El fuego en Canadá se dirige sin control hacia varios campos petroleros

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El fuego en Canadá se dirige sin control hacia varios campos petroleros

Al menos 4.000 personas han tenido que ser evacuadas de forma urgente de los campos e instalaciones petroleros cercanos a los incendios activos y, las condiciones, según declara el Gobierno de esa región canadiense en su web, «se han vuelto extremas».

El fuego obligó a la evacuación de 80.000 personas en Fort McMurray y sus alrededores, y quemó el 15% de las infraestructuras de esta ciudad. Los residentes desconocen cuando podrán regresar a sus hogares aunque desde el Gobierno han anunciado que esto no será posible hasta un periodo largo de tiempo, ya que «su seguridad es nuestra principal prioridad» y no se les permitirá el regreso «hasta que sus viviendas sean seguras», señalan.

Las llamas ya han devorado una superficie de 230.000 kilómetros cuadrados y han reducido la producción de crudo canadiense en un millón de barriles de petróleo al día, lo que supone pérdidas de unos 70 millones de dólares diarios para las compañías.

Si el infierno existe tiene que ser muy parecido a lo que los vecinos de Fort McMurray están viviendo desde hace más de dos semanas. El virulento incendio que desde el pasado 4 de mayo asola la provincia de Alberta ha cambiado de dirección y se dirige sin control hacia varios campos petroleros.

Al menos 4.000 personas han tenido que ser evacuadas de forma urgente de los campos e instalaciones petroleros cercanos a los incendios activos y, las condiciones, según declara el Gobierno de esa región canadiense en su web, «se han vuelto extremas».

El fuego obligó a la evacuación de 80.000 personas en Fort McMurray y sus alrededores, y quemó el 15% de las infraestructuras de esta ciudad. Los residentes desconocen cuando podrán regresar a sus hogares aunque desde el Gobierno han anunciado que esto no será posible hasta un periodo largo de tiempo, ya que «su seguridad es nuestra principal prioridad» y no se les permitirá el regreso «hasta que sus viviendas sean seguras», señalan.

Las llamas ya han devorado una superficie de 230.000 kilómetros cuadrados y han reducido la producción de crudo canadiense en un millón de barriles de petróleo al día, lo que supone pérdidas de unos 70 millones de dólares diarios para las compañías.