Gonzalo Gragera

El más allá en el discurso de podemos

El título podría asemejarse a las disertaciones académicas de los congresos universitarios, pero esa sería la última pretensión. Ya se sabe, parafraseando el soneto de Góngora: en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en academicismo. Aunque viniesen de aquellos polvos, el discurso de Unidos Podemos carece del lodo de la academia. En él persiste un tono más publicitario que teórico, más de propaganda que de revista científica. El último ejemplo: el trato con que han tomado la repentina muerte de Rita Barberá.

Opinión

El más allá en el discurso de podemos
Gonzalo Gragera

Gonzalo Gragera

1991. En la actualidad colabora en la cadena COPE –Sevilla-, en Zenda y en The Objective. Su último libro es La suma que nos resta (Premio de Poesía Joven RNE), editorial Pre-textos.

El título podría asemejarse a las disertaciones académicas de los congresos universitarios, pero esa sería la última pretensión. Ya se sabe, parafraseando el soneto de Góngora: en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en academicismo. Aunque viniesen de aquellos polvos, el discurso de Unidos Podemos carece del lodo de la academia. En él persiste un tono más publicitario que teórico, más de propaganda que de revista científica. El último ejemplo: el trato con que han tomado la repentina muerte de Rita Barberá.

Es cierto que en este tema han errado a diestro y siniestro, y que la actitud de Iglesias o Garzón no dista demasiado de los titulares, cadavéricos titulares, que han ofrecido Catalá o Villalobos. No obstante, en estos últimos la repulsa de la sociedad es unánime, total; efecto que no provocan las reacciones de los primeros. ¿Por qué?

Veamos, siempre sucede lo mismo, como un día de la marmota de la estrategia política. España se levanta con una noticia inesperada, mediática, de la que todos hablarán en bares y sobremesas. Un suceso que, en principio, cohesionará la opinión pública; en este caso, la muerte de una persona. Nadie se alegrará de la muerte de nadie, se sobreentiende. Pero es aquí donde UP enarbola la discrepancia, si no absoluta, sí parcial: lamentamos el fallecimiento pero no nos sumamos al minuto de silencio que todos aprueban. Ahí han logrado la brecha, la confrontación. ¿Qué capta el simpatizante de una formación que se atribuye el rol de defender al pueblo y a los justos de naturaleza y que propaga enfrentarse a los tiranos y a las élites? Pues que en un mundo donde todos son malos, los que disienten, por disparatada que sea la propuesta, serán los auténticos y libres. De este modo, Unidos Podemos se garantiza la posición de minoría, la cual se identifica, en el ideario común, con los valores positivos de una sociedad: el que está en desventaja es honesto.

Ahora responden los otros, que son muchos y de distinta condición, pero que, a ojos de la polémica ya servida, se amparan bajo un ideal que los une. Sea el minuto de silencio a Barberá o lo que crean conveniente suponer. Y ya está la sociedad dividida según el patrón que Unidos Podemos desea: corruptos y nosotros. Con la consiguiente radicalización de los moderados de todas las formaciones políticas. El resto, a la vista.

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