Carme Barcelo

Poderío H20

Valientes, solidario y sufridos. Irlandeses con el corazón caliente que se lanzan al océano gélido en un acto de caridad promovido por la Royal National Lifeboat, una institución que salva vidas en el mar.

Opinión

Poderío H20

Valientes, solidario y sufridos. Irlandeses con el corazón caliente que se lanzan al océano gélido en un acto de caridad promovido por la Royal National Lifeboat, una institución que salva vidas en el mar.

Valientes, solidario y sufridos. Irlandeses con el corazón caliente que se lanzan al océano gélido en un acto de caridad promovido por la Royal National Lifeboat, una institución que salva vidas en el mar. Hombres y mujeres que se encasquetan el gorro de Papa Noel, se ponen el bañandor un 22 de diciembre y buscan con ello la visibilidad de su proyecto solidario.

En la versión deportiva del agua, sólo las medallas consiguen la portada, la foto a cinco columnas o los segundos robados al futbol en un informativo de televisión. La piscina o el mar abierto no devuelven a sus estrellas lo que ellas les dan. Este año que se va ha sido el de un Mundial de Natación en el que ha brillado Ona Carbonell, la única que ha conseguido siete medallas en un mismo campeonato. También Mireia Belmonte ha traspasado fronteras con sus ojos azules y sus impresionantes logros en los últimos meses. Ambas son, sin duda, dos de las mejores deportistas del mundo.

Las tenemos aquí, a tocar con los dedos, y parece que nos cuesta reconocerlo. Sólo se las busca en seco cuando están arrugadas de tantas horas en el agua. Jornadas maratonianas de entrenamientos, viajes a lo largo y ancho del planeta, nadando muchas veces contra corriente y buscando sponsors para que ahogarse en gastos.

Junto a Ona y Mireia hay un equipo impresionante de natación sincronizada con una Gemma Mengual velando por la parte artística; una Melani Costa que, brazada a brazada, se está haciendo un hueco entre las grandes; una Erika Villaécija que fue la primera nadadora española en competir en aguas abiertas en los JJOO de Londres y, por descontado, esa selección femenina de waterpolo subcampeona olímpica y campeona del mundo con Jennifer Pareja a la cabeza. Poderío H2O. Hay que empezar a descongelar las aguas en las que se mueven estas campeonas y abrazarlas con calidez. Merecen un tsunami de reconocimiento.

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