo en el Hospital Carlos III de Madrid fue diagnosticada con la enfermedad. ¿Su particularidad? Se contagió en Madrid. Hasta la fecha, hay aproximadamente 84 personas bajo observación, bien sea por haber estado en contacto con la mujer o con los dos misioneros ya fallecidos. El perro de Romero, Excalibur, fue sacrificado para evitar el contagio, pese a que no se sabía con certeza si la mascota padecía la enfermedad.

Los países más afectados han sido Liberia, Sierra Leona y Guinea, que están catalogados como de “transmisión intensa”. Nigeria, Senegal, Estados Unidos y España tienen transmisión localizada, con un total de 23 contagiados y 9 víctimas fatales.

Los más vulnerables

Ya desde julio la coordinadora de emergencia de Médicos Sin Fronteras (MSF) Anja Wolz advirtió que no tenían idea de cuantas poblaciones habían sido afectadas en Sierra Leona –uno de los primeros países a donde se expandió este brote originado en Guinea-. “Temo que solo hemos visto la punta del iceberg”, dijo Wolz. Todo apunta a que tenía razón.

Como parece indicar el caso de Romero y otros varios, como el de la voluntaria de MSF que se contagió en Liberia, el personal sanitario que trata a los afectados pudiera ser el más vulnerable al contagio. Deben cumplir con protocolos estrictos para colocar y quitarse el equipo de protección personal (EPP), sin importar si se trata de un caso sospechoso, probable o confirmado de virus del Ébola. Estos incluyen la supervisión de otra persona durante el proceso, uso de doble guantes que deben ser cambiados entre un paciente y otro, evitar tocar o ajustar el EPP una vez puesto y remover gorro, tapabocas y lentes siempre desde la parte trasera. Teresa Romero sospecha que, justamente al momento de quitarse el traje, se pudo haber infectado.

El miedo al contagio ha despertado resistencia en parte del personal sanitario del hospital Carlos III en España y muchos se han negado a participar en las labores de limpieza y mantenimiento de las dependencias donde están recluidos los supuestos casos de ébola, lo que ha llevado al Gobierno a contratar enfermeros en paro.

Pero no sólo los empleados sanitarios han mostrado sus temores. La semana pasada, centenares de trabajadores encargados de la limpieza de la cabina de los aviones en el aeropuerto LaGuardia de Nueva York, hicieron una protesta para reclamar por las escasas medidas de seguridad con las que cuentan para protegerse de un posible contagio del ébola.

Una costosa batalla

La totalidad del espacio donde se encuentre un enfermo de ébola debe ser minuciosamente desinfectado. El EPP de los médicos y enfermeros consta de botas impermeables, batas, braga o delantal impermeable, tapabocas con respirador, guantes (idealmente dos pares), gafas protectoras y gorros para el cabello. Además, cada vez que se tiene contacto con el paciente se debe desinfectar y desechar cuidadosamente todo el EPP. Se estima que el costo de esta vestimenta protectora puede alcanzar hasta 100 dólares por uso.

La semana pasada, el jefe del Comando de África para Estados Unidos (AFRICOM), general David Rodriguez, dijo que la lucha contra el ébola en el oeste de África podría costar a Estados Unidos unos 750 millones de dólares en los próximos 6 meses.

En el caso de Thomas Eric Duncan, el paciente que llegó a Estados Unidos de Liberia, se calcula que los cuidados médicos costaron entre 18 y 24 mil dólares diarios, de acuerdo con Gerard Anderson, un profesor de la Escuela de Salud Pública en la Universidad Johns Hopkins.

Un reporte del Banco Mundial apunta que el impacto económico global a causa del ébola podría ser de 32 mil millones de dólares (unos 25.800 millones de euros), si el virus se expande más allá de Liberia, Sierra Leona y Guinea hacia las naciones vecinas. 

El largo camino hacia la vacuna

El proceso para patentar una vacuna es complejo. A pesar de que varias compañías y el gobierno de Estados Unidos han hecho avances significativos, los investigadores científicos son quienes desarrollan los procesos que pueden derivar en una posible cura con aplicación clínica. Luego, pasan el testigo a las empresas que tienen la experticia y recursos necesarios para el engorroso y costoso proceso de optimización, prueba en animales, manufactura y, finalmente, pruebas en los afectados. Si todos estos pasos se cumplen con éxito, se obtiene una droga para uso humano.

