El agua no potable causa alrededor de 842.000 muertes al año

Energía y Medioambiente

El agua no potable causa alrededor de 842.000 muertes al año

El agua no potable y unas pobres infraestructuras sanitarias, así como la falta de higiene, causan en el mundo alrededor de 842.000 muertes al año, mientras que 1.800 millones de personas usan una fuente de agua contaminada por material fecal, lo que las pone en riesgo de contraer cólera, disentería, tifus o polio.

El agua no potable y unas pobres infraestructuras sanitarias, así como la falta de higiene, causan en el mundo alrededor de 842.000 muertes al año, mientras que 1.800 millones de personas usan una fuente de agua contaminada por material fecal, lo que las pone en riesgo de contraer cólera, disentería, tifus o polio. Estos son sólo algunos de los datos publicados por UN-Water de Naciones Unidas con motivo del Día Mundial del Agua que se celebra este jueves bajo el lema ‘La respuesta está en la naturaleza’.

El agua es un elemento esencial para el desarrollo sostenible, al igual que los recursos hídricos juegan un papel fundamental para la reducción de la pobreza, el crecimiento económico y la sostenibilidad ambiental. Sin embargo, más de 663 millones de personas viven sin suministro de agua potable cerca de su hogar, lo que les obliga a pasar horas haciendo cola o trasladándose a fuentes lejanas, así como a hacer frente a problemas de salud debido al consumo de agua contaminada.

El agua es fuente de bienestar para las poblaciones y tiene un impacto positivo en la vida de miles de millones de personas, porque tienen una incidencia directa en cuestiones que afectan a la «seguridad alimentaria y energética, a la salud humana y al medio ambiente», recuerda la ONU, que denuncia que «más del 80% de las aguas residuales que se generan en el planeta vuelve a los ecosistemas sin ser tratada ni reciclada», con los efectos negativos que eso tiene para la salud y el crecimiento de las poblaciones.

La celebración del Día Mundial del Agua este año se centra en explorar «cómo la naturaleza puede ayudarnos a superar los desafíos que plantea el agua en el siglo XXI».

Problemas medioambientales y el cambio climático son las causantes de las crisis asociadas a los recursos hídricos que se producen, cada vez más, en todo el mundo. «Las inundaciones, sequías y la contaminación del agua se agravan con la degradación de la cubierta vegetal, los suelos, los ríos y los lagos», subraya UN-Water, que hace un llamamiento para cuidar los ecosistemas, imprescindibles para «sobrevivir y prosperar».

«Queda mucho por hacer para implantar las infraestructuras ecológicas y armonizarlas con las tradicionales allí donde sea posible», añade el organismo internacional. Por eso, propone «plantar bosques, reconectar los ríos con las llanuras aluviales y restaurar los humedales», acciones que devolverán «el equilibrio al ciclo del agua, además de mejorar la salud pública y los medios de vida».

Entre las metas de UN-Water está lograr que el agua esté libre de impurezas y sea accesible para todos. «Hay suficiente agua dulce en el planeta para lograr este sueño» y, sin embargo, el reparto del agua en la actualidad no es el adecuado. «Para el año 2050 se espera que al menos un 25% de la población mundial viva en un país afectado por escasez crónica y reiterada de agua dulce», alerta Naciones Unidas.