Fernando Gallardo, analista turístico: "España va a perder 70 millones de turistas"
Foto: Cedida por Fernando Gallardo

Economía y Capital

Fernando Gallardo, analista turístico: "España va a perder 70 millones de turistas"

"La crisis económica del coronavirus va a dejar como un juego de niños la de 2008", vaticina el autor de la guía 'Hoteles con encanto'

por Néstor Villamor

«Nunca en la historia ha habido nada semejante. El 100% del turismo está paralizado». El que habla es Fernando Gallardo, analista turístico cuya carrera incluye la autoría de la guía Hoteles con encanto, una suerte de brújula de los mejores alojamientos que Santillana lleva publicando desde hace décadas, y la fundación de la web de turismo notodohoteles.com. «Las fronteras están cerradas y existen fuertes restricciones. En consecuencia, no hay manera de sacar un solo euro de la actividad turística», lamenta en conversación con The Objective. Y lanza una advertencia: «España recibió 83,7 millones de turistas en 2019 y este año fácilmente va a perder 70 millones» debido a la crisis del coronavirus.

La crisis es especialmente grave teniendo en cuenta la relevancia del sector en la economía española. «El turismo representa el 12,3% del PIB. El 14,7% de la masa laboral española depende del turismo directamente y un tercio, indirectamente. Estamos hablando de unos resultados dramáticos que nunca se habían visto. No solamente en España, sino en todo el mundo». Pero la crisis de terceros países afectará directamente a España, explica Gallardo: «Los tres principales emisores de turistas a España —Alemania, Reino Unido y Francia— van a padecer una fuerte crisis económica. El mundo entero está ya en recesión y eso quiere decir que el turismo internacional a España volverá, pero no va a ser rápido. Tendrá que ir lentamente reconstruyéndose durante los próximos tres o cuatro años».

Las consecuencias que vaticina Gallardo son demoledoras. «El turismo mueve entre 2,7 y 2,9 millones de trabajadores. Actualmente, podemos pensar que están todos paralizados. Podemos pensar: ‘Sí, están acogidos a un ERTE’, pero ¿qué va a pasar después? ¿Los negocios turísticos van a recuperarse en cuestión de días con los espacios aéreos de toda Europa cerrados? ¿Que podemos esperar?».

«Un tercio de las empresas turísticas va a desaparecer y el riesgo de que desaparezcan dos tercios es muy elevado»

La respuesta no es fácil de digerir: «Yo creo que la tercera parte de las empresas turísticas va a desaparecer y las otras otras dos partes lo van a pasar muy mal. Es más, el riesgo de que se destruyan definitivamente las dos terceras partes del turismo, tanto del número de turistas como de las empresas turísticas, es muy alto. Una tercera parte se va a perder hagamos lo que hagamos, pero el riesgo de que se pierdan dos terceras partes es muy elevado y eso contagiaría a a toda la economía española y nos pondría en una situación muy difícil, al borde de la quiebra del país. Nos estamos jugando mucho». De nuevo, es una situación que excede las fronteras españolas.

En el horizonte, de momento, manda la incertidumbre, valora el experto, que también es profesor visitante en foros y universidades de varios países. «Habrá que esperar los próximos meses a ver cómo se perfila el reinicio de la actividad turística, siempre con la sombra de nuevas oleadas de coronavirus, que, sin duda, van a llegar. Es probable que la segunda oleada pueda incluso venir más fuerte y, aunque va a pillar a los países más preparados para frenarla, eso siempre causa incertidumbre y vamos a estar viviendo todo 2020 y gran parte de 2021 con la espada de Damocles». ¿Cuándo llegará, entonces, la recuperación? «Quizá en verano de 2021 se pueda trabajar bien, pero nunca a los niveles a los que estábamos ya acostumbrados. Yo calculo que eso no regresará al menos hasta el año 2023 o 2024».

A corto plazo, Gallardo vaticina un verano negro para el sector. «Va a ser un turismo muy escaso por dos factores. Uno de ellos es el pánico. El pánico al coronavirus se ha viralizado. Y el segundo factor es que ¿quién va a poder viajar cuando la crisis económica que se va a desatar va a ser de proporciones colosales? Eso va dejar a mucha gente sin recursos y a mucha otra con mucho miedo por si pierde su empleo».

