Josep Lluís Trapero, ¿héroe o villano?

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Josep Lluís Trapero, ¿héroe o villano?

Fuera de Cataluña apenas nadie le conocía. Ni siquiera se sabía que existía la figura del ‘major’ de los Mossos d’Esquadra o responsable de la policía autonómica. Los atentados de Barcelona y Cambrils en agosto acabaron con el anonimato del Josep Lluís Trapero.

por Marta Ruiz-Castillo

Fuera de Cataluña apenas nadie le conocía. Ni siquiera se sabía que existía la figura del ‘major’ de los Mossos d’Esquadra o responsable de la policía autonómica. Los atentados de Barcelona y Cambrils en agosto de 2017 acabaron con el anonimato de Josep Lluís Trapero.

Las ruedas de prensa que protagonizó durante las intensas horas que sucedieron a los ataques yihadistas le colocaron en el foco de atención, en portada de los periódicos de medio mundo. Sus explicaciones, su gesto duro, las ojeras que fue acumulando con el paso de las horas por la falta de sueño – él mismo recordó en una de las comparecencias ante los periodistas que no había dormido apenas – le convirtieron en el hombre del momento y comenzó entonces a perfilarse su figura de héroe.

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Trapero y el conseller Forn en una rueda de prensa tras los atentados de Barcelona. | Foto: Albert Gea / Reuters archivo

Durante días, los medios de comunicación reproducían las explicaciones del ‘major’ sobre el desarrollo de los acontecimientos relacionados con los atentados que acabaron con la vida de 16 personas, y Trapero estaba en todas partes, televisiones, portadas de los periódicos y medios online, de pie junto a otros miembros del cuerpo, sentado junto al conseller de Interior, Joaquím Forn, o el portavoz del Govern…

Los Mossos, y Trapero con ellos, recibieron todo tipo de alabanzas cuando en distintas operaciones abatieron a seis de los terroristas que formaban la célula yihadista. De hecho, el Parlamento catalán les condecoró por su actuación.

Todo iba bien, Trapero era el héroe que se necesitaba en esos momentos trágicos. Hasta que una parte de la opinión publicada y pública, tertulianos incluidos, comenzaron a sacar punta al operativo de los Mossos, a sacar supuestos errores, fallos en la prevención, en la atención a lo que parecían claras o no tan claras informaciones sobre la presencia de una célula yihadista en Cataluña que estaba preparando un ataque en Barcelona. «A toro pasado, todo es muy fácil», dijo el ‘major’, cuestionado en una de sus ruedas de prensa.

 

Nacido en Santa Coloma de Gramanet en 1965, es hijo de un taxista de Valladolid

 

Para entonces, el héroe empezaba a tornarse en villano para una parte de la sociedad, sobre todo, fuera de Cataluña. Fue entonces cuando ocurrió el famoso incidente con un periodista que, en una rueda de prensa con medios nacionales y extranjeros, intervino para pedirle a Trapero que contestara en español. La respuesta del ‘major’ es de sobra conocida y se hizo viral en la redes sociales. «Si me preguntan en catalán, contesto en catalán; si me preguntan en castellano, contesto en castellano». El periodista, insatisfecho, se levantó y dijo que se iba. Mientras abandonaba la sala de prensa, Trapero soltó la frase que le acompañará probablemente para siempre: «Bueno, pues molt bé, pues adiós». La verdad es que las informaciones que se dieron entonces eran en catalán pero también en castellano e incluso en inglés. Es la política informativa de los Mossos.

 

Josep Lluís Trapero, ¿héroe o villano?

Su famosa frase «Bueno, pues molt bé, pues adiós» se hizo viral. | Foto: Jon Nazca / Reuters Archivo

 

Trapero se convirtió entonces en el hombre más odiado y el más querido, a partes iguales, sin saber por entonces que le esperaban tiempos peores. Entre sus detractores comenzó a decirse de él que era soberbio y charnego (persona que ha emigrado a Cataluña procedente de una región española de habla no catalana) – como si fuera un insulto ser catalán de nacimiento con raíces de fuera. El responsable de los Mossos nació en Santa Coloma de Gramanet en 1965 y es hijo de un taxista de Valladolid.

En realidad, se sabe poco de quien en sólo en un par de meses pasó del anonimato al estrellato, de quien de ser alabado por su eficacia en la operación antiterrorista y condecorado, ha pasado a ser cuestionado como responsable de los Mossos, procesado por la Audiencia Nacional y cesado por el Gobierno central por los acontecimientos ocurridos en Cataluña con motivo del referéndum de autodeterminación del 1 de octubre de 2017. Trapero tuvo que declarar ante la juez de la Audiencia Nacional, Carmen Lamela, en el marco de una investigación por un posible delito de sedición. Antes, ya tuvo que dar explicaciones al fiscal del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

Un año después, se ha abierto juicio contra él y la excúpula de Interior catalana. Al delito de sedición, se le puede añadir rebelión.

Trapero fue designado ‘major’ de los Mossos en abril de 2017. Hasta entonces era comisario jefe, cargo que ostentaba desde 2013. Ingresó en la Escuela de Policía de Cataluña en 1989. Licenciando en Derecho, cuenta con un posgrado en ‘Programa superior de dirección y gestión de la Seguridad Pública’ y varios cursos sobre temas relacionados con el blanqueo de capital o financiación del terrorismo, entre otros.

 

«Somos la policía de este país, no de otro», Josep Lluís Trapero

 

Ex fumador, amante de los animales, le gusta tocar la guitarra, hacer senderismo y cocinar para los amigos, según La Vanguardia. Entre sus críticos, no sólo le acusan de estar a las órdenes del Gobierno catalán – aunque no se le conocen declaraciones que indiquen sus preferencias políticas. Se le reprocha también que entre sus amistades estén Pilar Rahola – ex diputada de ERC – o el propio Carles Puigdemont. Fue la propia Rahola quien saco el año pasado una foto de una paella en su casa en la que entre los asistentes estaba el entonces comisario y Puigdemont.

Otros cuentan de él que es muy celoso de su intimidad, que es un trabajador incansable y que su compromiso con la policía catalana es inquebrantable y está fuera de dudas. Que es estricto en el trabajo y que su forma de ser le ha granjeado enemigos dentro del cuerpo, pero también que le gustaba amenizar con la guitarra las cenas de gala de los Mossos que, según La Vanguardia, «instauró nada más asumir la jefatura para que los policías que lo desearan celebraran su gran día».

Más allá de caer simpático o no, tiene claro que «la primera misión de la policía es garantizar los derechos y las libertades de la gente».

«Cataluña tiene la historia que tiene y la relación entre la sociedad y la autoridad es difícil. Siempre lo será. Debemos aceptarlo», decía hace dos años al diario Ara.cat en una de las escasas entrevistas que ha concedido. «Somos la policía de este país, no de otro», añadía.