Juanma Moreno: el político andaluz que salió de la trastienda
Foto: Partido Popular (PP)

Economía y Capital

Juanma Moreno: el político andaluz que salió de la trastienda

Juan Manuel Moreno Bonilla, Juanma, llegó a la Presidencia del PP de Andalucía en 2014. Pese a llevar más de 20 años en política, apenas era conocido entre los ciudadanos y no era especialmente querido por una parte del partido. Por eso fue una sorpresa su nombramiento aunque tampoco había otro candidato, todo hay que decirlo. Cuatro años después, tras una campaña electoral en la que lo que más se recuerda del candidato del PP a la Junta son sus chalecos acolchados, Moreno ha demostrado, como Pedro Sánchez, que se pueden perder unas elecciones y, sin embargo, hacer historia al desalojar del Gobierno de la Junta a un PSOE que ha estado dirigiendo los destinos de los andaluces desde 1982.

por Marta Ruiz-Castillo

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Juan Manuel Moreno Bonilla, Juanma, llegó a la Presidencia del PP de Andalucía en 2014. Pese a llevar más de 20 años en política, apenas era conocido entre los ciudadanos y no era especialmente querido por una parte del partido. Por eso fue una sorpresa su nombramiento, aunque tampoco había otro candidato, todo hay que decirlo. Cuatro años después, tras una campaña electoral en la que lo que más se recuerda del candidato del PP a la Junta son sus chalecos acolchados, Moreno ha demostrado, como Pedro Sánchez, que se pueden perder unas elecciones y, sin embargo, hacer historia al desalojar del Gobierno de la Junta a un PSOE que ha estado dirigiendo los destinos de los andaluces desde 1982. Claro que para eso ha necesitado pactar con Ciudadanos y con el partido de extrema derecha Vox, que han comprometido la investidura de Moreno como presidente.

 

Juanma Bonilla: el político al que no le gustaba estar en la trastienda

Juanma Moreno, de espaldas, junto a Pablo Casado, en la campaña de las elecciones autonómicas del 2D. | Foto: Álvaro Cabrera | Efe

Presidir el PP-A suponía todo un reto para este nieto de jornaleros andaluces. Moreno asumió el cargo con una gran responsabilidad. Después de todo le habían precedido figuras muy destacadas en el partido como Juan Ignacio Zoido – alcalde de Sevilla y ministro del Interior; Javier Arenas – varias veces ministro y vicepresidente del Gobierno – o Teófila Martínez – alcaldesa de Cádiz durante 20 años, además de Gabino Puche.

Su interés por la política se la inculcó su padre. “Desde los 12 o los 13 años veíamos juntos los informativos y siempre me hablaba de política”, ha contado el propio Juanma. Pero fue en la universidad cuando quiso saber un poco más del Partido Popular. “Fui a un mitin, me gustó y me afilié”. Así de sencillo.

Antes de entrar en política, el hijo de Juan Moreno y María Bonilla, andaluces que se vieron obligados a emigrar “a Barcelona en la década de los 60 y los 70, como hicieron miles de andaluces, buscando un futuro mejor”, soñó con ser una estrella del pop-rock y formó parte de dos grupos musicales: Lapsus psíquico y Falsas realidades, que versionaban canciones de Danza Invisible, grupo al que Moreno sigue admirando. Sabor de amor es su canción favorita. Lo de la música quedó en una anécdota, en una afición, y la política pasó a un primer plano en la vida del joven.

Para alguien como Moreno, malagueño nacido en Barcelona en 1970, que apenas era conocido no ya fuera del partido, sino incluso dentro, el reto al asumir el liderazgo del PP-A era enorme. No gustó en la cúpula del PP nacional que, al poco de ser elegido, afirmase que el problema de que en Andalucía no hubiera alternancia era del PP y de nadie más. La autocrítica no es algo frecuente en el PP, no lo es en ningún partido, y el flamante líder se granjeó ciertas enemistades que nunca dieron un duro por él. Entre ellas estaba la entonces secretaria general, María Dolores de Cospedal, quien veía en Moreno a un hombre de Javier Arenas y, lo que es peor, a alguien demasiado cercano a su archienemiga Soraya Sáenz de Santamaría, con quien el líder andaluz mantiene una buena relación.