«La crisis económica del coronavirus va a dejar como un juego de niños la de 2008»

A pesar de la tesitura, hay ciertas ciertas áreas del turismo donde se respira optimismo. «Una de ellas es la de las autocaravanas porque permite la movilidad dentro de la máxima seguridad. Las personas se alojan dentro de sus propias casas y encima transitan. Estar confinado no es lo más apetecible. Uno dice: ‘Vamos a una vivienda turística en la playa’, pero tienes que salir a la calle, a la playa y eso va a ser un drama porque puede estar llena. Salir a la calle, hablando de ciudades como Torrevieja o Benidorm, para mucha gente no va a ser cómodo, fácil ni seguro. La autocaravana tiene ese punto de confinamiento, pero móvil. Estás viendo paisajes, estás cambiando de sitio y estás eludiendo las aglomeraciones. Creo que vamos a ver un auge del autocaravanismo este verano sin lugar a dudas».

También hay optimismo en el turismo rural, pero con matices. «El turismo rural está con muchas ganas. Piensa que ese hábitat de dispersión va a favorecer esa sensación de seguridad. Y estoy muy de acuerdo, pero no es un turismo que esté ilusionando mucho a los jóvenes y la mayoría de las personas que van a salir este verano a viajar van a ser menores de 40 años, porque tienen menos miedo al coronavirus, pero es justo el segmento de población menos inclinado al turismo rural».

Excepciones aparte, Gallardo, que presidió el panel sobre nuevos desafíos turísticos en la 60ª Conferencia de la Organización Mundial del Turismo para Europa, vuelve a ofrecer un panorama desolador: «La crisis económica del coronavirus va a dejar como un juego de niños la crisis económica de 2008». ¿Cómo se sale de este embrollo?

El turismo low cost, la clave

«La recuperación del turismo va a ser mucho más rápida en el segmento low cost. Lógicamente van a bajar las tarifas, España tiene que ser un país muy low cost si quiere atraer clientela turística», opina Gallardo. «Principalmente, hoteles que están hechos con mucha calidad, con mucho diseño, como los de Kike Sarasola, pero que no tengan excesivo servicio humano, muy automatizados o muy simples, es decir, que haya muchos servicios que, si no se pueden automatizar, no se van a ofrecer. Y eso significa que un alto porcentaje del empleo que hasta ahora ha tenido el turismo va a dejar de existir. Y no solamente para hoteles. En la restauración no tiene sentido tener salas con tantos camareros, vamos a tener que vivir una nueva experiencia en la restauración donde el factor gastronómico va a ser importante, pero todo lo que signifique alimentación, todo lo que signifique no liturgias, no gastronomía, no cultura, va a estar completamente automatizado».

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Fernando Gallardo. | Foto: Cedida por el entrevistado

Gallardo explica su tesis con un ejemplo: «España salió de la crisis anterior gracias al apoyo turístico, pero el apoyo turístico estuvo fundamentado en el low cost. En esta década, España ha ganado 30 millones de nuevos turistas porque es un modelo de bajo coste, que no significa que sea de bajo precio. El turismo español es el más eficiente del mundo. Es un turismo que, como no controla todos los canales de distribución y no controla muy bien la gestión de los ingresos, se ha especializado mucho en la gestión de los costes. Es imbatible en los costes. Ahora va a tener que replicar ese modelo yendo mucho más a reducir los costes y eso significa sacrificio de empleo humano, mayor automatización, mayor inteligencia artificial y supresión de servicios que no son deseados por todo el mundo. Esto nos lo han enseñado muy bien las líneas aéreas low cost, que se han convertido en las principales compañías aéreas del mundo. La principal aerolínea de Europa no es Lufthansa, no es British Airways: es Ryanair, compañía low cost. Pues España va a ser el principal país del mundo en turismo gracias al low cost.

