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Estado de emergencia en California por los incendios

Redacción TO
Foto: Gene Blevins | Reuters

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha decretado el estado de Emergencia en California debido a la ola de incendios que arrasa el Estado desde el pasado lunes, informan varios medios. Las autoridades han evacuado miles de hogares esta semana en las comunidades de gran parte del sur de California.

Los vientos han azuzado chispas hasta convertirlas en infiernos en los que ha muerto una persona, más de 500 inmuebles han quedado destruidos, decenas de caballos han fallecido y cientos de miles de personas se han visto obligadas a huir del fuego que ha quemado casi 647 kilómetros cuadrados de terreno desde el lunes, informa AP. El primer fallecimiento relacionado con los incendios fue confirmado el viernes por la oficina forense del condado de Ventura. Virginia Pesola, de 70 años, fue hallada muerta el miércoles por la noche en una ruta de evacuación cerca de un incendio al noroeste de Los Ángeles. Su muerte se debió a lesiones por un choque, inhalación de humo y quemaduras, informó la oficina forense en un comunicado.

Las llamas que penetraron Fallbrook, que se hace llamar “La capital mundial del aguacate”, y la cercana Bonsall, donde se encuentra una pista de lujo para el entrenamiento de caballos de carreras, se desplazaron tanto que incluso las personas que hallaron refugios temporales tuvieron que volverse a trasladar cuando el fuego se acercó demasiado.

Las llamas surgieron y avanzaron tan rápido que tres personas sufrieron quemaduras el jueves mientras intentaban escapar. Muchos de los que lograron salir ilesos lo hicieron solo con la ropa puesta tras abandonar sus posesiones de toda la vida.

Muchos propietarios desafortunados han empezado a volver a sus casas para percatarse que estas estaban en ruinas. Dick Marsala, una de estas víctimas, estaba demasiado abrumado como para hablar mientras buscaba su billetera entre los restos humeantes. Asomándose a través de una ventana rota, detectó una fotografía enmarcada de él jugando golf que aún colgaba de un muro ennegrecido. “¡Qué barbaridad!”, exclamó con los ojos llenos de lágrimas mientras se ponía unos lentes para el sol.

Los restos chamuscados y grisáceos de gran parte de las viviendas de esta comunidad habitada por personas de 55 años y mayores yacían en marcado contraste con el verde brillante del campo de golf de nueve hoyos donde Marsala y otros solían jugar con regularidad. Tom Metier se estaba lavando los dientes para acudir a una cita médica cuando agentes de la policía llegaron y le gritaron: “¡Salga ahora!”. Metier se sorprendió al encontrar su casa intacta al volver. Tuvo suerte, pues en una calle habían desaparecido las 24 casas rodantes.