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¿Cuánto dinero desperdiciamos por tirar comida a la basura?

Foto: Elevate | Unsplash

Cada familia española tira a la basura todos los años 250 euros de comida. Es un dato facilitado por la Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios (Hispacoop), que pone negro sobre blanco qué significa que España tire cada año un total de 7,7 millones de toneladas de comida. Hispacoop es una de las entidades que participan en la I Semana Contra el Desperdicio Alimentario, una iniciativa impulsada por la Asociación de Empresas del Gran Consumo (AECOC) y que se celebrará en toda España entre el 24 y el 30 de septiembre con un doble objetivo: por un lado, “poner en valor los alimentos” y, por otro, “ofrecer información y recomendaciones al consumidor para que haga un buen uso de ellos, evitando su desperdicio“.

España es el séptimo país de la Unión Europea que más comida desperdicia, según la Comisión. Está superado, en orden, por Italia, Polonia, Francia, Holanda, Alemania y Reino Unido, que es el que más alimentos derrocha. Como bloque, Europa genera el 14% de los desperdicios alimentarios del mundo. Y el mapa global no es alentador: un tercio de toda la comida producida en el mundo se desperdicia, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés). “Es una cifra que invita a pasar a la acción”, valora Nuria de Pedraza, portavoz de AECOC.

También en el tercer mundo

“El desperdicio es un problema que se produce en todo el mundo“, ahonda. “Normalmente, tendemos a pensar que el desperdicio es exclusivo de las economías desarrolladas, pero la verdad es que no”. Y apoya su tesis con un dato: “El 44% del desperdicio alimentario global se produce en las economías en vías de desarrollo y el 56%, en países desarrollados”. Pero las causas son diferentes: “En las economías en vías de desarrollo los motivos son la falta de recursos y de capacidad para transportar y conservar adecuadamente los alimentos y cumplir los requerimientos de higiene necesarios para que esos alimentos sean consumidos en las mejores condiciones”, mientras que en los países desarrollados entra en juego el poder adquisitivo, que permite comprar más comida de la necesaria.

Son estas cifras las que han llevado a AECOC a organizar la I Semana Contra el Desperdicio Alimentario, una campaña de información, sensibilización y recomendaciones a la sociedad a través de distintos canales: puntos de venta como supermercados, locales de hostelería o comedores escolares. Entre las grandes empresas que se han sumado a la iniciativa están superficies como Lidl, Aldi, Dia, Carrefour, Mercadona, Alcampo, Eroski o El Corte Inglés; marcas de productos alimentarios como Pascual, Pescanova o Nestlé y empresas de hostelería como McDonald’s o Rodilla. Además, la campaña contará con el apoyo de chefs españoles como Juan Mari, Helena Arzak, Eneko Atxa, Pedro Subijana o Martín Berasategui, que colaborarán con actividades a través de sus redes sociales y sus blogs con la etiqueta #AlimentaciónSinDesperdicio.

Qué puede hacer cada consumidor

Existen distintos consejos que puede seguir cada uno en su día a día para reducir el desperdicio alimentario y rebajar considerablemente esa factura anual de 250 euros anuales. “Planificar nuestra compra lo mejor posible”, “mirar la fecha de caducidad y de consumo preferente de alimentos que tenemos en la nevera” y “revisar nuestra nevera o nuestra despensa con la mayor frecuencia posible” son tres recomendaciones de De Pedraza para minimizar el derroche, ya que “casi la mitad” de este despilfarro se produce en los hogares.

La Semana Contra el Desperdicio Alimentario se celebra bajo el paraguas de “La alimentación no tiene desperdicio”, una iniciativa en la que participan desde 2012 más de 450 empresas fabricantes y distribuidoras para frenar este problema. Las compañías adheridas, señala AECOC, “han logrado reducir en un 30% la cantidad de producto desperdiciado e incrementar en un 13% la cantidad de producto que, tras no ser comercializado, se ha donado a entidades benéficas”.

Desde AECOC apuestan por un marco normativo más favorable a la donación para evitar tirar comida a la basura. Con la legislación actual, “en un entorno de restauración colectiva, cuando un producto ya se ha sacado a la sala, aunque nadie lo haya tocado, no se puede recuperar para donación”. Cambiar esto es una de las batallas de AECOC. También la de importar a España la llamada “ley del buen samaritano”, que en Europa solo está presente en Italia y que exime a un restaurante o empresa que ha donado comida de cualquier responsabilidad si su comida provoca algún problema de salud.

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