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Rompiendo la pana

Foto: Victor Lerena | EFE

“¿Por qué Barcelona?”, le preguntaba Juanma Lamet. Y es una gran pregunta porque Cayetana Álvarez de Toledo no la puede responder en los términos habituales. No puede responder “¿dónde si no?” porque ella es cosmopolita y el cosmopolita es libre de presentarse donde quiera. ¿Por qué Barcelona?, entonces. “Porque Barcelona es desde donde se plantea el más grave desafío a la España desde 1978. Un proyecto de ruptura nacido de la xenofobia, que busca acabar con la etapa más justa y fértil de España”.

Y a quienes le acusan de no conocer la realidad catalana responde como lo haría una buena estudiante cuando yo creía que respondería como buena barcelonesa. Porque yo creía que vivía un poco aquí y un poco allí o que había vivido tiempo e incluso mucho en Barcelona y que su conocimiento sobre la realidad de la ciudad no era de primera mano y que su desconocimiento de la lengua catalana era voluntaria, militante. Y pensaba, como Fisas, que eso era lo que daba sentido a su candidatura. Que podía presumir de ser catalana como el que más y por las razones habituales y que había orgullo y activismo en no hablar en catalán. Que era y para entendernos la primera candidata post-procés, que se presenta en plena consciencia, en plena convicción, de que el mito de un solo pueblo (bilingüe, claro), que puede y debe ser representado por un candidato (bilingüe, claro) ha caído y que ahora cada uno debe tratar de ganar el suyo.

Y eso rompe algo, claro. Algo a lo que podemos llamar el tabú de la representación. La idea es que Cayetana sería la primera que se presenta a las elecciones para representar a España en Barcelona y no para representar a Barcelona en Madrid. Y rompe así esa asimetría que denuncia cuando dice que a Batet nadie la critica por presentarse por Madrid. Asimetría inmoral, dice ella. Yo no diría tanto, porque inmoral o no, esa es la asimetría fundamental del Estado porque esa es la asimetría del poder. A Batet no se le pregunta por qué Madrid porque todo catalán tiene que presentarse en Madrid, pero a Cayetana se le pregunta por qué Barcelona porque un madrileño no tiene por qué presentarse en Barcelona. Así que inmoral o no, pero asimetría al fin y al cabo. Porque para representar a España no hay que pedir permiso y faltaría más, pero para representar a los catalanes todavía hay que pedirles el voto.

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