Con más o menos apoyos, Moreno se puso a trabajar. Él sabe lo que es eso. Cuando era pequeño su familia tenía una tienda de ultramarinos. “Mi padre”, ha contado, “se levantaba a las cinco de la mañana para ir al mercado a traer la fruta”. Juanma tenía seis, siete años, ocho años y hacía los deberes en la trastienda. «No me gustaba estar allí», ha reconocido.

Primer fracaso

Moreno, tras tomar las riendas del partido, apenas tuvo tiempo para darse a conocer, porque la entonces presidenta de la Junta, Susana Díaz, adelantó las elecciones. “¿Quién es ese señor?”, preguntaban muchos ciudadanos cuando veían los carteles electorales del PP-A. El resultado fue que aquel 22 de marzo de 2015, el PP de Moreno hizo historia pero por sufrir un auténtico descalabro en las urnas: pasó de 50 a 33 diputados en el Parlamento andaluz. El peor resultado hasta entonces.

Moreno se recorrió Andalucía de cabo a rabo, saludando a todo el que se cruzaba, pero ni eso ni su campechanía le sirvieron de mucho.

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Arenas y Moreno en 2017 en el aniversario del Estatuto de Andalucía. | Foto: PP

El fracaso fue aún mayor porque en las anteriores elecciones, en 2012, el PP había acariciado la Presidencia de la Junta tras ganar a los socialistas por primera vez desde 1982; la ausencia de una mayoría suficiente y el pacto entre PSOE e IU, dejó a Javier Arenas a las puertas del Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia andaluza.

Así que los resultados de 2015 fueron un doble desastre. Y el responsable último fue Juanma Moreno. “No lo esperábamos”, dijo a los periodistas, con el gesto desencajado, cuando salió para valorar los resultados. Ni siquiera aceptó preguntas. Arenas, esa noche, no le acompañó. Juanma era la imagen de la desolación.

Por algún motivo, la dirección del PP le dio una segunda oportunidad. Y Moreno, que es un hombre tenaz, como buen Tauro, se prometió a sí mismo que no iba a desaprovecharla. Puede que no fuera una figura mediática ni sobresaliente, pero tenía suficiente experiencia como para saber sobrevivir en el PP.

Tuvo buenos maestros, dos auténticos supervivientes del PP. Celia Villalobos, exalcaldesa de Málaga, exministra y diputada a la que muchos en el partido quisieran jubilar, y Javier Arenas, verdadero mentor de Moreno y uno de los pocos políticos de la vieja guardia que ha seguido ocupando cargos de relevancia contra viento y marea, mientras torres más altas han ido cayendo en el partido.

Sorprendente currículum académico

Moreno fue concejal de Juventud y Deporte en 1995 cuando Celia Villalobos ganó la Alcaldía de Málaga. Ciudad a la que llegó con apenas tres meses de vida junto a su familia, ciudad donde creció, estudió y comenzó su andadura en política. Sólo tenía 25 años cuando aprendió lo difícil que es gobernar en minoría.

Después fue haciéndose un hueco discreto, desde la ‘trastienda’ del PP, y tras ejercer como concejal durante dos años, saltó al Parlamento andaluz como diputado entre 1997 y el 2000. Siguió haciendo méritos y durante 11 años fue diputado en el Congreso donde fue portavoz adjunto en la Comisión de Ciencia y Tecnología y secretario en la Comisión de Asuntos Sociales.

Con la llegada de Ana Mato al Ministerio de Sanidad, Moreno fue nombramiento secretario de Estado de Asuntos Sociales e Igualdad, un puesto de relevancia para alguien que no destacaba desde el punto de vista mediático y que siguió sin hacerlo, como quedó demostrado cuando se presentó como candidato a la Presidencia de la Junta en 2015.

Si algo llama la atención del dirigente andaluz es su curriculum académico. Él ha contado que inició Psicología en la Universidad de Málaga y de ahí pasó a Magisterio. No acabó ninguna de las carreras.

Sin embargo, en el año 2000, en su biografía oficial publicada en el Congreso de los Diputados tras obtener un escaño por Cantabria, aparecía como “Licenciado en Administración y Dirección de Empresas”, además de contar con un “máster por EADE”.

