España se seca
Foto: Vincent West

Cultura

España se seca

España se seca. Las alarmas se han disparado después de que el mes de octubre se haya convertido en el segundo mes más seco desde 1965 y del siglo XXI en España; pero en realidad, las alarmas saltaron mucho antes porque España es uno de los países de Europa más afectados por el cambio climático, según los expertos.

por The Objective

España se seca. Las alarmas se han disparado después de que octubre se haya convertido en el segundo mes más seco desde 1965 y del siglo XXI en España; pero en realidad, las alarmas saltaron mucho antes porque España es uno de los países de Europa más afectados por el cambio climático, según los expertos. Escasez de lluvias y altas temperaturas describen a la perfección la situación en en el país.

Hace apenas unos días, el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPA) informó de la alarmante situación de los embalses. La reserva hidráulica se situó a mediados de noviembre en el 37 por ciento de su capacidad total. El calentamiento global apunta a que el problema empeorará ya que, tal y como indica la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), este fenómeno producirá menos lluvias, más intermitentes, y un aumento de las temperaturas.

Por esta razón, la demanda de agua crecerá cada vez más, especialmente en el sur del continente europeo donde la necesidad para la agricultura es mayor. Las previsiones apuntan a que en menos de 15 años, la mitad de la población mundial vivirá en lugares donde no habrá agua suficiente para todos. De hecho, se prevé que el porcentaje de población a nivel mundial que habitará en zonas donde existe un riesgo de escasez de agua extremo o alto, alcanzará el 29% en 2020, según la Fundación Aquae.

El Foro Económico Mundial calcula que la demanda aumentará en un 40% para el año 2030, una cantidad que el planeta no podrá suministrar. De modo que el agua, ese bien que a veces damos por sentado, es tan preciado como el oxígeno y todos podemos contribuir a mejorar este grave problema haciendo un uso más eficiente.

¿Qué puedes hacer para no derrochar agua?

El INE publica que el consumo de agua por persona en España es de 132 litros por habitante al día.

La  Fundación Aquae estima el consumo de agua doméstica por persona dos puntos por encima del dato ofrecido por el INE. Señala que es de 139 litros por habitante al día. Para la Organización Mundial de la Salud, debería ser de 80 litros por persona y día. Además, el INE destaca que en el caso de viviendas sin jardín los tres usos principales tienen lugar en un único escenario: el cuarto de baño.

La ducha supone, por sí sola, un tercio del consumo (34%). Le siguen el uso del inodoro (21%) y el gasto del agua en el lavabo (18%), según un informe que publica el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

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Aparatos como difusores de agua o rociadores ahorran agua en la ducha. | Foto: Vincent Kessler / Reuters archivo

Entre los consejos que da el ministerio para hacer un mejor uso del agua en el baño son:

  • Usar un rociador de ducha de bajo consumo. Los rociadores de bajo consumo consiguen una sensación de mojado similar utilizando menos agua. Mientras que los convencionales consumen entre 10 y 14 litros de agua por minuto, los rociadores emplean de 6 a 7. El ahorro de agua y de energía es de entre el 30% y el 60%, dependiendo del caso. La instalación de un rociador de bajo consumo resulta muy sencilla: sólo hay que desenroscar el antiguo y enroscar el nuevo a la manguera de la ducha. Su precio, que oscila entre los 18 y los 30 euros.
  • Reducir los tiempos en la ducha. No solo ayudará al planeta sino a tu bolsillo. Una idea sencilla y barata para recuperar la noción del tiempo durante un baño es colocar en la ducha un pequeño reloj de arena, recomienda también el MAPA. Los hay para calcular cuatro o cinco minutos, que resultan tiempos muy razonables para una ducha. Son modelos resistentes al agua y muchos llevan una pequeña ventosa para fijarlos a un azulejo con facilidad. Los consigues hasta por dos euros.
  • Utilizar perlizadores, es una solución barata y muy ecológica. El perlizador o aireador es un dispositivo que mezcla agua con aire provocando que las gotas de agua salgan del grifo con forma de perlas, de esta forma se reduce el caudal de agua y se compensa el caudal a la salida del grifo en instalaciones con poco caudal. Así podemos conseguir ahorros superiores al 50% de caudal sin perder volumen de agua a la salida del grifo. Normalmente los grifos de lavabos suministran entre 14 y 17 litros por minuto, mientras que con el uso de perlizadores o aireadores podemos limitar el caudal a 4,5 ó 6 litros por minuto obteniendo un ahorro en el consumo de hasta el 70%. Los perlizadores se pueden encontrar entre 10 y 17 euros.
  • Los grifos monomando mejorados te facilitarán un consumo doméstico más eficiente.
  • Utilizar un vaso con agua para cepillarse los dientes.
  • Cerrar la llave mientras se afeita, utilizar un recipiente o el tapón del lavabo para afeitarse.