Las compañías farmacéuticas pueden mostrar cierta reticencia a invertir en el desarrollo de medicamentos o vacunas para enfermedades como el virus del Ébola, que inicialmente se creía que solo afectaba unos pocos cientos o miles cada año, únicamente en países de bajos recursos.

El doctor John M. Dye, investigador científico y jefe del área de Inmunología del  United States Army Medical Research Institute of Infectious Diseases estima que los retos que se presentan con el ébola son, mas que científicos, económicos. “Para llegar a una solución en el proceso de desarrollar una droga necesitamos modelos nuevos y creativos que involucren a gobiernos, universidades, compañías farmacéuticas, ONGs y a la ciudadanía. La esencia de brotes de enfermedades virales como el ébola es su naturaleza impredecible y transnacional”.

Cinco laboratorios en todo el mundo están trabajando para crear una vacuna contra el ébola. Mapp Biopharmaceutical, de Estados Unidos, Toyama Chemical en Japón, Tekmira e Immunovaccine de Canadá y el británico GlaxoSmithKline.

Tekmira desarrolló el TKM-Ebola, en el marco de un contrato de 140 millones de dólares con el Departamento Norteamericano de Defensa. Luego de obtener el aval de la Food and Drug Administration, la empresa ha estado realizando pruebas de este tratamiento en algunos pacientes.

Immunovaccine, por su parte, probó su tratamiento en cuatro monos que sobrevivieron a una dosis letal del virus del Ébola.

GlaxoSmithKline se encuentra probando en humanos su posible vacuna contra el ébola en Estados Unidos y en un país africano. De tener éxito, podría estar disponible en el mercado a partir de 2015. Sin embargo, la OMS ha prevenido sobre la posibilidad de que ninguna de las vacunas en desarrollo funcione

¿Serán efectivos los nuevos controles y medidas?

La OMS ha difundido en varias oportunidades los cuidados que debe tener una persona que hace un viaje internacional hacia o desde un país donde existe brote de ébola. Estos incluyen el uso constante de gel antibacterial para las manos y alertar al personal aeroportuario si se sospecha de alguien que presenta los síntomas (fiebre, debilidad muscular, vómito, diarrea y sangramiento).

Autoridades de Estados Unidos anunciaron el inicio de controles obligatorios  en 5 aeropuertos (el Kennedy International de Nueva York, Washintong Dulles en D.C, O’Hare International de Chicago, Hartsfield-Jackson International en Atlanta y Newark Liberty International de Nueva Jersey) para aquellas personas que viajen desde los países afectados, que incluye tomar la temperatura y responder un cuestionario detallado, así como aislar a personas sospechosas de tener el virus.

También han advertido sobre la posibilidad de una migración masiva si el ébola llega a América Latina. “Si llega al hemisferio occidental, países como los de Centroamérica o Haití no tienen la habilidad de lidiar con la enfermedad”, declaró el General John Kelly, jefe del Comando Sur de Estados Unidos.

El sábado se descartó un caso sospechoso en Brasil, un hombre de Guinea que había llegado al país el jueves y fue mantenido en cuarentena hasta que la fiebre cedió. En Argentina, el ministro de Salud, Jaime Lazovsk, anunció que reforzarían el sistema de salud para lidiar con potenciales casos de ébola.

También hay quienes ofrecen esperanzas. El Center for Disease and Control Prevention (CDC) de Estados Unidos ha declarado saber cómo detener la propagación del virus de ébola: “Encontrando los casos, aislando a los afectados, contactando a las personas que estuvieron expuestas o en contacto con el enfermo y aislando a estos si desarrollan los síntomas. El sistema de salud pública de Estados Unidos ha tenido experiencias previas con casos esporádicos de enfermedades como el ébola. En la última década, Estados Unidos ha importado 5 casos de Fiebre Viral Hemorrágica (FVH), enfermedades similares al ébola (1 de Marbug, 4 de Lassa) y ninguno resultó en una transmisión dentro de los Estados Unidos”.

Andrea Rodríguez Panagiotopoulos