Javi Dale

La cre-ti-ni-za-ción de la sociedad

Cretinos ha habido siempre, les decía, y con la televisión su eco se amplificó. Y no digamos ya con internet y las redes sociales. Miren la foto que encabeza este texto: un perfecto cretino residente en Dallas ha decidido –qué simpático- que el motivo de decoración de su casa para este Halloween iba a ser –qué divertido- el ébola.

Opinión

La cre-ti-ni-za-ción de la sociedad
Javi Dale

Javi Dale

Periodista sin puerto. Pronórdico. Curioso compulsivo y amante de los saberes inútiles.

Cretinos ha habido siempre, les decía, y con la televisión su eco se amplificó. Y no digamos ya con internet y las redes sociales. Miren la foto que encabeza este texto: un perfecto cretino residente en Dallas ha decidido –qué simpático- que el motivo de decoración de su casa para este Halloween iba a ser –qué divertido- el ébola.

Salvador Dalí era un genio, y como tal, un perfecto egocéntrico ocasionalmente imbécil. Lo segundo queda demostrado en el uso que hizo de hiriente apodo que André Breton le dedicó: ‘Avida Dollars’. Y lo primero, obviamente, en su obra, magnífica, desaforada e irrepetible. Y ambas cosas quedaban patentes en sus apariciones públicas. En una de ellas – una entrevista, seguramente en aquel ‘A fondo’ de Joaquín Soler Serrano- criticó duramente el peso de la televisión en aquellos días y dijo que contribuía a “la cre-ti-ni-za-ción de la sociedad”. Y lo dijo así, a la daliniana manera, solemne, con la mirada ida, entre la búsqueda de aprobación y la provocación, y separando cada una de las sílabas. “Cre-ti-ni-za-ción”. Eso dijo.

Pero por mucho que Dalí dijera, cretinos ha habido siempre. El problema es que la televisión nos los acercaba más y nos los mostraba con más frecuencia. Piensen en los años setenta, Uri Geller y sus cucharillas del café. Ése es el absurdo: La tecnología nos brinda un aparato que nos acerca al mundo y nos rendimos epatados ante un tipo que dobla cubertería con la mente. O algo así.

Cretinos ha habido siempre, les decía, y con la televisión su eco se amplificó. Y no digamos ya con internet y las redes sociales. Miren la foto que encabeza este texto: un perfecto cretino residente en Dallas ha decidido –qué simpático- que el motivo de decoración de su casa para este Halloween iba a ser –qué divertido- el ébola. Mírenlo, ufano, en la foto. Feliz por ser famoso. Total, el ébola roza ya las 5.000 víctimas con más de 10.000 infectados, un par de ellos precisamente en Dallas, pero qué sabrá la gente. Y allí sigue, sonriente y estúpido, bajo el cartel que anuncia su cuenta de Twitter.

Este verano tuve ocasión de hablar con un periodista mejor y más veterano que yo, y lamentaba que el tantas veces añorado feedback con el lector, alcanzado al fin gracias a internet, sólo le había servido para descubrir –ay, la ‘cre-ti-ni-za-ción’- hasta qué punto el ser humano puede llegar a ser un idiota.

Y yo, que me dedico a comentar la foto de un cretino de Dallas, el primero.

Más de este autor

Trabajos de amor perversos

“Todo tiene que ver con una mujer”, dijo el presidente de Chipre Nicos Anastasiades a colación del secuestro del avión de EgyptAir que cubría la ruta entre Alejandría y El Cairo y que se desvió a Larnaca. Una declaración, según se tome, de auténtico ‘crack’. De auténtico ‘crack’ neuronal, quiero decir: sostener, aunque sea con sorna, que una mujer o el amor –cielos, el amor- tienen que ver con el secuestro implica una ceguera importante.

Opinión

Barbarie y sinrazón

Sí, barbarie y sinrazón. Y también demencial y trágico. El diccionario está lleno de palabras desgastadas de sentido y que aplicamos como un mantra –también podríamos usar horror- cada vez que, como hoy en Bruselas, el terrorismo de raíz fundamentalista golpea una parte del mundo. Y particularmente si es Europa, claro. El manual del calificativo, supongo, nos consuela de algún modo: es ira, pero es controlada. Es condena –enérgica, claro, que no está de más subrayar lo evidente-, pero es a su vez calma. Son palabras, en suma, cada vez más vacuas. Infoxicadas. También como estas que leen.

Opinión

Más en El Subjetivo

José María Marco

COVID-19. La tempestad

Danme voces de Seir: Centinela, ¿qué queda de la noche? Centinela, ¿qué queda de la noche? / El centinela respondió: La mañana viene, y después la noche. Si queréis preguntar, preguntad, volved y venid. Isaías, 21: 11-12

Zibaldone

Compartiendo con Promoted

Pablo de Lora

All facts matter?

«Es obvio que Estados Unidos sufre un problema de violencia, en general, y de violencia policial en particular. ¿Quién objetaría a tratar de solucionarlo en la mayor medida posible? Pero parece también que los datos evidencian un problema añadido de discriminación racial»

Opinión