Y fuera de la ducha:

  • Hacer uso de los sistemas de recolección de agua de lluvia en las casas que puede ser utilizada para lavar ropa, la limpieza  de las vivienda e instalaciones sanitarias. Hay que recordar que una vez que se recolecta el agua, debe ser usada cuanto antes para que no se convierta en criadero de insectos como mosquitos.
  • Es recomendado regar las plantas y jardines solamente dos veces por semana, preferiblemente por la noche o a primeras horas de la mañana ya que la temperatura suele ser más fresca y eso permite que la exigencia de agua sea menor.
  • Al fregar los platos a mano es mejor utilizar un barreño para lavarlos y otra para enjuagarlos.
  • Lavar los vehículos en lugares establecidos para tal fin; si se lava en casa, utilizar solo un cubo de agua.
  • Utilizar la lavadora con la carga completa evitando su uso para pocas prendas.

Examinar las llaves de agua, cañerías y tuberías de los exteriores por si tienen fugas.

Además, existen formas más ecológicas para beber agua. Si nos somos partidarios de usar un termo para llevar agua, que resulta lo más ecológico, lo último son las cajas compuestas de productos renovables.

Agricultura e industria

Más allá de lo que cada uno de podamos hacer en nuestra vida diaria para no derrochar agua, lo cierto es que no son los ciudadanos los que más gastan. La agricultura acapara la mayor parte del consumo. A esto hay que añadir la «mala gestión» de las administraciones públicas, según denuncia Greenpaece.

La seguía «es un claro reflejo de la mala gestión que se ha hecho de nuestros recursos hídricos previamente y que nos hace muy vulnerables ante el inicio de un periodo seco como el actual», se lamenta Julio Barea, responsable de la campaña de agua de Greenpeace.

 

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La agricultura en España consume la mayor parte del agua. | Foto: David Gray / Reuters archivo

En un país donde la sequía ha llegado para quedarse, según los expertos, es necesario cambiar el modelo de agricultura actual de regadío, que se lleva la mayor parte del consumo. Desde la Fundación Aquae aseguran que “cerca del 80% del agua consumida en España lo hacen los cultivos de regadío”, una necesidad imprescindible para el sector primario, pero que debe ponerse al día. Tras ello, el 14% se consume en entornos urbanos y un 6% en la industria.

Las lluvias en este último año hidrológico finalizado – entre el 1 de octubre de 2016 y el 30 de septiembre de 2017- han sido, con una cifra de 529 litros por metro cuadrado, un 18% menores en la España peninsular respecto a la media histórica (648 l/m2), según datos de la Agencia Española de Meteorología (Aemet).

«El problema es que desde 2014 se vienen produciendo en nuestro país varios años con lluvias menores a lo normal, afectando al volumen de agua embalsada, estando actualmente los embalses con una capacidad de solamente el 37%, nivel más bajo en los últimos 22 años desde 1995″. Así lo indica un informe elaborado por la Unión de Pequeños Agricultores y Ganadero (UPA), en el que se recuerda que la disponibilidad de agua «amenaza el estrangulamiento de actividades económicas, frena el incremento de actividades productivas y condiciona la conservación del medio ambiente».

Los principales efectos de la sequía en el sector agrario son «la falta de agua de bebida y de pastos para el ganado extensivo y encarecimiento de los forrajes en ganadería», «problemas en los regadíos», «problema con las siembras» y la «falta de rendimiento en cultivos y producciones», añade la UPA.

En el caso de la industria, son muchas las empresas comprometidas con reducir el gasto de agua. En Galicia, donde la sequía se ha juntado con los devastadores incendios del mes de octubre, hasta 85 empresas como la papelera Ence, Augas de Galicia, Begano, han puesto en marcha medidas para ahorra agua, según informan medios gallegos.

El consumo de agua por parte de la industria supone un 6% del total. En ese pequeño pero importante porcentaje, las empresas se han concienciado y han decidido esforzarse en el uso correcto en la industria. “Todos los ámbitos de la industria se han implicado, motivados, en parte, por el coste extra que conlleva una mala gestión del agua”, afirma Alberto Garrido, director del Observatorio del Agua, que coordina la Fundación Botín, según informaba Cinco Días en marzo. Y no solo se controla el gasto excesivo y en ocasiones innecesario, también se han logrado avances en los vertidos: “el ejemplo más claro viene de la industria textil, quienes han avanzado enormemente gracias a proyectos que proponen la recuperación y el tratamiento de aguas usadas”.

Con los últimos datos en la mano, Greenpeace incide en la necesidad de adoptar medidas preventivas y acusa al Gobierno central de no haberlas tomado y de haber realizado una mala gestión. Una opinión que no comparte la ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, que en una pregunta de la oposición sobre la cuestión en el Pleno del Senado del 28 de noviembre, aseguraba que el Gobierno «lleva actuando desde el comienzo de la sequía para minimizar el impacto de la falta de agua en toda España«. «Y seguirá haciéndolo», subrayó, «hasta dónde sea legal y físicamente posible».