Víctor de la Serna

Ante nuestra hora más grave

Refugiarse en el menosprecio por los métodos de sondeo del inefable Tezanos para esperar que las predicciones sean desmentidas por los votos y la derecha salga mejor parada de lo que dicen las encuestas es, a un mes de las elecciones generales, un ejercicio demasiado azaroso, o incluso un remedo del avestruz que hunde su cabeza en la arena.

Opinión

Ante nuestra hora más grave
Foto: Francisco Seco
Víctor de la Serna

Víctor de la Serna

Periodista generalista a la antigua usanza, ha acabado especializándose en comunicación, cocina, vinos, baloncesto y las calles de Madrid.

Refugiarse en el menosprecio por los métodos de sondeo del inefable Tezanos para esperar que las predicciones sean desmentidas por los votos y la derecha salga mejor parada de lo que dicen las encuestas es, a un mes de las elecciones generales, un ejercicio demasiado azaroso, o incluso un remedo del avestruz que hunde su cabeza en la arena.

La ley electoral española y la atomización de las opciones políticas colocan a este país ante una perspectiva aterradora: el desenvuelto y cínico Pedro Sánchez se encuentra ante una posibilidad real de gobernar durante cuatro años, que a la vista de lo que ha demostrado en diez meses, pueden acabar resultando más deletéreos que los siete años de Zapatero. Y ello en un entorno internacional de nuevo convulso, que en tantos aspectos empieza a recordar al de 2008.

El PP y el PSOE han acumulado méritos para perder votos a chorros, sí: los dos, por su corrupción tentacular; los de Rajoy, por su inacción ante el separatismo, y los de Sánchez, por su connivencia con el separatismo. Y de ahí sus nuevos contrincantes a la derecha y la izquierda. Pero como la atomización, en el caso del pseudopartido Podemos, ha acabado en implosión, aun perdiendo Sánchez va a tener mucha menos competencia dentro de su bloque, que encabezará dispuesto a renovar la siniestra amalgama de la moción de censura y meses posteriores.

España se encuentra ante su hora más grave. Los avances nacionalistas ya se extienden a lugares antaño considerados seguros: Galicia, Asturias, Aragón, Valencia, Baleares… La capacidad de gestión económica del presunto doctor en Ciencias Económicas ya se ha demostrado más que insuficiente. Y ha roto los puentes que en épocas anteriores podrían tenderse con el centro y la derecha moderada. Hace falta volver a una política nacional estable, seria y de recuperación de los valores constitucionales que nos unieron hace 40 años.

Lo más sensato que hemos leído estos días es lo que muchos consideran un mero gesto de desesperación porque Ciudadanos sufre en las susodichas encuestas: la oferta de Rivera a Casado de un Gobierno de coalición, o de salvación nacional. Un acuerdo tácito con Vox para su apoyo parlamentario parecería incluso imaginable, si de verdad ninguno de estos tres partidos opina que lo mejor para ellos es ahondar en la ruptura del país para, dentro de cuatro años, regresar como salvadores… ¿de qué? Eso sí, por ahora todo ello sigue sonando a política ficción. Que alguien reaccione, por favor…

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