José Antonio Montano

Por delicadeza

"España es un país tonto y adorable. Un país noble. Diga lo que se diga, persiste la culpa del franquismo"

Opinión

Por delicadeza
Foto: Manu Fernandez
José Antonio Montano

José Antonio Montano

Más escritor que periodista. Desclasado y centrifugador.

Ha habido una cosa bellísima, puramente española, quijotesca: España estaba dispuesta a suicidarse huyendo de Vox para demostrar que no es un país fascista, sabiendo que en su huída podía caer en manos de los únicos que son más fascistas que Vox. Podría decir lo de Rimbaud: «Por delicadeza, perdí la vida».

Es un país tonto y adorable. Un país noble. Diga lo que se diga, persiste la culpa del franquismo. La culpa de la guerra civil y la culpa de la dictadura: también las víctimas se sienten culpables, por esas tortuosidades de la psicología. Hay una culpa colectiva que se empezó a pagar en la Transición. Aunque fuese injusto en el fondo (hoy se ve con mayor claridad esa injusticia), la bandera española debía ser purgada. Franco, qué le vamos a hacer, la dejó pingando. Era un trapo comprometido. Una de las subtramas de la Transición ha sido la recuperación de la bandera. Y cuando ya la teníamos casi recuperada han llegado los de Vox a devolverla a la casilla de salida. De nuevo, una bandera con connotaciones espurias.

Ha sido bello y absurdo el movimiento de España de huir de lo que no era. Le ha perdonado a Sánchez sus tonteos con el independentismo y su desactivación del bloque constitucionalista (en lo que también hay que contar las torpezas y altisonancias de Casado y Rivera) solo para dejar claro que no, que la ultraderecha no. Durante toda la Transición ha podido votar a la ultraderecha si quería, y nunca ha querido. Solo muy al principio salía Blas Piñar. Aguantó los crímenes del terrorismo etarra y ahora las impresentables agresiones de los nacionalistas catalanes. Y cuando, con Vox, ha asomado una respuesta de la calaña de estos nacionalistas, la mayoría de los españoles ha huído de ahí.

Esta mentalidad, naturalmente, ha abonado ese nacionalismo que la destruye. Contra el fascismo de los Puigdemont, Torra, Rufián y Otegi no parece tener los antídotos que tiene contra el de los Abascal y Ortega Smith. Políticamente es suicida, pero estéticamente (incluso moralmente) es de una belleza conmovedora. Con su punto cruel, como todo lo bello. Qué delicado ese movimiento hacia Sánchez. Qué educadamente ha dejado en evidencia a los Rufián y Otegi, que en la noche electoral la seguían insultando.

Como pegote anticlimático he de decir que habría seguido siendo así aunque hubiesen ganado Casado y Rivera (la propaganda de Sánchez era falsa, y no digamos la de Iglesias). Pero lo estético ha sido el subrayado en la dirección contraria: esa quijotesca coquetería.

Más de este autor

Uno de mis detestados

«También yo he canturreado millones de veces, qué remedio, ‘por un beso de la Flaca daría lo que fuera’ y ‘todo me parece bonito’. Y este triunfo de Pau Donés sobre su detestador me parece ahora bonito»

Opinión

El Nodo de Sánchez

«Entendemos, por fin, qué le incomodaba realmente a Sánchez de Franco: que no fuera Sánchez»»»

Opinión

Más en El Subjetivo

José María Marco

COVID-19. La tempestad

Danme voces de Seir: Centinela, ¿qué queda de la noche? Centinela, ¿qué queda de la noche? / El centinela respondió: La mañana viene, y después la noche. Si queréis preguntar, preguntad, volved y venid. Isaías, 21: 11-12

Zibaldone

Compartiendo con Promoted

Pablo de Lora

All facts matter?

«Es obvio que Estados Unidos sufre un problema de violencia, en general, y de violencia policial en particular. ¿Quién objetaría a tratar de solucionarlo en la mayor medida posible? Pero parece también que los datos evidencian un problema añadido de discriminación racial»

Opinión