Irene Junquera

Historia de una vida

Tras él muy probablemente se encuentre una historia como la de cualquiera de nosotros aunque pueda parecer diametralmente opuesta.

Opinión

Historia de una vida

Tras él muy probablemente se encuentre una historia como la de cualquiera de nosotros aunque pueda parecer diametralmente opuesta.

Sus ojos cerrados muestran una aparente calma que parece romperse con las grietas de un cristal que poco le puede proteger. Bajo su cuerpo, todos sus enseres. El pelo, descuidado que contrasta con un bigote recuerdo de la otra vida que un día fue. ¿Cómo ha llegado hasta aquí?

Tras él muy probablemente se encuentre una historia como la de cualquiera de nosotros aunque pueda parecer diametralmente opuesta. Tal vez un subsidio de desempleo que se acaba, un piso embargado y pocas opciones de lograr un trabajo a según qué edad. Una familia ausente o quizá inexistente. Llega la noche y 30.000 personas en nuestro país tienen que idear nuevos caminos: un albergue, una estación, un cajero. El frío no perdona y cualquier cosa vale para protegerse, por ejemplo un periódico del día anterior que refleja problemas que se escapan del duro presente que tienen que vivir estas personas.

Gente que tenía sueños, profesiones, amigos y familia como cualquiera, pero a la que la vida le ha ido poniendo obstáculos, algunos insalvables, y que se ven obligados a subsistir incluso a la intemperie.

Quién sabe cuánto tiempo lleva en la calle. Tal vez meses, o años. Probablemente nada le hizo presagiar lo que vendría: la ayuda de los trabajadores sociales, el rechazo de algunas personas, o quizá una mano amiga en las noches más descarnadas.

Sólo cubierto por una colcha este hombre de ojos cerrados trata de crear una barrera con el frío de la calle, el cristal roto parece una metáfora de una vida truncada por la soledad, bajo esa ropa de cama, la historia de una persona que lucha por salir adelante.

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