El fiscal Nisman fue asesinado por denunciar a Cristina Fernández

Política y Conflictos

El fiscal Nisman fue asesinado por denunciar a Cristina Fernández
Foto: Joaquín Sánchez

La Justicia argentina ha establecido que la muerte del fiscal Alberto Nisman en 2015 fue un homicidio cometido por haber denunciado a la entonces presidenta, Cristina Fernández, y a otros miembros de su Gobierno, por el presunto encubrimiento de sospechosos de terrorismo iraníes.

«Se ha logrado acreditar ‘prima facie’ que Nisman fue asesinado y que dicho suceso fue directa consecuencia de la denuncia que formulara el 14 de enero de 2015 como titular de la Unidad Fiscal de Investigación del atentado terrorista perpetrado contra la sede de la AMIA», se afirma en un dictamen de la Cámara Federal de Buenos Aires, dado a conocer el viernes.

El más alto tribunal penal argentino subraya que, según las pruebas reunidas en el caso, que sigue en la fase de instrucción, el homicidio resultó posible «a partir del despliegue de una correlativa logística» que debió contar con la «cohesión de diversas voluntades orientadas a la concreción con éxito del plan urdido».

Los magistrados de la Cámara Martín Irurzun y Leopoldo Brugli, que emitieron su resolución para resolver los recursos presentados por imputados en la causa y por la madre de Nisman, Sara Garfunkel, avalan la investigación del juez de instrucción de la causa, Julián Ercolini.

Ercolini, basándose en las pruebas recopiladas por la Fiscalía, ya apuntó en noviembre pasado la hipótesis del homicidio.

Para avanzar en las extrañas circunstancias de la muerte del fiscal, hallado con un tiro en la cabeza en el baño de su apartamento de Buenos Aires, el Ministerio Público encargó en 2017 a una junta de peritos hacer una reconstrucción de los hechos, en la que se estableció que dos personas golpearon, drogaron con ketamina y asesinaron en su casa a Nisman.

Según la Cámara, las «evidencias físicas directas«, como la posición del cuerpo y la proyección hemática que presentaban ambas manos, así como los peritajes y los testimonios que se refieren a la actividad desarrollada por la víctima, conforman «el cuadro indiciario» que «habilita concluir» que Nisman «fue asesinado».

En el caso están solamente procesados los cuatro policías de la Policía Federal encargados de la seguridad del fiscal, por incumplir su deber de protegerlo, y el asesor informático de Nisman, Diego Lagomarsino, acusado de ser «partícipe primario del homicidio». Este reconoció que prestó al fiscal el arma que lo mató porque el propio procurador se la pidió para proteger a sus hijas por miedo a que pudieran hacerles algo.

Hasta ahora, la Justicia no ha logrado identificar a los autores del homicidio, por lo que la Cámara Federal ha instado a avanzar en la instrucción «con miras a la completa y cabal determinación de los responsables».

En el momento de morir, Nisman llevaba casi 20 años participando en la investigación del atentado contra la mutua judía AMIA de Buenos Aires, que dejó 85 muertos en 1994, sigue impune y que la comunidad judía atribuye a Irán y al grupo terrorista chií Hezbollah.

En su acusación a Fernández, presentada solo cuatro días antes de su muerte y que tenía previsto detallar en el Congreso, Nisman aseguraba que, a cambio de mejorar la relación comercial con Irán, el Gobierno pretendió encubrir a los sospechosos del ataque, entre ellos exaltos cargos de ese país, a través de un acuerdo bilateral firmado en 2013 que oficialmente era presentado como único medio de esclarecer el atentado.

Si bien la que fuera presidenta entre 2007 y 2015 no está imputada por la muerte del fiscal, sí que está procesada -al igual que su excanciller Héctor Timerman y otros colaboradores- por el presunto encubrimiento del atentado, y pesa sobre ella una orden de detención que no se ha hecho efectiva por estar aforada. La viuda del también expresidente Néstor Kirchner (2003-2007) siempre ha rechazado las acusaciones, tanto de sus varios procesamientos por presunta corrupción como del resto