Eurovisión: 7 ediciones memorables para pasar el mono

Cultura

Eurovisión: 7 ediciones memorables para pasar el mono

El coronavirus ha podido con Eurovisión pero no con el espíritu eurovisivo

por Cecilia de la Serna

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Eurovisión no se celebrará por primera vez en sus 65 años de historia. La edición de 2020, que debía tener lugar el 16 de mayo en Róterdam, anunciaba su cancelación en marzo por la pandemia del coronavirus. Lo que no han logrado guerras o conflictos diplomáticos lo ha logrado este virus. Pero que no decaiga, hay algunas iniciativas que aliviarán la pena a los eurofans.

Con la vista puesta ya en la edición de 2021, que se celebrará en la ciudad holandesa y en la que los países podrán repetir intérprete pero no canción, varias alternativas online van a paliar la espera y a saciar la sed de contenidos de los millones de seguidores que el festival europeo tiene por todo el mundo.

Europe Shine A Light será el programa especial más importante de todos y tendrá lugar el sábado 16 de mayo, día en el que se habría conocido al ganador de la LXV edición. En España será emitido por La 1 a partir de las 21 horas. Organizado por la UER junto a las emisoras NPO, NOS y AVROTROS, recordará las 41 canciones concursantes de 2020 y contará con la actuación de artistas de la historia del certamen desde sus casas, como Gali Atari (Israel, 1979), Måns Zelmerlöw (Suecia, 2015), Marija Šerifović (Serbia, 2007), Netta (Israel, 2018) o el más reciente de todos, Duncan Laurence (Países Bajos, 2019).

Antes del sábado habrá más contenidos. Así, en sustitución de las semifinales, el canal oficial de Eurovision Song Contest en YouTube retransmitirá a partir de las 21 horas dos especiales titulados Eurovision Song Celebration.

Nosotros también queremos honrar esta cita anual indispensable con nuestros televisores, el acontecimiento televisivo no deportivo más visto en todo el mundo, y lo hacemos gracias a la nostalgia. A continuación, presentamos siete ediciones del festival de Eurovisión para pasar el mono en este año tan atípico.

1. Eurovisión 1968, la apretada victoria de España en el Royal Albert Hall

El decimotercer concurso de canciones de Eurovisión que tuvo lugar en el Royal Albert Hall de Londres fue la primera edición que se retransmitió en color. Por lo menos en Reino Unido, el resto de países europeos tuvieron que esperar un año más. Las apuestas entonces daban como claro ganador a Cliff Richard, que había dominado las listas europeas durante varios años. No obstante, una decisión de última hora de España –Franco decidió retirar a Serrat cuando dijo que quería cantar el La, la, la en catalán, ocurrencias– apartó a los británicos del trono. Con una emocionante votación, Massiel logró, por un solo punto, la primera victoria de España en Eurovisión. Así que not Congratulations, Cliff.

2. Eurovisión 1969, producido por RTVE y con cuatro ganadores

Después de la emocionante victoria de Massiel en el Royal Albert Hall, le tocaba a España organizar el festival. Aunque no fuera todavía un evento de la magnitud que ha adquirido hoy en día, este sí era un escaparate internacional de primer orden y una oportunidad única para el régimen. Por ello, los esfuerzos –económicos, técnicos y humanos– fueron titánicos. Se retransmitió en color para toda Europa por primer vez, algo inédito en una España que todavía vivía en blanco y negro. Para ilustrar el empeño que pusieron desde RTVE, un par de nombres: Salvador Dalí diseñó el cartel del evento y Bernardo Ballester Orrico los decorados. Ahí es nada.

La gala tuvo lugar en el Teatro Real de Madrid y la presentó Laura Valenzuela –en aquellos tiempos aún conocida como «Laurita»–, que estuvo a la altura de las circunstancias gracias, en parte, a su muy buen dominio del inglés y del francés. Eso sí, tuvo que pasar un trago amargo, por lo menos extraño, cuando tras las votaciones la UER dio cuatro ganadores, todos empatados a 18 puntos: Francia, los Países Bajos, España y el Reino Unido. Un hecho inédito en el festival y que nunca se ha vuelto a repetir. Y, aunque le tengamos cariño a Salomé y su Vivo cantando, seguramente la mejor de las cuatro ganadoras sea Frida Boccara con su Un jour, un enfant. Todo esto generó malestar en cuatro países muy importantes –Finlandia, Noruega, Suecia y Portugal–, lo que provocó que se negaran a participar en la siguiente edición, que se celebró en Ámsterdam, y que la UER tuviera que ingeniar un mecanismo de desempate por si varios países volvían a empatar por arriba.

3. Eurovisión 1973, el récord imbatible de Mocedades

Después de organizar el festival de Eurovisión en 1962 y 1966, en 1973 le llegaba a Luxemburgo su tercera oportunidad. El gran favorito para ganar fue nuevamente Cliff Richard, que representaba al Reino Unido, pero el país anfitrión se llevó el trofeo. Otra vez más, el cantante británico se iba de vacío por sorpresa. Destacamos esta edición por una canción mítica de la representación española, pero también una de las históricas en el festival, Eres tú de Mocedades. La canción, acusada de plagio –decían que se parecía a la yugoslava que concursó en 1966, Brez Besed, juzguen por ustedes mismos–, finalmente pudo participar. El tema de Mocedades quedó segundo el concurso, por encima de Reino Unido y por debajo de Luxemburgo. Pero de las tres fue la que mayor popularidad adquirió internacionalmente, especialmente en Europa, Latinoamérica y Estados Unidos. Años más tarde, en el 50 aniversario del festival, Eres tú fue seleccionada entre las 14 mejores canciones del festival. Aunque no obtuvo la victoria, en la actualidad sigue siendo, con 125 puntos, la canción española mejor puntuada en toda la historia del certamen.

