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Desarticulada una de las organizaciones criminales más activas de hachís en Canarias

Redacción TO
Última actualización: 4 Ene 2019, 12:10 pm CET
Foto: Guardia Civil | Guardia Civil

Introducían cerca de tres toneladas mensuales de hachís en Canarias desde Marruecos, contando con tales medidas de seguridad que no dudaban en llevar a cabo los alijos a plena luz del día con total impunidad.

La Guardia Civil, en la denominada operación 'Río Maca', ha desarticulado una de las organizaciones criminales más activas en la introducción de hachís en las Islas Canarias, deteniendo a sus 18 integrantes e incautando 1.450 kilogramos de hachís.

Su líder, M.S., de 35 años y de nacionalidad marroquí, contaba con los contactos directos, tanto en su país natal como en el archipiélago canario, para llevar a cabo su actividad, siendo él mismo el encargado de dar las instrucciones directamente a todos los integrantes de la red, según ha informado la Guardia Civil en un comunicado, "desde a los camioneros que hacían rutas por la geografía marroquí para recoger los fardos de droga en los lugares de producción, hasta a quién tenía que realizar la ruta marítima y su posterior alijo en las costas canarias".

M.S. también facilitaba su importante y amplia infraestructura de medios a otras organizaciones que introducían hachís en varios puntos del territorio nacional, siempre a cambio de altos porcentajes de las ganancias de los alijos.

En este sentido el modus operandi era sencillo. Los productores de hachís en Marruecos, contactaban con M.S. para indicarle el número de fardos así como su lugar de ubicación una vez manufacturados,  enviando a continuación este último a alguno de sus transportistas para recoger la mercancía y trasladarla hasta la costa del Sahara, donde era custodiada hasta su envío a Canarias a través de embarcaciones.

El despliegue humano y técnico que el líder de la organización trasladaba a la zona seleccionada para alijar era de tal magnitud, que no intentaban controlar sólo la playa elegida, sino una amplia zona de la isla, por lo que no dudaban en alijar a plena luz del día, ante la estupefacción de vecinos y bañistas, según los agentes.
Una vez realizado el mismo, la droga era trasladada a "guarderías" y de ahí a vendedores "mayoristas", intercambiándose elevadas cantidades de dinero que se hacían llegar a los propietarios del hachís en Marruecos.