Jose Maria Inigo

Ya lo decía mi padre

Cuando unas de esas trágicas noticias no hace que se te remuevan las tripas, es como si no existiera

Opinión

Ya lo decía mi padre

Cuando unas de esas trágicas noticias no hace que se te remuevan las tripas, es como si no existiera

Mi padre solo compraba el periódico los fines de semana. Comenzaba a leerlos por atrás, costumbre que yo adquirí también. Se acompañaba siempre de un café y un purito que inundaba la casa con su pestilencia habitual. «Los periódicos nunca traen nada» solía decir, al dar por terminada su lectura.

Y tenía razón, al menos algunas veces. Las noticias parecen repetirse y de tanto hacerlo dejan de conmovernos. Y cuando unas de esas trágicas noticias no hace que se te remuevan las tripas, es como si no existiera.

Como pasa con algunas que incluso todavía siguen saliendo en portada. A ver.

Los americanos rechazan el plan de Obama sobre la reforma sanitaria. ¿Cuantos días llevan con esta historia? Las noticias al día siguiente ya son historia. Y ésta de la reforma sanitaria en Estados Unidos nos parece cosa de antaño.

Siete coches bomba en Irak. Han muerto 23 ciudadanos etc., etc. ¿Otra vez Irak? 

Egipto. El problema continúa. Una serie de atentados aterroriza al país y destroza la campaña turística de todo el año.

Messi recibe la Bota de Oro 2013… Otro premio. Los galardones con Messi son un ‘deja vu’.

Y podríamos seguir. Las mismas noticias. Mi padre tenía razón, aunque no siempre porque esta semana el gobierno se ha descolgado con algunas noticias que han causado pasmo en la ciudadanía. Como ésta.

Por ejemplo. Que la multa por manifestarse ante el Congreso de los Diputados sea de hasta 600.000 euros no deja de tener gracia. ¿Habrán pensado los sesudos líderes políticos que cualquier manifestante pillado ‘in fraganti’ podría pagar semejante cantidad? Ni con la ayuda de todos los vecinos de su barrio. Qué absurdo. ¿Y qué harían con todos los manifestantes deudores, lincharlos, fusilarlos, meterlos en la cárcel hasta que palmen? Antes de hablar, pensar, decía un viejo dicho.

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