Los padres del bebé terminal Alfie Evans pierden el recurso judicial para llevarlo a Roma

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Los padres del bebé terminal Alfie Evans pierden el recurso judicial para llevarlo a Roma
Foto: PAUL ELLIS

Un juez británico ha dictaminado este martes que el pequeño Alfie Evans, un bebé de 23 meses en estado terminal, no está autorizado para viajar a Roma, como querían sus padres. Sin embargo, sí permite que los padres lo lleven a casa. El magistrado Anthony Hayden ha añadido en una audiencia especial en Manchester que este caso ha llegado a su «capítulo final», rechazando la petición de la familia para trasladar al niño a Italia.

Los padres de Alfie, Tom Evans y Kate James, recibieron el respaldo del papa Francisco y del gobierno italiano, que le dio la nacionalidad al niño que se encuentra en estado semivegetativo con la idea de trasladarlo ahí para que siga recibiendo atención médica. El Papa hizo un llamamiento para que «se atienda el deseo de los padres de buscar nuevas formas de tratamiento».

El niño, nacido el 9 de mayo de 2016, padece una rara enfermedad neurológica degenerativa y está hospitalizado desde diciembre de 2016 en Liverpool. El pasado lunes por la noche, el mismo juez rechazó la última demanda de los padres y dio luz verde a los médicos para poner fin a la atención al pequeño, considerando que Alfie es un ciudadano británico y, por lo tanto, está sometido a las decisiones de la justicia británica.

El padre del chico dijo este martes que los médicos le habían retirado los sistemas de soporte vital y que sin embargo el niño llevaba horas respirando por sí solo. Hayden rechazó la posibilidad de llevar al niño a Italia y las afirmaciones de los padres de que Alfie estaba «significativamente mejor» desde que los médicos le interrumpieron los cuidados.

El Hospital pediátrico Bambino Gesu de Roma, que está administrado por el Vaticano, comunicó que hay un avión médico militar italiano listo para despegar en cualquier momento y trasladar al niño. «Mi hijo pertenece a Italia», declaró su padre, Tom Evans, a los periodistas, afirmando que «no lo abandonaría».

Cientos de manifestantes se congregan a diario frente al hospital donde está siendo atendido, rezando el ‘Padre nuestro’ y gritando «¡Salven a Alfie Evans!». El lunes, la policía impidió que un grupo de manifestantes irrumpiera en el hospital.

El Real Colegio de Pediatría y Salud Infantil británico emitió este martes un comunicado defendiendo a los médicos, asegurando que «la decisión de mantener o retirar el tratamiento a un niño no se toma a la ligera«. El órgano colegiado recordó que si el tratamiento causa al niño «un dolor y un sufrimiento inaceptables» sin posibilidad de cura, es mejor no seguir con él.