Francisco Pou

Livingstone sin pantalones

No sé si ustedes le darán importancia. Hoy "el progreso", ídolo sagrado ante cuya presencia acaba cualquier argumento, asesta otro golpe al Hombre. Los aviones ya no tendrán ventanillas. Es más barato y eficiente.

Opinión

Livingstone sin pantalones

No sé si ustedes le darán importancia. Hoy «el progreso», ídolo sagrado ante cuya presencia acaba cualquier argumento, asesta otro golpe al Hombre. Los aviones ya no tendrán ventanillas. Es más barato y eficiente.

No sé si ustedes le darán importancia. Hoy «el progreso», ídolo sagrado ante cuya presencia acaba cualquier argumento, asesta otro golpe al Hombre. Los aviones ya no tendrán ventanillas. Es más barato y eficiente. El exterior se verá por video. Supongo que incluso podrá verse un exterior tuneado con nieve o flores y sol radiante, según la ubicación. Se acabó ese gramo de libertad que quedaba en los viajes en avión, la pregunta fundamental, la opción de vida que nos quedaba; ‘¿ventana o pasillo?’.

El viaje era hasta hace poco una forma de vida, una fuente conocimiento y un género literario. Hoy es un formato de hacinamiento. Ya damos por supuesto que funcionarios uncidos de potestad vayan dando gritos a colas de humanos que van dejando sus pertenencias en pequeños ataúdes de plástico donde yace la intimidad. Las explicaciones en idiomas improvisados sobre un sospechoso frasco en la bolsa. Al final la multitud cosificada acaba sabiendo que no era más que un remedio para los hongos de unos pies que asoman del agujero que tapaban sus zapatos. Sus zapatos… Sus zapatos, con su cinturón, están ya a varias yardas y el viajero, con sus hongos, convertidos todos ya en celebridades, quizá pueda alcanzarlos, sujetando su pantalón que quizá oculta, si cae, otro espectáculo. La lista de objetos prohibidos en la maleta es más larga que el Levítico, que la Torah. Cada legislatura va incorporando peligrosas sustancias o armas de destrucción masiva, como la letal lima para uñas o la espuma de afeitar. Los perros huelen las filas. Las cámaras vigilan. Si Bakunin levantara la cabeza, reescribiría su visión. Viajar hoy en avión es una liturgia de la alienación. Un instrumento del Leviatán buscando peligrosos resquicios de libertad y de individualidad.

Si a Livingstone o al capitán Cook le preguntasen hoy su opción fundamental de ‘ventana o pasillo’ quizá tomasen la opción que vale la pena: adentrarse en la selva, surcar mares nuevos, con el aire fresco en el rostro que lleva siempre el riesgo de la libertad. Nos quedan los libros.

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