«A partir de la primavera de 2021, el país que más reservas de vuelo tiene de toda Europa es España»

Gallardo hace esta afirmación a pesar de que España es uno de los países más afectados por la pandemia, algo que, a priori, podría manchar la imagen del país a ojos de los turistas extranjeros. «Yo creo que es al revés», valora. «Yo creo que España está solventando esta crisis, dentro de este confinamiento tan férreo, con bastante disciplina. Los casos de gente que se salta en confinamiento han sido incluso mayores en Alemania, que se supone que es el país más disciplinado de Europa. Yo creo que la imagen de España está siendo bastante buena. De hecho, en las reuniones que voy teniendo todos los días con profesionales del turismo, lo que hemos visto es que, a partir de la primavera de 2021, el país que más reservas de vuelo tiene de toda Europa es España y esto significa que, a partir de la primavera de 2021, España va a ser el país más cotizado de Europa».

Para lograr ese objetivo, España ha de saber enviar de forma efectiva un mensaje de país seguro. «En los albores de esta pandemia preveíamos que lo más importante era restituir la confianza de los viajeros y esto pasaba por reforzar las medidas de seguridad y proyectar una imagen muy segura en los movimientos y las infraestructuras turísticas. Se habló incluso de la emisión de un sello ‘COVID free’. Pero esto es un disparate por dos razones: primero porque nadie puede asegurar que no va a sufrir un contagio y ahí los establecimientos tendrían que asumir responsabilidades civiles e incluso penales. Y segundo porque la seguridad al máximo es necesaria para la salud, pero inviable para el turismo. Nada se relaciona más con las vacaciones que la libertad, moverse, no estar pensando en recibir rayos que midan temperatura a distancia. Todo esto no tiene nada que ver con estar de vacaciones, entonces yo creo que vamos a tener que cambiar completamente la forma de alimentar este mensaje y no pensar tanto en publicitar seguridad como en tenerla».

«Igual que en la anterior crisis fue rescatado el sistema financiero, ahora hay que rescatar el sistema turístico»

A pesar de lo mucho que se habla estas semanas de la nueva normalidad, Gallardo no ve grandes cambios una vez superada la crisis. «A largo plazo, no va a cambiar nada esencial», opina. «Lo que va es a acelerar cambios que ya estaban en marcha. La transformación digital, que ya impactaba en la industria del turismo, se va a acelerar. No tiene sentido que hoy una comunicación telefónica se produzca con una señorita que pinche un cable, como las chicas del cable que yo conocí en mi infancia, porque hoy todo eso se hace automáticamente. Pues hoy en los hoteles vemos no ya a una chica del cable, sino al recepcionista que te pone a rellenar una ficha en un papel, que es algo de la prehistoria digital. Ahora vamos a ver cómo la automatización de las reservas se traslada al check-in y al check-out. Van a desaparecer los mostradores de recepción, que no tienen el menor sentido. Un mostrador de recepción es un muro con una persona que te da el alto y que te hace, además, firmar papeles, ese concepto tan prehistórico que hoy la tecnología digital permite evitar y automatizar para satisfacción del viajero».

Para superar esta crisis, Gallardo propone extrapolar el rescate de la banca de la gran recesión de 2008 a un rescate del turismo en esta ocasión. «De igual manera que en la anterior crisis fue rescatado el sistema financiero, en esta crisis hay que rescatar el sistema turístico. Esto no es simplemente financiar con préstamos la recomposición del turismo, habilitar créditos baratos y ventajas fiscales, sino también inyectar liquidez directa. Pero a cambio de reformas estructurales, como más digitalización y más automatización. Sin esas reformas, no tiene ningún sentido inyectar dinero. Si es solamente por rescatar empleo, no tiene sentido. Eso ya se está haciendo con los ERTE. ¿Y quién los va a pagar? No se trata de dar empleo. El empleo no tiene sentido en sí mismo. Si lo que quisiéramos es dar empleo, lo que tendríamos que hacer sería suprimir las palas y los tractores y darle a la gente cucharas para cultivar la tierra y para hacer carreteras, como decía el premio Nobel Milton Friedman, denostado por mucha gente que no pensaba como él. Curiosamente era un liberal extremo que fue el primero que asentó la teoría de la renta básica. Qué cosas más curiosas tiene la vida…».

Néstor Villamor

Gallego de nacimiento y madrileño de alquiler. Aprendí este apasionante oficio en La Voz de Galicia, Icon, BuenaVida, El País… Ahora sigo creciendo en The Objective.