5 cosas que todavía no sabemos sobre el covid-19
Foto: Manu Fernandez

Sociedad

5 cosas que todavía no sabemos sobre el covid-19

La OMS nos ha informado de lo que sabemos, como que no se contagia al aire abierto sino por las gotitas salivales, pero todavía hay muchas incógnitas por resolver

por The Objective

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Igual que sabemos que este coronavirus no va contagiando por la calle a quien se le cruce, que respetando la distancia prudencial de al menos metro y medio es difícil la transmisión directa —dado que el virus se resguarda en las gotas que desprendemos al toser y al hablar— y que no hay constancia de que la comida sea un foco de infección, hay demasiados asuntos que todavía desconocemos y que tienen que ver, en su mayoría, con su comportamiento dentro del organismo humano.

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¿Por qué hay tantos casos asintomáticos y otros tan graves?

Las noticias apuntaban a que los más vulnerables son los ancianos y los ciudadanos con patologías previas o con bajas defensas. Pero, siendo los más vulnerables, no son los únicos afectados: con el avance de la pandemia hemos comprobado que el covid-19 es capaz de golpear fuerte en pacientes perfectamente sanos. Si nos aferramos a las estadísticas, que coinciden en España y en el resto de los países más afectados, comprobamos que en torno al 85% de quienes se infectan con este coronavirus presentan una sintomatología leve o incluso nula. Con todo, diez de cada 100 tienen verdaderas complicaciones, con infecciones graves que en algunos casos dejan secuelas, y que el 5% requiere de respirador y cuidados intensivos. Los científicos desconocen por qué, aunque en la prestigiosa publicación The Lancet publicaron que, en los más graves, la concentración de virus es de «alrededor de un 60% más alta» que entre los pacientes poco afectados. Y sabemos que, en otros enfermedades como el sarampión, la exposición inicial al virus es clave. El problema con el que se puede encontrar España y que ya vivió Italia es que no haya camas ni respiradores para todos, por lo que es urgente la llegada inmediata de material para evitar tener que elegir a qué pacientes se atiende en función de sus posibilidades de supervivencia.

¿Por qué los niños son prácticamente inmunes?

Resulta paradójico que los niños, que son junto a los ancianos las principales víctimas de las infecciones víricas respiratorios —aunque, en los pequeños, con sintomatología leve—, sean prácticamente inmunes a este coronavirus —especialmente los menores de nueve años—. Si nos centramos en las estadísticas proporcionadas por el Ministerio de Sanidad, comprobamos que apenas representan alrededor del 1% de los casos en nuestro país. Lo que no implica que haya adolescentes que han sufrido infecciones graves o que incluso han muerto. En España registramos un caso. Pero el porcentaje de afectados en esta franja de edad es muchísimo menor que, por ejemplo, en los mayores de 70, que suponen el 32% de los casos y el 87% de las muertes. ¿Por qué se produce esta diferencia? Si bien sabemos que el covid-19 es particularmente agresivo en personas inmunodepresivas o con problemas respiratorios, no se ha comprobado por qué apenas tiene incidencia en los niños, a los que incluso se les señala como foco de contagios cuando, hasta donde conocemos, no está comprobado que así sea. Es más, en un estudio publicado en Nature se indicaba que los pequeños tienen entre dos y tres veces menos posibilidades de contraer el virus que los adultos.

¿Cuántos infectados hay en realidad?

España ha superado a Italia, que fue el foco de la pandemia en nuestro continente, pero las autoridades reconocen que el número es mayor al que reflejan los datos oficiales. De hecho, es probable que la tasa de letalidad sea mucho más alta en España —por encima del 8%— que en Alemania —un 1%— precisamente por la capacidad de cada país para hacer test a los ciudadanos y detectar el virus tanto en los pacientes graves como en los asintomáticos. El Gobierno español recuerda en cada rueda de prensa que está realizando entre 15.000 y 20.000 CPR diarios, sin precisar más detalles. Pero en Alemania estiman que hacen en torno al medio millón por semana. España se ha comprometido a, una vez vencida la crisis, hacer análisis generalizados a la población para ver el nivel de anticuerpos generados contra el virus, de modo que se comprobará el nivel de inmunidad general y el impacto real del covid-19. Muchas personas lo habrán superado sin saberlo.

¿Podrá el calor acabar con el virus?

Los estudios realizados desde que se conoce este nuevo coronavirus han descubierto que la temperatura perfecta para su propagación oscila entre los 5 y los 11 grados centígrados. Por esa razón, los meses de invierno son los más proclives para que haya contagios masivos. Ahora bien, ¿significa esto que la llegada de la primavera, primero, y el verano, después, sean sinónimo de la desaparición del virus? No existen certezas al respecto; de hecho, hay muchas dudas y numerosos expertos contemplan que acabaremos abrazando el covid-19 como una enfermedad estacional. Es cierto que, en regiones con temperaturas más cálidas y mayor humedad, el nivel de infectados es menor que en otras más frías. Pero este coronavirus es demasiado joven como para predecir su comportamiento. Lo que sí sabemos por algunas investigaciones, como esta desarrollada en la Universidad de Beihang, es que la llegada de las estaciones más calurosas y húmedas “reducirá de manera efectiva” los contagios —hasta un 4% por grado que suba el mercurio—, por lo que la peor parte está por llegar en el hemisferio sur.

¿Cuándo habrá una vacuna?

La carrera por la ansiada vacuna hace que laboratorios de medio mundo, también España —el Gobierno ha destinado 30 millones de euros a la investigación, que incluye medicamentos—, trabajen sin descanso para conseguirla. En China hay noticias de que un equipo está haciendo las primeras pruebas en humanos. Sin embargo, como recordó Fernando Simón, “las vacunas que hay en marcha están en sus primeras fases, algunas son prometedoras, pero tienen que ser eficaces y seguras”. Eso hace muy complicado que estén listas para el próximo invierno, cuando podría producirse un repunte de los casos. Además, debemos tener en cuenta que desconocemos la capacidad de mutar de este coronavirus, por lo que la vacuna correría el riesgo de ser insuficiente. El objetivo es lograr aplacarla, como hacemos con la gripe común. Mientras tanto, hay científicos en todos los países explorando tratamientos para combatir, hoy mismo, el covid-19. Cada vez se habla más del principio activo de la hidroxicloroquina, que se usa —por ejemplo— contra la malaria o el lupus, y cuya eficacia despierta un intenso debate en la comunidad científica por sus potenciales efectos adversos.