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El croissant en peligro: Francia sufre la mayor crisis de mantequilla desde la Segunda Guerra Mundial

Redacción TO

La mitad de la oferta de mantequilla ha desaparecido de los estantes de los supermercados franceses, según el diario galo Le Monde. El problema va más allá del consumo individual y ya afecta a panaderías y restaurantes. Esta crisis es producto de varias condiciones que excenden las fronteras francesas.

La prensa ya habla de la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial y los consumidores, alarmados, han empezado a hacer acopio de provisiones. El problema ha llegado hasta el Gobierno, que ha reconocido la urgencia de la situación. Mientras, en las redes sociales, se ofertan tostadas untadas por precios desorbitantes bajo la etiqueta #beurregate .

El producto, cuestionado durante décadas por su alto contenido en grasas saturadas, vuelve a estar aceptado. Los consumidores europeos y norteamericanos se preocupan ahora más por el azúcar que por la grasa animal. Además, China ha sucumbido a los encantos de la repostería occidental y ha aumentado sus exportaciones en un 46%.  Sin embargo, mientras que la demanda global ha aumentado notablemente la oferta está cayendo. El fin a las cuotas de la leche en la Unión Europea en 2015 provocó un gran aumento en la producción de lácteos, lo que hizo colapsar los precios. Al otro lado del globo, Nueva Zelanda, el mayor productor de lácteos en el mundo, ha reducido notablemente su producción desde entonces.

La suma de estos dos factores ha provocado que los precios se disparen. En el último año, la tonelada ha pasado de 2.500 euros a 7.000, el nivel más alto registrado por la Comisión Europea.

La razón por la que esta crisis se ha hecho notar en Francia y no a otros países europeos está en la respuesta que han dado los supermercados. Mientras que en países como Alemania o Bélgica respondieron a los cambios subiendo los precios, en Francia las grandes superficies se han negado a modificar el coste de los paquetes de mantequilla.

En Francia los precios de mantequilla se establecen anualmente en una negociación entre los supermercados y los productores. Este sistema supone una alta rigidez para la fijación de precios, y los proveedores han rechazado aumentarlos entre el 5%  y el 10% para afrontar la subida de los costes. En respuesta, los productores han decidido atender la demanda externa que compra la materia a precios más altos.

Algunas fábricas han decidido parar la producción de mantequilla hasta que la situación mejore mientras que algunas panaderías y pastelerías han aumentado el precio de los productos derivados.