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Crece la tensión entre Pekín y Washington por los nuevos aranceles a productos chinos

Redacción TO

El gobierno chino ha criticado este miércoles la nueva imposición de aranceles anunciada por Estados Unidos a 1.300 productos chinos, entre los que se incluyen medicamentos y aparatos de tecnología, y ha afirmado que responderá con más medidas sobre los productos estadounidenses, elevando así la tensión entre los dos países.

"Pese a las fuertes protestas por parte de China, Estados Unidos ha anunciado medidas arancelarias que son completamente infundadas, una típica práctica unilateral y proteccionista que China condena enérgicamente y a la que se opone firmemente", ha manifestado el Ministerio de Comercio en un comunicado.

Esta es la reacción de Pekín a la publicación realizada por la Oficina del Representante de Comercio Exterior de Estados Unidos (USTR) este martes de una lista provisional con 1.300 productos chinos, a los que Estados Unidos planea imponer aranceles en respuesta a las prácticas comerciales chinas que considera "desleales".

China asegura que esta medida no solo va en contra de los intereses chinos, sino también de los de Estados Unidos y de la economía mundial, porque viola los principios básicos y el espíritu de la Organización Mundial del Comercio (OMC), por lo que ha anunciado que recurrirá la decisión ante este organismo internacional.

"Prepararemos medidas de la misma magnitud para los productos estadounidenses y se anunciarán pronto. Somos capaces de responder ante cualquier acción proteccionista de EEUU", ha advertido el ministerio.

El gigante asiático, que es el segundo socio comercial de Estados Unidos, ya había anunciado el lunes la imposición de gravámenes a un conjunto de 128 productos estadounidenses, en respuesta a las tarifas que Washington anunció el mes pasado sobre las importaciones de acero y aluminio chinos.

El gobierno de Donald Trump defendió este martes la imposición de aranceles por valor de hasta 50.000 millones de dólares para productos importados de China porque, según denuncia, las políticas de Pekín obligan a las empresas estadounidenses a transferir tecnología y propiedad intelectual a empresas chinas.

Este cruce de acusaciones y amenazas de nuevos aranceles aumenta los temores sobre una posible guerra comercial entre las dos economías más grandes del mundo y sus efectos globales, informa EFE.