4. Eurovisión 1974, el año en que Abba conquistó Europa (y el mundo)

Damos un salto temporal de solo un año para situarnos en Brighton en 1974. Esta vez no por una entrada española, sino por una sueca. Pero pongámonos en antecedentes: por segunda vez en tres años, el Reino Unido organizaba el Festival de Eurovisión sin haber ganado el concurso en el año anterior. La emisora ​​en Luxemburgo, RTL, no deseaba organizar el evento de nuevo por razones financieras, por lo que la BBC se ofreció voluntaria un año más. Quién nos iba a decir que los británicos iban a salvar una y otra vez algo tan europeo como es Eurovisión.

En aquella edición ocurrieron muchas cosas curiosas. Por ejemplo, Grecia participaba por primera vez; Francia se retiraba por la muerte, en la semana misma del certamen, del presidente galo Georges Pompidou; Olivia Newton-John representaba al Reino Unido, tan solo unos años antes de ser conocida por protagonizar la película Grease. Pero lo más destacable es, claro está, la ganadora de la edición. Con Waterloo, Suecia lograba su primera victoria en Eurovisión. Esta victoria supuso el despegar internacional de ABBA, un grupo sueco hasta ese momento más o menos desconocido, y que a partir de ahí se popularizó hasta convertirse en una leyenda del pop mundial. En el 50 aniversario del certamen, Waterloo fue elegida como mejor canción de la historia del festival.

Como apunte extra: España llevó al maestro de la rumba catalana, Peret, con la canción Canta y sé feliz y solo logró un noveno puesto. Nunca les ha gustado mucho una guitarra española. No sirve de na’.

5. Eurovisión 1979, cuando España votó en su contra

La edición de 1979 fue la primera de Eurovisión que se celebró fuera del área geográfica de Europa. Jerusalén fue el anfitrión después de la victoria de Israel el año anterior. La ganadora de 1979 fue Hallelujah, de Gali Atari & Milk & Honey. Y nada de esto habría sido posible sin España y sin nuestra capacidad de boicotearnos a nosotros mismos. España fue el último país en emitir sus votos. En ese momento, el tema de Betty Missiego, titulado Su canción, iba en cabeza con un solo punto por delante de Israel, pero los 10 puntos del jurado español le dieron a Israel su segunda victoria. Un momento histórico del festival en la que se recuerda como una de las votaciones más emocionantes de su historia. Betty Missiego acabó segunda.

6. Eurovisión 1999, un punto de inflexión ante el nuevo siglo

En 1999, Eurovisión volvió a celebrarse en Jerusalén. De hecho, lo hacía por primera vez desde la edición de 1979 en la que España se autoboicoteó. Consideramos que es una edición memorable porque, a puntito de acabar el siglo XX, se introdujeron una serie de reglas que cambiarían el festival para siempre. Por ejemplo, los países eran por fin libres de elegir el idioma en el que actuarían, sin restricciones. Esto supuso un aumento significativo de los temas en inglés, lo que le restó autenticidad al festival. Todavía unos pocos latinos –sobre todo Francia, Portugal, Italia y España– resistimos.

Además, la orquesta se convertía en algo opcional, una decisión que conllevó no poca polémica. Entraba en juego el playback instrumental que continúa en nuestros días. En 1999 también se decidió que a Francia, Alemania, España y el Reino Unido, los miembros de la UER con mayor contribución económica, se les permitiría participar automáticamente cada año, independientemente de su promedio de puntos. Nacían así los Big Four, que años más tarde se convertirían en los Big Five con el regreso de Italia al festival.

En lo estrictamente musical, ganó Suecia con la canción Take me to your heaven, de Charlotte Perrelli.

Esta edición también será recordada por la aparatosa caída de la diva Dana International, vencedora en 1998, cuando estaba a punto de entregarle el premio a la ganadora en el escenario.

7. Eurovisión 2002, el de Europe’s Living a Celebration

La de 2002 es la última edición de nuestra lista. Históricamente, hay varios datos que lo avalan. Por ejemplo, que esta fue la primera edición de Eurovisión realizada en un estado que anteriormente había formado parte de la Unión Soviética. Concretamente, en Estonia. Pero lo realmente relevante tiene nombre y apellidos: Rosa de España. Con Europe’s Living a Celebration renació, gracias al imparable fenómeno televisivo de OT1, la pasión por Eurovisión en España. La final en nuestro país obtuvo un 80% de cuota de pantalla (12 millones de espectadores) y un 85,2% durante las votaciones, convirtiéndose en la emisión más vista en España hasta la final de la Copa Mundial de Fútbol de 2010. La canción de los triunfitos, todo un himno pop para Europa, quedó finalmente en séptimo lugar. Nada mal si tenemos en cuenta los resultados posteriores. La ganadora fue Marie N, que representaba a Letonia con el tema I Wanna. Con Estonia y Lituania comenzó el dominio absoluto de la Europa del Este que continuó durante toda la primera década de los 2000.

Cecilia de la Serna

Periodista transmedia, especializada en contar historias en distintos formatos audiovisuales. Apasionada de la cultura, la tecnología y la intersección de ambas.