¿Por qué los jóvenes de los países desarrollados son menos optimistas que el resto?
Foto: Elijah M. Henderson

Futuro

¿Por qué los jóvenes de los países desarrollados son menos optimistas que el resto?

Los adolescentes son más optimistas que los adultos en general, pero en algunos lugares del mundo son mucho más positivos que en otros. Los jóvenes de Kenia y México, por ejemplo, tienen sentimientos más positivos sobre su futuro que los de países como Francia y Suecia.

por The Objective

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Los adolescentes son más optimistas que los adultos en general, pero en algunos lugares del mundo son mucho más positivos que en otros. Los jóvenes de Kenia y México, por ejemplo, tienen sentimientos más positivos sobre su futuro que los de países como Francia y Suecia.

En general, los jóvenes de los países en desarrollo son más optimistas que los que viven en los países del llamado primer mundo, según los datos de un estudio realizado por Ipsos y la Fundación Bill y Melinda Gates con gente de 15 países, que cuenta con datos de más de 40.000 jóvenes de Australia, Francia, Alemania, Reino Unido, Suecia, Estados Unidos, Arabia Saudí, Brasil, China, India, Indonesia, Kenia, México, Nigeria y Rusia.

Aunque la situación en sus países es más complicada que en los países desarrollados, nueve de cada diez adolescentes en Kenia, México, China, Nigeria e India tienen sentimientos positivos sobre su futuro. No ocurre lo mismo en Australia, Francia y Suecia, donde, aunque los adolescentes suelen tener más oportunidades, solo el 60% de los jóvenes son optimistas acerca de su futuro.

¿Por qué ocurre esto?

A pesar de que alcanzar un buen nivel de vida en los países en desarrollo es más complicado, los adolescentes que viven en dichos lugares parecen no tener miedo de los obstáculos y la mayoría están seguros de que conseguirán mejorar su situación en un futuro.

“En los países en desarrollo, el punto de referencia de una buena vida es quizá percibido como algo más alcanzable”, explica Michael Birkjaer, un analista del Instituto de la Investigación de la Felicidad de Dinamarca.

Además, los adolescentes en estos lugares saben que sus opiniones cuentan. “Si la gente joven se quiere movilizar, los gobiernos del este de África podrían derrumbarse en cuestión de días”, explica el doctor Alex Awiti, de la Universidad Aga Khan, en Pakistán.

“Es impresionante que la gente joven del este de África de verdad sabe lo que quiere”, añade el experto, que señala como ejemplo las numerosas asociaciones de jóvenes en países como Kenia, donde las personas de menos de 35 años son alrededor del 80% de la población, por lo que confían en su importancia a nivel social y a nivel político, en tener la fuerza suficiente para ser escuchados.

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Los jóvenes de países en desarrollo consideran que sus voces son escuchadas. | Foto: Jerome Delay | AP

La encuesta sugiere que los países con rentas medias y bajas están experimentando décadas de espectacular progreso en la lucha contra la pobreza y las enfermedades, a pesar de que las cifras siguen siendo alarmantes en algunos lugares. Este progreso es uno de los motivos que influye en el optimismo de los jóvenes, que están convencidos de que vivirán mejor que sus padres.

Los adolescentes de los países desarrollados, por el contrario, no están tan seguros de que su vida vaya a mejorar en un futuro. El impacto de la crisis financiera en las condiciones de vida ha influido negativamente en el optimismo de los adolescentes, que viven las consecuencias de una crisis que dejó altos niveles de desempleo, malas condiciones laborales y un gran receso económico que afectó al consumo y, en general, al nivel de vida de sus familias.

Además, las numerosas noticias que afirman que los millennials son la primera generación que no logra tener mejores condiciones de vida que sus padres ha creado “una percepción colectiva en los países desarrollados de que hay escasas oportunidades”, explica Birkjaer. Conseguir un trabajo estable, comprar una vivienda, casarse o tener hijos son logos y etapas en la vida que sus padres consiguieron, por lo general, antes o con más facilidad, algo que a menudo incluye negativamente en el optimismo de estos jóvenes.

A todo esto se suma lo que el experto llama “la epidemia de soledad” en Occidente, que puede haber afectado al ánimo de los adolescentes europeos.

Menos optimismo en cuanto a la igualdad de género

En la mayoría de países encuestados, estos niveles de optimismo se reducen cuando se trata del futuro de la igualdad entre hombres y mujeres. Tanto los adolescentes como los adultos están de acuerdo en que la vida es mejor para los hombres y chicos que para las mujeres y niñas, y la mayoría considera que esto no va a cambiar pronto.

“Esto es particularmente cierto en India, Arabia Saudí, México, Estados Unidos y Brasil”, dice la encuesta, que señala que hay muy poca diferencia entre las respuestas de hombres y de mujeres.

En India, tres cuartas partes de la gente joven cree que las mujeres tienen peores condiciones de vida que los hombres, y dos tercios de los encuestados en Arabia Saudí tienen la misma opinión, a pesar de que el país ha retirado algunas restricciones sobre las mujeres últimamente, como la prohibición de conducir.

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En Arabia Saudí, los jóvenes piensan que las mujeres tienen peores condiciones de vida, a pesar de haber eliminado ciertas prohibiciones. | Foto: Nariman El-Mofty | AP

En Rusia, sin embargo, solo uno de cada cinco jóvenes cree que los hombres viven mejor que las mujeres, a pesar de ser un país donde existen leyes que discriminan a la mujer, como la despenalización parcial de la violencia doméstica.

Igual que con los resultados sobre el optimismo, los adolescentes en los países con rentas medias y bajas confían más en que esta situación va a mejorar en los próximos 15 años que aquellos que viven en países desarrollados.

Alrededor de tres cuartos de los encuestados en China, Indonesia, México, India, Kenia y Nigeria consideran que esta mejora sí va a llegar, pero no están tan convencidos de ello los adolescentes europeos, pues menos de la mitad confían en que se logre la igualdad entre hombres y mujeres. En Gran Bretaña, por ejemplo, solo el 40% de los encuestados cree que las condiciones de vida de las mujeres mejorarán en los próximos 15 años.