En la siguiente legislatura, cuatro años después, la biografía de Moreno había cambiado. Tras ser elegido diputado por Málaga contaba con “Estudios en Dirección y Administración de Empresas”. Había desaparecido la Licenciatura. Pero los cambios aún continuaron en la IX Legislatura, entre 2008 y 2011. Su trayectoria académica se limitaba ya a una “Máster en Dirección y Administración de Empresas (EADE) y un “Programa para el Liderazgo en la Administración Pública» (IESE). Había desaparecido cualquier tipo de licenciatura.

En la biografía del dirigente andaluz que aparece en la página del PP, Moreno es graduado (licenciado) en Protocolo y Organización de Eventos y Máster Oficial en Dirección de Protocolo, Producción, Organización y Diseño de Eventos por la Universidad Camilo José Cela. Asimismo, es Titulado Superior Universitario en Protocolo y Relaciones Institucionales por la misma Universidad (titulación propia). Máster en Dirección y Administración de Empresas por la EADE (titulación propia), Programa de Liderazgo para la Gestión Pública (IESE) y reconocimiento del Máster de Oro del Real Fórum de Alta Dirección.

Moreno es, pues, uno más de los políticos que cree que un título universitario o un máster son sólo datos de quita y pon. Haría bien en asegurarse de que puede demostrar que tiene todos los títulos que aparecen en su CV, no vaya a ser que acabe cuestionado como Pablo Casado o, lo que es peor, ante la Justicia como Cristina Cifuentes.

 

Última oportunidad

Las elecciones andaluzas del 2D de 2018 eran la última oportunidad para el líder andaluz. Es sabido que en la sede nacional del PP no tenían mucha fe en los resultados de Juanma Moreno. Si perdía, él sabía que, esta vez sí, le iban a mostrar la puerta de salida.

 

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Cartel electoral de los candidatos a la Presidencia de la Junta, la socialista Susana Díaz, y el popular Juanma Moreno. | Foto: Jon Nazca | Reuters

Su objetivo era, al menos, mantenerse con el mismo número de escaños, como mal menor. A su favor jugaba el hecho de que para el presidente del PP, Pablo Casado, los comicios eran su primera prueba de fuego tras sustituir a Mariano Rajoy al frente del PP nacional seis meses antes, y que había decidido tener una presencia muy activa en Andalucía durante la campaña.

Juntos, Juanma y Pablo, Pablo y Juanma, recorrieron Andalucía, solos o en familia. Y los dos, sabiendo que se la jugaban a doble o nada.

La familia es lo más importante para Moreno. Sus dos hermanas, su madre, sus tías,  primos… Siempre que tiene ocasión acude a Alhaurín de la Torre para estar con los suyos, como le gusta decir. Pero, sin duda, su verdadero apoyo es su mujer, Manuela Villena, – cuyo parecido, por cierto, con Isabel Torres, esposa de Pablo Casado, es asombroso -. Licenciada en Ciencias Políticas y Sociología, es militante del PP y experta en análisis. La pareja contrajo matrimonio en 2006 y tiene tres hijos.

Juanma Bonilla: el político andaluz que salió de la trastienda

Moreno, su mujer y sus tres hijos. | Foto: PP-A | RRSS

La noche electoral, fue Manuela la que estuvo al lado de Moreno. Pablo Casado optó por seguir el escrutinio desde Madrid. ¿Por qué? Porque si el PP sacaba malos resultados, el encargado de dar la cara sería Moreno; si la cosa iba bien, Casado podía salir triunfal, como hizo, desde la sede de la calle Génova.

No, el PP-A no ganó las elecciones. De hecho, Moreno, por segunda vez, obtuvo los peores resultados del partido en Andalucía al pasar de 33 diputados a 26. Y aún así hubo grandes fiestas en Génova y en la sede del PP-A, porque la derecha – la suma de los escaños del PP, Ciudadanos y Vox – , esta vez sí, había logrado un hito: sumar más diputados que la izquierda en el Parlamento andaluz desde 1982.

El hecho de que una carambola del destino haya colocado a Moreno en el lugar adecuado para acabar con cerca de más de 36 años de poder socialista, lo ha convertido de la noche a la mañana en un líder, aplaudido y jaleado por los suyos. Y, ahora sí, definitivamente, puede decirse que ha salido de la ‘trastienda’ y los andaluces empiezan a conocer su cara.

Él sabe que se ha salvado por los pelos.