Javier Capitan

Dignidad “hackeriana”

Hay un cierto halo de misterio que envuelve a los hackers. Si yo fuera hacker haría un llamamiento a los colegas para destapar a este sujeto y ponerlo a disposición de la justicia. La dignidad “hackeriana” lo exige.

Opinión

Dignidad “hackeriana”

Hay un cierto halo de misterio que envuelve a los hackers. Si yo fuera hacker haría un llamamiento a los colegas para destapar a este sujeto y ponerlo a disposición de la justicia. La dignidad “hackeriana” lo exige.

Hay que ser un individuo bastante despreciable para dedicarse a violar la intimidad de las personas en internet, subiendo a la red fotos obtenidas por medios irregulares y, obviamente, en contra de la voluntad de sus protagonistas. A eso es a lo que desde hace unas semanas viene dedicándose un hacker que filtra fotos íntimas de muchas “celebrities”. Resulta sonrojante la benevolencia con la que mucha gente se enfrenta a este tipo de hechos delictivos y produce una enorme vergüenza el tipo de comentarios deleznables que muchas veces siguen a estas filtraciones, que son celebradas por hordas de descerebrados como si el hecho de ser una gran actriz o cantante supusiera tener que renunciar al derecho de vivir con tu intimad preservada.

Por si nos cabía alguna duda sobre la catadura moral del sujeto (o sujetos) en cuestión, ahora amenaza a la actriz Emma Watson con asaltar públicamente su intimidad con una repugnante cuenta atrás, cuyo final deben estar esperando la nube de moscardones imbéciles que vuelan al olor de sus excrecencias. La razón por la que Emma está en el punto de mira de este francotirador es haber realizado un discurso ante la ONU en defensa de la igualdad de género, en el que presentaba la iniciativa “HeForShe”. Ese discurso es la razón por la que este sujeto, con agujeros neuronales por tanto bombardeo de “bytes”, ha afirmado que Watson, a quien califica de “perra feminista”, es “igual de puta que cualquier otra mujer”. Hay frases que definen de forma muy precisa a quien las pronuncia y esta, sin duda, es la mejor descripción de la patética imagen que le devuelve el espejo a su creador.

Hay un cierto halo de misterio que envuelve a los hackers. Bajo esa denominación se esconden personas e intenciones bien distintas, pero, en ocasiones como esta, deberían “fuenteovejunarse” para defender su “dignidad” como colectivo. Si yo fuera hacker haría un llamamiento a los colegas para destapar a este sujeto y ponerlo a disposición de la justicia. La dignidad “hackeriana” lo exige.

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