Desarrollan un robot que permite atrapar medusas para su estudio sin causarles daños

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Desarrollan un robot que permite atrapar medusas para su estudio sin causarles daños
Foto: Bullit Marquez

Las medusas son aproximadamente 95% agua, lo que las convierte en uno de los animales más delicados del planeta y difíciles de capturar para su investigación científica. Ahora, investigadores de la Universidad de Harvard han desarrollado una pinza robótica que permite capturar las medusas sin causarles daño y estudiarlas en su propio hábitat.

El 5% del cuerpo de las medusas ya ha arrojado importantes descubrimientos científicos, como la proteína verde fluorescente que los científicos ahora usan ampliamente para estudiar la expresión génica y la inversión del ciclo de vida que podría ser la clave para combatir el envejecimiento.

Las medusas pueden albergar secretos científicos que pueden cambiar la vida de los humanos, pero la dificultad de recolectarlas ha limitado severamente su estudio.

Ahora, investigadores del Instituto Wyss de Ingeniería Biológica de Harvard, la Escuela Harvard John A. Paulson de Ingeniería y Ciencias Aplicadas (SEAS) y el Colegio Baruch de la Universidad de la Ciudad de Nueva York han desarrollado una solución novedosa a ese problema.

Se trata de una pinza subacuática ultra suave que utiliza presión hidráulica para envolver suave pero firmemente con sus dedos a una medusa y luego liberarla sin causar daño.

«Nuestra pinza ultra suave es una clara mejora con respecto a los dispositivos de muestreo de aguas profundas existentes para gelatinas y otras criaturas de cuerpo blando que de otro modo son casi imposibles de recolectar intactas», asegura una de las artífices del invento, Nina Sinatra. «Esta tecnología también se puede ampliar para mejorar las técnicas de análisis subacuático y permitir un estudio exhaustivo de las características ecológicas y genéticas de los organismos marinos sin sacarlos del agua».

Los seis dedos de la pinza están compuestos por tiras delgadas y planas de silicona con un canal hueco en el interior unido a una capa de nanofibras de polímero flexibles pero más rígidas. Cada dedo ejerce una cantidad extremadamente baja de presión, alrededor de 0.0455 kPA, lo que equivale a menos de una décima parte de la presión que ejerce el párpado humano en el ojo.

«Los biólogos marinos han estado esperando durante mucho tiempo una herramienta que reproduzca la gentileza de las manos humanas al interactuar con animales delicados como medusas de entornos inaccesibles», señala otro de los investigadores, David Gruber.