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Alemania

Audi pagará 800 millones de euros de multa por el caso de los motores diésel manipulados

Redacción TO
Última actualización: 16 Oct 2018, 11:56 am CET
Foto: MICHAEL DALDER | Reuters

El fabricante de automóviles Audi, filial del grupo alemán Volkswagen, pagará una multa de 800 millones euros por el caso de los motores diésel manipulados, ha anunciado este martes el grupo empresarial en un comunicado.

“Audi ha aceptado la multa y, al hacerlo, admite su responsabilidad“, ha anunciado la empresa en un comunicado, en el que explica que los beneficios del grupo en el año fiscal de 2018 se verán reducidos debido a este pago. “Debido a que Audi AG es una filial de Volkswagen AG y, por tanto, está incluido en estatuto financiero de Volkswagen AG, la multa afectará directamente a los beneficios del grupo y, como un elemento negativo, reducirá las ganancias en el año fiscal de 2018”.

La multa incluye la sanción máxima legal por infracción administrativa negligente de cinco millones de euros y la exacción por beneficios económicos de 795 millones de euros.

El grupo afirma que, con esta multa, “otro procedimiento importante en conexión con las desviaciones de los requerimientos regulados de los vehículos diésel del grupo Volkswagen será finalmente cerrado“, en referencia al proceso abierto con la Fiscalía de Múnich.

La Fiscalía determinó que Audi había incumplido sus obligaciones de supervisión en el departamento que verifica la conformidad normativa de sus vehículos y que, como consecuencia, entre 2004 y 2018 algunos motores diésel del tipo V6 y V8 no cumplieron con los estándares establecidos.

En septiembre, comenzó en Alemania el juicio contra Volkswagen, acusada de haber manipulado los motores diésel de 11 millones de automóviles. El tribunal debe determinar si la compañía debería haber informado antes a los mercados financieros del engaño para evitar pérdidas a sus accionistas, que reclaman una indemnización de alrededor de 9.000 millones de euros.

El escándalo se desencadenó el 18 de septiembre de 2015 cuando, en pleno Salón del Automóvil de Frankfurt, las autoridades estadounidenses acusaron al gigante del automóvil de haber equipado 11 millones de sus vehículos diésel con un dispositivo capaz de falsificar el resultado de los tests anticontaminación. Ante esta revelación, las acciones en bolsa de Volkswagen comenzaron a caer hasta perder un 40% en dos días, una caída que motivó a más de 3.000 inversores a llevar a la compañía ante la justicia.