Marcela Sarmiento

El buzón del olvido

Tuve que leer varias veces el pie de foto para confirmar que mi lectura era real. No salgo de mi asombro. Si hay algo que respeto son las decisiones ajenas. Cada quien sabe con qué puede lidiar.

Opinión

El buzón del olvido

Tuve que leer varias veces el pie de foto para confirmar que mi lectura era real. No salgo de mi asombro. Si hay algo que respeto son las decisiones ajenas. Cada quien sabe con qué puede lidiar.

Tuve que leer varias veces el pie de foto para confirmar que mi lectura era real. No salgo de mi asombro. Si hay algo que respeto son las decisiones ajenas. Cada quien sabe con qué puede lidiar. Pero llegar a la conclusión de dejar un hijo en un buzón de recogida debe ser algo muy doloroso o en el peor de los casos muy tranquilizante. Todos tenemos el derecho a guardar nuestro anonimato pero creo que en el caso de un hijo abandonado la criatura también deberá tener derecho a saber quién la trajo al mundo. Con mayor razón también necesitará saber las razones por las cuales fue dejado a su suerte o a la obligación de cualquier funcionario del gobierno chino que seguirá un protocolo de cuidados como si de un objeto se tratara.

Estamos frente a un debate ético y moral. Repito que guardo consideración por lo que hagan los demás con su propia vida pero no podemos negar que el sólo hecho de dejar a un niño indefenso en una incubadora con alarma para que alguien note su presencia y salir a su rescate es una escena que parte el corazón. Las autoridades chinas aseguran que no habrá castigo para quien lo lleve a cabo. ¿Habrá peor condena que seguir viviendo con ese cargo de consciencia? Es un sentimiento personal e intransferible.

Creo que experimentar el proceso de adopción a través de la entrega voluntaria después de una decisión reposada es un acto más sensato. Para quién adopta es quizás uno de los episodios más nobles y maravillosos que pueda experimentar una familia mientras se haga acorde a lo estipulado por la ley. Pero desamparar en un casillero con forma de cuna para luego huir por el hecho de no desearlo o por motivos de enfermedad es un acto triste y desolador para ambas partes.

Apenas empieza la nueva y legal modalidad del abandono de hijos no deseados. Teniendo en cuenta la desesperación que puede llegar a generar semejante responsabilidad frente a la comodidad inherente a la especie humana es muy posible que los centros de acogida en China no den abasto dentro de muy poco tiempo. ¿Qué pasará entonces?

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