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Gente válida

"Llegados a este punto, y ante la incapacidad de Rivera para seguir pilotando la nave, se hace necesario el relevo, que sería baldío si no fuera acompañado de una refundación"

Foto: JJ Guillén | EFE

No hace ni dos meses, el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, recomendaba al PP que pensara por qué se le iban “los votantes o gente válida como Garrido”. Es dudoso que tras la marcha de Toni Roldán, se aplique el cuento. Sobre todo, porque parece confiar en que la imagen de resiliente que cree estar proyectando obre en él un milagro parecido al que obró en Pedro Sánchez, y su ‘no es no’ al PSOE se tenga por un signo de virtud que le allane el camino a La Moncloa. En su obstinación por acortar los plazos para lograr esa meta, Rivera ha convertido Ciudadanos en una suerte de pulsión indescifrable. En un hashtag. A qué ahuyentar al votante medio metiéndose en honduras o planteando debates impopulares. Es más conveniente asomarse a Twitter, pulsar el ambiente y acomodarse a él. Nadie se extrañe de que semejante molicie haya consolidado la aspiración, ciertamente pintoresca, de suplantar al PP. Son los riesgos del pancismo. Llegados a este punto, y ante la incapacidad de Rivera para seguir pilotando la nave, se hace necesario el relevo, que sería baldío si no fuera acompañado de una refundación. Por lo demás, no deja de ser llamativo que el roce con Vox haya precipitado una crisis en Ciudadanos y, en cambio, ningún dirigente socialista haya siquiera amagado con dimitir porque el PSN le dé a Bildu la llave de Navarra. Ese desolador contraste es tan sólo una de las muchas razones por las que Ciudadanos sigue siendo necesario.

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